CALENDARIO DEL ALMA -SEMANA 25

GA208 Dornach, 13 de noviembre de 1921- La Antroposofía como Cosmosofía vol II -La influencia formativa de la región de los sentidos sobre la vida metabólica

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La Antroposofía como Cosmosofía vol II 

RUDOLF STEINER

undécima conferencia

Dornach 13 de noviembre de 1921

Ayer nos centramos en cómo se comportan el cuerpo astral del ser humano y el yo en el estado entre el dormirse y el despertarse, y queremos retomarlo. Decía que si queremos contrastar al ser humano, tal como es mientras está dormido como cuerpo físico y cuerpo etérico, con su yo y su cuerpo astral, entonces debemos decir: El yo volitivo está conformado por la relación que entabla con los seres del mundo espiritual mientras duerme. - Entonces, si dibujamos esquemáticamente: obtenemos un moldeamiento del yo. Y les dije: Si consideramos esta temible forma del yo (ver diagrama 1, hell) como una especie de negativo, tal como lo tenemos en fotografía -aunque no debemos tener en cuenta las proporciones-, entonces la forma del cerebro físico humano sería como el positivo. Tendríamos que pensar en el cuerpo astral como teñido del alma del entorno, lo que expreso esquemáticamente dibujándolo en diferentes colores (véase el diagrama 2).

Ahora bien, ayer dije que esto no abarca todavía el comportamiento del cuerpo físico y del cuerpo etérico mientras dormimos, y ayer lo omitimos, pero hoy queremos añadirlo. El cuerpo físico del hombre es aparentemente conocido por la ciencia externa, pero en realidad sólo aparentemente. Porque esta ciencia externa tiene muy poco en cuenta lo completamente diferentes que son el hombre metabólico y de las extremidades y el hombre cefálico. El ser de la cabeza, el hombre cefálico, está constituido físicamente de tal manera que en realidad es una réplica de lo que es el hombre durante el tiempo que transcurre entre la muerte y el nuevo nacimiento. Una vez más, las proporciones no pueden tenerse en cuenta aquí.

El cerebro físico se considera hoy en día en la ciencia como si su estructura fuera sólo el resultado de la organización paterna y materna. Pero ya hemos visto por las diversas observaciones que hemos hecho que esto no corresponde a los hechos. Lo que tiene lugar aquí en el mundo físico durante el desarrollo del ser humano consiste, por expresarlo de un modo un tanto tosco y radical, en que en el seno materno la sustancia es realmente arrojada por primera vez al caos y que las fuerzas que constituyen el embrión son implantadas desde el universo en esta sustancia caótica, que ha abandonado la ley de lo químico y de lo físico. Y en estas fuerzas, que tienen un efecto formativo desde el universo en el vientre de la madre, se implantan también, me gustaría decir, las fuerzas que el propio ser humano trae consigo después de haber atravesado el tiempo entre la muerte y un nuevo nacimiento. En realidad, uno quisiera decir que el propio ser humano está implantado en el cuerpo materno según su forma. En el cuerpo materno sólo se forma el lecho para el ser humano, y está dispuesto de tal manera en el universo que donde se crea una oportunidad para que surja algo específico, entonces surge este específico.

Ahora bien, la cabeza humana está formada internamente de tal manera que es, en primer lugar, una réplica de lo que se formó y coloreó aquí en la vida anterior en la tierra, pero que en esta cabeza se expresa también, se podría decir, todo el universo. El proceso de la cognición es en realidad muy mal comprendido por la ciencia actual, porque puede entenderse de tal manera que uno diga: En este cerebro humano, de complicada construcción, hay en realidad una réplica del universo. Y las formas que aparecen en él son tales que no pueden ser penetradas por el yo y el cuerpo astral. Viven libremente en la cabeza humana, como he explicado en observaciones anteriores. Por eso el hombre se conoce a sí mismo como yo y cuerpo astral, porque viven libremente. Como hemos visto, el Yo y el Cuerpo Astral sólo pueden unirse realmente con el ser humano metabólico y de las extremidades. Proliferan en su interior y lo convierten preferentemente en un ser de voluntad, como también sabemos. Sin embargo, lo que vive en el hombre metabólico de las extremidades es preferentemente lo que, a través de la muerte, sale de nuevo al mundo espiritual, lo que recibe al hombre según su yo y su cuerpo astral y lo lleva a etapas ulteriores de la existencia, mientras que en la cabeza del hombre está todo lo que proviene de las vidas anteriores y vive entre la muerte y el nuevo nacimiento y que, por así decirlo, se ha amoldado a esta organización cefálica y ha vivido en ella. La cabeza humana apunta hacia atrás, el hombre metabólico de las extremidades apunta hacia delante y el ser humano rítmico es la oscilación entre el pasado y el futuro.

Sólo cuando comprendamos al ser humano físico de esta manera entenderemos la estructura de los miembros, la vida interior de los miembros. Se comprenderá por qué la organización cefálica del ser humano es en realidad una organización descendente, que paraliza continuamente, mientras que la organización metabólica de las extremidades es una organización que construye continuamente. También se comprenderá por qué la organización metabólica de las extremidades debe estar conectada con la constitución químico-física de la tierra, conexión que se expresa a través de la nutrición.

Pues bien, este ser metabólico de las extremidades absorbe en realidad lo que depende de su desarrollo posterior. Sin embargo, durante la vida de vigilia, el hombre metabólico de las extremidades es básicamente muy dependiente de las fuerzas que emanan de la tierra misma. El hombre metabólico está sujeto a la gravedad de la tierra; está sujeto a las otras fuerzas de la tierra. Está sometido a las fuerzas que emanan de sus alimentos y lo impregnan. En cierto sentido, es un ser terrestre. Y como el ser metabólico de las extremidades no ha participado en lo que el ser humano ha experimentado entre la muerte y un nuevo nacimiento antes de la actual existencia terrenal, este ser metabólico de las extremidades también es incapaz de adaptarse al universo espiritual exterior durante la vida de vigilia. Está, por así decirlo, entregado a la fisicalidad de la tierra durante el estado de vigilia.

Pero este no es el caso durante el dormir. Pues en la cabeza del ser humano se forma todo lo que está relacionado con el pasado del ser humano, también con la vida entre la muerte y el nacimiento. En esta cabeza humana, como acabo de explicar, las formas de los órganos contienen imágenes de todo el cosmos de forma silenciosa y fugaz.

Todo lo que la cabeza del hombre es como imagen del universo no puede tener efecto sobre el hombre metabólico de las extremidades durante el estado de vigilia. La cabeza del hombre, como sede de los más eminentes órganos de los sentidos, está en constante correspondencia con el mundo terrenal exterior. Durante las horas de vigilia, todo lo que se ve y se oye influye en la cabeza. Mientras se duerme no es que la cabeza humana se alimente sólo de forma física; de hecho, esto también ocurre durante la vigilia. Esto no es en absoluto lo esencial para el cuerpo físico mientras duerme, sino que para el cuerpo físico del hombre mientras duerme lo principal es algo muy distinto.

Tenemos, digamos por ejemplo, en el ojo no sólo esa organización que transmite la visión, sino que al mismo tiempo tenemos en el ojo una imagen del cosmos, de las fuerzas espirituales del cosmos. El ser humano ha vivido en el cosmos anímico-espiritual desde el momento de la muerte hasta el nacimiento. La organización del ojo está modelada según esta vida en el cosmos espiritual. El ojo, como todos los órganos de la cabeza, tiene una doble tarea: en primer lugar, mediar la correspondencia con el mundo exterior a través de la visión. Esto ocurre durante la vida de vigilia. Durante la vida durmiente, el ojo con su entorno, es decir, con su entorno nervioso y sanguíneo, actúa en sentido inverso sobre el organismo físico, en la medida en que éste es el organismo metabólico de las extremidades, y durante el dormir, por ejemplo, las fuerzas del ojo cerrado actúan sobre el sistema renal humano e imprimen la imagen cósmica en el sistema renal. Otros órganos de la cabeza imprimen otras cosas del cosmos en el sistema del hombre metabólico y de las extremidades. Y así tenemos nuestro tiempo de dormir para el cuerpo físico sobre todo para permitir que las fuerzas de la cabeza tengan un efecto formativo en el sistema renal.

Hombre metabólico de las extremidades (ver diagrama 1, flechas rojizas). Es precisamente mientras dormimos cuando, si quiero dibujar esquemáticamente, las fuerzas formativas irradian continuamente desde la cabeza hacia el ser humano inferior, de modo que la cabeza se comporta realmente mientras dormimos como el hombre metabólico de las extremidades, como el agente formativo del alma espiritual.

diagrama 1

El concepto de creación es totalmente erróneo si se limita a un momento concreto. En realidad, estamos siendo creados constantemente. Somos creados cada noche a partir del espíritu; nuestro sistema metabólico de las extremidades es formado y animado cada noche a partir de lo espiritual.

Ustedes saben que la ciencia materialista actual sólo conoce lo contrario, es decir, que las fuerzas del metabolismo actúan sobre el cerebro gastado. Sin embargo, esto es sólo un lado. Mientras que este efecto tiene lugar de abajo hacia arriba,

Mientras que este efecto se produce de abajo arriba, la revitalización espiritual y anímica del ser humano se produce de arriba abajo. Y es importante darse cuenta de que esta revitalización espiritual y anímica está sujeta a un alto nivel de conciencia. Nosotros, los humanos, sólo tendremos este nivel de conciencia, que es necesario para que se produzcan esos procesos maravillosos que ocurren para el cuerpo físico del ser humano mientras dormimos, durante la evolución del planeta vulcano; pues el nivel de conciencia que corresponde a esto es el del hombre espiritual. La conciencia del hombre espiritual está realmente dentro del ser humano. Se afirma en el dormir, y se afirma en los procesos que acabo de describir. Pero en su estado actual de desarrollo, el hombre no está en condiciones de reconocerse a sí mismo hasta el punto de que, en condiciones normales, sentiría dentro de sí este tejer y ser de un grado de conciencia mucho más elevado que el que tiene para sus actividades de vigilia.

La correcta apreciación de tales cosas ya está relacionada con el hecho de que el hombre se profundiza religiosamente a través de la ciencia espiritual, tal como la conocemos aquí. Si el hombre descuida lo que es a través de su actividad vital, si lo deja marchitar, si no trata de implantar en su cuerpo físico lo que puede ser implantado durante su vida en la tierra, entonces interviene destructivamente en algo en lo que, inconscientemente para su conciencia normal, hay una conciencia mucho más elevada de la que él mismo puede tener.

Cuando miramos hacia el universo, no sólo miramos un mundo ante el cual, si lo comprendemos correctamente, nos hundimos admirados en espíritu, sino que debemos comportarnos de la misma manera cuando miramos con comprensión correcta el funcionamiento de lo sobrehumano dentro de nuestro propio ser humano interior.

Les he dado así una indicación aproximada de cómo se comporta el cuerpo físico del hombre en el estado dormido.

Ahora bien, además del cuerpo físico, tenemos el cuerpo etérico (véase el diagrama 1, sombreado). En estado de vigilia, este cuerpo etérico del ser humano está constantemente sometido a los efectos que emanan del yo, que está activo en el mundo, y del cuerpo astral, que está conectado a este yo.

Durante el estado de vigilia, siempre vemos los colores que se encienden y se apagan y los demás tintineos que tienen lugar en el cuerpo astral y que se derraman sobre el cuerpo etérico, y de hecho vemos cómo el cuerpo etérico se adapta al cuerpo astral durante el estado de vigilia. Pero también vemos que lo que es el yo, a través de su moldeamiento, choca contra el cuerpo etérico. En resumen, durante el estado de vigilia vemos al yo y al cuerpo astral interactuando en el cuerpo etérico. Mientras duerme, el ser humano, como yo y como cuerpo astral, está fuera del cuerpo etérico. Allí el cuerpo astral con su matiz, el yo con su formación, no entran en el cuerpo etérico. El cuerpo etérico es dejado a su propio moldeamiento. Y este propio moldeamiento se expresa en el hecho de que el cuerpo etérico se forma a sí mismo de una manera bastante magnífica durante el sueño como una imagen del universo.

El cuerpo etérico es absorbido por el ser humano según su sustancialidad esencial cuando el ser humano entra en la vida física terrenal desde la vida prenatal. El cuerpo etérico se compone de la misma manera que el ser humano ha vivido entre la muerte y un nuevo nacimiento. Y todo lo que sale del universo, como dice simbólicamente la ciencia espiritual: lo que el hombre ha tomado en sí del norte, sur, este y oeste de los cielos, el cuerpo etérico lo lleva dentro de sí. Sólo que no puede mostrarlo durante el estado de vigilia por la razón dada. Lo muestra durante el dormir. Allí el ser humano es en realidad memoria en su totalidad, memoria en primer lugar de la vida en la tierra.

Las personas se dan cuenta ocasionalmente de que al sumergirse en su cuerpo etérico, se sumergen en un mar de imágenes, que luego cuentan como sueños. Pero cualquiera que se haya tomado la molestia de observar el mar de imágenes al despertar, por el que el ser humano, por así decirlo, mide al despertar, cuando observa lo que allí se experimenta, entonces descubre cómo toda la vida terrenal está realmente contenida en este cuerpo etérico mientras duerme. El ser humano realmente vive y teje en todo lo que ha pasado desde su nacimiento en el cuerpo etérico durante el sueño. Pero para el cuerpo etérico, todo esto está conformado por el cosmos, por las fuerzas cósmicas. Y como ahora no interviene nada del cuerpo astral y del yo, el cuerpo etérico irradia lo que ha recibido incorporado, implantado al nacer. El cuerpo etérico del ser humano se vuelve radiante (ver diagrama 2, flechas amarillas).

diagrama 2

Este es un hecho significativo, que el hombre se vuelve radiante mientras duerme. Este volverse radiante del hombre en el dormir es, en efecto, algo que representa un resplandor espiritual de la humanidad para el mundo terrestre cuando está inmerso en la noche después de la puesta del sol, en contraste con los rayos físicos del sol. Sin embargo, incorporado a este rayo espiritual de la humanidad está todo lo que la gente implanta a través de su cuerpo astral y a través de su yo en el cuerpo etérico durante su vida, arruinando, malgastando, destruyendo, por su maldad. Pero la tierra no podría hacer frente a su desarrollo si no se produjera esta iluminación de la humanidad.                                                

Si un observador tuviera los órganos necesarios para ello, y si estuviera fuera en el cosmos y observara la tierra desde el cosmos, diría: Durante el día, en el lado de la tierra iluminado por el sol, se ve la luz solar reflejada; pero cuando la noche se instala sobre una parte de la tierra, entonces la tierra fosforece, entonces resplandece. - Y lo que tal observador encontraría brillando son los cuerpos etéricos humanos. Pero la tierra también necesita todo esto para progresar en su desarrollo. Si no hubiera seres humanos durmiendo en la tierra, el poder vegetativo de la tierra moriría mucho más rápido de lo que muere en la vida terrenal. El hombre no está en absoluto integrado en la existencia terrenal para vivir sólo para sí mismo; no es insignificante para toda la organización de la tierra. Lo que absorbe en los mundos espirituales entre la muerte y un nuevo nacimiento, lo irradia de nuevo latente desde su cuerpo etérico al desarrollo terrenal durante su vida terrenal.

Para que podamos decir: Para el cuerpo físico es para que irradie desde arriba hacia abajo; Para el cuerpo etérico es para que irradie desde dentro hacia fuera. El dormir del ser humano también tiene un significado cósmico.

Por eso tuve que decirles ayer que cuando el yo y el cuerpo astral vuelven a sumergirse en el cuerpo etérico, entonces se tiene la sensación de lo otoñal, mientras que cuando el cuerpo etérico yace libre durmiendo, se tiene la sensación de lo vernal, veraniego. En efecto, con la salida y la entrada del cuerpo astral, el ser humano se vuelve más solar o más invernal en la relación alma-espíritu.

Podemos decir, pues, que el cuerpo etérico del hombre dormido es tal que las fuerzas del cosmos, a saber, las que el hombre reúne entre la muerte y un nuevo nacimiento, tienen un efecto moldeador sobre la tierra. En esto actúa también una conciencia superior a la que el hombre dispone inicialmente para su actividad de vigilia. En esta actividad, en esta actividad dormida del cuerpo etérico, actúa la conciencia del espíritu de vida. Es esa conciencia a la que el hombre sólo evolucionará cuando nuestro planeta terrestre haya llegado a la metamorfosis de la existencia de Venus.

Así vemos que para el yo y el cuerpo astral, por un lado, y para el cuerpo físico y el cuerpo etérico, por otro, la relación es tal que no cooperan durante el dormir, sino que cooperan desde que se despiertan hasta que se duermen. Se produce una relación alternante, una especie de oscilación pendular entre la cooperación y la no cooperación. Pero aquí también ocurre que en el momento en que el yo y el cuerpo astral se unen al cuerpo físico y al cuerpo etérico al despertar, y en el momento en que vuelven a retirarse al dormirse, tiene lugar una interacción regulada por una conciencia a la que el ser humano no puede acercarse con su conciencia adecuada para la actividad de vigilia. De cierta manera indirecta, el hombre puede influir en la vigilia y en el sueño. Pero esos procesos sutiles e íntimos que tienen lugar entre el yo y el cuerpo astral, por una parte, y el cuerpo físico y etérico, por otra, al dormirse y despertarse, para esos procesos más íntimos la conciencia humana no tiene capacidad de percepción.

Quisiera expresar esta interacción que tiene lugar mediante estas flechas que se mueven unas contra otras (véase el diagrama 2, azul). En esta dirección, en esta interacción, tal como se expresa especialmente al despertar y al dormirse, pero tal como continúa en cierto modo también durante la vigilia e incluso durante el dormir, en este entrelazamiento de fuerzas astrales y etéricas, se afirma lo que ahora podemos afirmar principalmente para el cuerpo astral. Podemos decir: Para el cuerpo astral ocurre efectivamente que es estimulado en el sentido cósmico. Piensen que desde que se duerme hasta que se despierta, el cuerpo astral es estimulado según sus sensaciones morales, como describí ayer. Al despertar entra en el cuerpo etérico cósmicamente formado. Allí debe orientarse hacia él, debe adaptarse a él. Y podemos decir que las fuerzas cósmico-astrales tienen un efecto sobre las fuerzas humano-astrales. Podemos seguir esto muy bien en un caso particular.

Imaginemos que el hombre no hubiera pasado por esta vida entre la muerte y un nuevo nacimiento, -al igual que el animal tampoco ha pasado por ella-, sino que hubiera nacido de la forma que exige la cosmovisión aristotélica: Sería un ser recién creado al nacer. No traería a su vida los efectos de las vidas anteriores en la tierra y de la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento. Entonces el hombre dejaría vagar su mirada, dejaría vagar sus sentidos sobre las experiencias exteriores, pero nunca conectaría estas experiencias exteriores a través de conceptos, ideas de geometría y matemáticas. Éste es sólo un caso, pero es uno de esos casos en los que lo que se aplica al cosmos, la geometría, interactúa con lo que sólo se aplica al entorno terrenal. Lo terrenal se entremezcla, la experiencia empírica se entremezcla con lo racional matemático-geométrico. Pero esta interacción tiene lugar continuamente, y tiene lugar de tal manera que el yo espiritual trabaja en ella como conciencia. Por supuesto, los observadores matemáticos del mundo no saben nada de esto, que mientras están realmente observando matemáticamente, el yo espiritual en realidad siempre les tiene cogidos por el pescuezo. Pero no se dan cuenta de ello porque se limitan al reflejo que está presente en la conciencia humana ordinaria.

Sólo entonces, cuando el hombre no está ni despierto ni dormido, sino cuando está totalmente inmerso con su yo y su cuerpo astral en el cuerpo etérico y en el cuerpo físico, entonces la conciencia ordinaria de hoy está presente, entonces el hombre sólo se dedica a todo lo que está fuera del hombre espiritual, del espíritu de vida y del yo espiritual. Cuando el hombre haya llegado a esa etapa de existencia que alcanzará cuando la tierra haya sufrido la metamorfosis a la existencia de Júpiter en el sentido de mi "Ciencia Oculta en Esbozo", entonces será de tal manera que el hombre ya no formará un cubo externamente por medio de la geometría y luego encontrará que esta forma cúbica ideal se ajusta a la sal cristalizada, sino que la verá como una unidad. Se dedicará tanto al mundo exterior que, por así decirlo, estará dentro de la propia sal. Tal sal no estará presente en Júpiter, pero podemos visualizar la vida del hombre en el futuro a través de tales ideas.

Así pues, del mismo modo que ayer examinamos el cuerpo astral y el yo, también podemos formarnos ideas sobre cómo se comportan el cuerpo físico y el cuerpo etérico mientras dormimos. Mientras dormimos, el cuerpo físico es en realidad un auto organizador en relación con el hombre metabólico de las extremidades, y el cuerpo etérico del ser humano es un organizador del mundo.

Si ahora volvemos de nuevo sobre lo que consideramos ayer, debemos decir: <El cuerpo astral del ser humano se desprende del cuerpo físico y del cuerpo etérico mientras duerme. Las fuerzas espirituales del universo fluyen en él. Está impregnado por ellas. Y dependiendo de sus sentimientos, de su estado de ánimo, estas fuerzas pueden impregnarlo. Si el hombre simpatiza con el bien, entonces las fuerzas más bellas del universo podrán penetrar en él. Si el hombre desarrolla sus inclinaciones hacia el mal, su cuerpo astral se marchitará. Para todos los niveles de sentimiento y sensación interior, existen ciertos matices de color que el cuerpo astral adquiere mientras duerme (véase el diagrama 2, rojizo, amarillo, rosa, púrpura). Se puede decir que tal como es el hombre, así se colorea en relación con su cuerpo astral mientras está dormido. El cuerpo astral es lo que constituye el estado del alma durante el estado de vigilia, el estado de ánimo. Este estado de ánimo se derrama, por así decirlo, en el universo espiritual durante el tiempo que dormimos, y en este derramamiento el ser humano se experimenta entonces a sí mismo en que ha cambiado su constitución anímica, pero en que está ante el mundo anímico-espiritual con referencia a su constitución anímica.

Si el hombre, al vivir ahí fuera con su cuerpo astral, fuera capaz de penetrar en la conciencia del espíritu de vida, entonces sería capaz de comunicar lo que le ocurre a su cuerpo astral. Al principio esto sucede inconscientemente para el ser humano, pero sucede. ¿Quién hablaría si el ser humano de repente tomara conciencia del espíritu de vida mientras duerme? ¿Quién hablaría? No se puede decir otra palabra que: El cuerpo astral del hombre hablaría como juez del bien y del mal en el hombre. De modo que hay que decir realmente: Cuando duerme, el cuerpo astral se convierte en juez del alma. - Esto, si uno lo entiende correctamente, es una frase importante para la vida humana. Es una verdad que resplandece como desde más allá del umbral del mundo espiritual y que el hombre debe poner ante su alma tan a menudo como le sea posible.

Lo mismo ocurre con el Yo. El yo sale del cuerpo físico y etérico, moldeándose de acuerdo con las fuerzas de los seres espirituales universales. Se convierte en lo que puede llegar a ser de acuerdo con la forma en que vive en el cuerpo físico. Si despertara a la conciencia del hombre espiritual, entonces no se limitaría a hablar consigo mismo, como hablaría consigo mismo el cuerpo astral si de repente estuviera dotado de la conciencia del espíritu vital; sino que si el yo estuviera dotado de la conciencia que actúa en el cuerpo físico que ha quedado atrás, que envía las fuerzas de arriba hacia abajo en el cuerpo físico que ha dejado atrás, si el hombre estuviera así dotado de esta conciencia en su yo cuando ha salido en el estado dormido, entonces el hombre no sólo experimentaría una suma de juicios sobre sí mismo, sino que entonces vería en lo que ahora se convierte como imagen y lo que entonces actúa como germen para sus siguientes vidas terrenas.

Si quisiera acuñarlo en una frase, no encuentro otra expresión para este hecho salvo diciendo: El yo se convierte en ofrenda de sí mismo, en ofrenda del espíritu que actúa en el cuerpo. - Una ofrenda puede ser de forma tal que sea recibida favorablemente; éste también puede ser el caso del Yo, en el sentido de que se le da forma en el exterior. Una ofrenda también puede ser de forma tal que sea rechazada. Estos son los extremos más radicales del proceso. Por supuesto, lo que una persona experimenta se encuentra esencialmente en el medio. Pero una ofrenda también puede ser rechazada si no es digna de ser ofrendada. Así, si el ser humano se presenta ante los seres espirituales del universo de tal manera que debe ser severamente atrofiado por lo que experimenta en el cuerpo físico y etérico durante las horas de vigilia, entonces se convierte en un ser rechazado.

Así que ya ven que el concepto de ofrenda puede aplicarse sin duda a lo que está ocurriendo. Y me parece que estas dos frases: Durmiendo, el hombre astral se convierte en juez de su alma -, y: El yo se convierte en ofrenda de sí mismo - que estas dos frases son extraordinariamente importantes para la comprensión completa del ser humano.

Si uno se fija en lo que alcanzaron las antiguas sabidurías instintivas de la humanidad, no desde esa claridad de conciencia desde la que hay que esforzarse hoy en día por la ciencia espiritual antroposófica, sino precisamente desde el instinto, entonces se da cuenta, como ya les he indicado a menudo, de las imágenes de la significativa sabiduría primigenia de la humanidad. Ellas se expresan en los mitos, en los antiguos dichos sapienciales; pero también se expresan en los actos rituales que se han conservado en los diversos sistemas religiosos.

Por eso, si las entendemos correctamente, sentimos una profunda reverencia por las tradiciones de las antiguas imágenes religiosas, de las antiguas imágenes de culto. Y en el fondo ocurre que un sentimiento religioso vivo del hombre sólo puede volver a surgir cuando capta no sólo al hombre cefálico, sino al hombre completo de la captación espiritual-científica del mundo, no sólo la frase, sino el contenido más profundo, enseñándole no sólo la comprensión del mundo, sino también la reverencia por el gobierno de lo espiritual en el mundo. Esto lo hemos vuelto a ver hoy en particular. Esta ciencia espiritual podrá a su vez revitalizar los sentimientos religiosos del hombre. Pero el hombre también ha pasado -sabemos que tuvo que pasar para alcanzar su libertad- por la época en la que sólo vivía en el intelectualismo, el racionalismo y el materialismo asociado a ellos, y la mayoría de la humanidad sigue viviendo en ello hoy en día. Pero debemos volver a la comprensión de lo que hay de espiritual en el mundo. Debemos volver a una vida más allá de la comprensión meramente intelectualista del mundo, más allá de la experiencia de lo meramente intelectual.

Pero, me gustaría decir, si nos saltamos este período de intelectualismo y nos remontamos a épocas en las que las antiguas imágenes religiosas seguían vivas, pero que al mismo tiempo eran imágenes de conocimiento hasta bien entrada la Edad Media de la humanidad moderna, si nos fijamos en las imágenes de culto que se practicaban en los actos religiosos, entonces encontramos en todo ello algo que es tremendamente similar, sólo que obtenido por instinto, a lo que hoy podemos extraer de nuevo de los mundos espirituales con clara conciencia. Pues debo decir que cuando surge de la inspiración el pensamiento que se expresa en la frase: "El cuerpo astral se convierte en juez del alma mientras duerme", entonces se puede encontrar un cuadro adecuado de lo que Miguel Ángel pintó en la Capilla Sixtina como el "Juicio del Mundo". En este cuadro del "Juicio Final" en el altar de la Capilla Sixtina tenemos algo que surge desde la antigüedad. Sólo ha adoptado una forma cristiana. Y cuando adoptó una forma cristiana, ya era más tradicional. Estas cosas fueron pintadas desde la tradición. Ha habido momentos en el desarrollo de la humanidad en que estas cosas se han mirado vívidamente. Entonces el instinto buscaba la imaginación inspirada de las almas humanas que se orientaban mientras dormían.

Y a su vez, cuando miramos lo que se nos presenta como una imagen tan tremendamente conmovedora como la imagen del Cordero de Dios, el Cristo, ese Cristo que se une al yo humano, que impregna este yo humano, entonces en nuestras almas el pensamiento -especialmente cuando miramos al cordero del sacrificio en que se convierte el yo al pasar al estado dormido, y descubrimos cuán acertadamente esta naturaleza sacrificial del hombre es expresada durante el dormir por la imagen del cordero. Nos damos cuenta de cómo, a partir de una conciencia instintiva de sabiduría, se ha encontrado esta imagen para la ayuda que el yo necesita en su existencia terrenal, porque en el dormir se convierte en ofrenda de sí mismo.

Uno no puede dejar de señalar una y otra vez cómo la ciencia espiritual antroposófica, al desarrollarla, se esfuerza en verdad por conceptos completamente claros, pero por conceptos tan claros como los que de otro modo sólo existen en la estructura de las matemáticas o de la geometría; Pero puesto que estos conceptos están arraigados en la vida viva de los espíritus del mundo, que estos conceptos, que surgen a través de la ciencia espiritual, son en todas partes tales que no nos dejan fríos como los conceptos matemáticos, que nos penetran al mismo tiempo con el calor del sentimiento, con el calor de alimentar los impulsos de la voluntad. Aquí vemos la íntima conexión entre el pensamiento claro, el sentimiento cálido y la volición enérgica en el hombre. Sólo desde este punto de vista podemos apreciar realmente toda la naturaleza humana.

Y muchas visiones de la historia sólo se iluminan si se puede partir de tal comprensión del hombre. Hasta bien entrada la Edad Media, dije, todavía encontramos en muchas personas una comprensión de la verdad de las antiguas imágenes, de esa experiencia del mundo sub specie aeternitatis, tal como estaba presente en la antigua vida instintiva de la sabiduría, tal como debe ser recuperada a través de la conciencia clara, hacia la que hay que esforzarse a través de la ciencia espiritual antroposófica.

A veces, en el transcurso de la historia, vemos surgir personalidades extrañas que, de un modo extraño, viven en el presente, podríamos decir que bastante fuera de lugar en relación con las circunstancias del presente. Una vez, viajando por Italia, hablé con un sacerdote benedictino en Monte Cassino mientras viajaba por Italia. Hablaba de que en su breviario, entre los nombres de los santos, figura también el de aquel emperador sajón alemán, Enrique II, al que también se llama "santo" en no sé cuántos otros libros de historia. Pero si nos fijamos en lo que quería este Enrique II -cuyo nombre sigue figurando entre los que protagonizan ciertas oraciones del breviario de los sacerdotes católicos-: Ecclesia catholica non Romana. - Esa era la consigna de Enrique II, ¡el santo! Y en la época en que vivió, en los siglos X y XI, todavía era muy posible hablar desde una experiencia correcta de la antigua sabiduría tradicional de que lo que había venido al mundo a través del cristianismo debía convertirse en una Ecclesia catholica, es decir, una iglesia para toda la humanidad, en la que reinara el espíritu que se suponía que había venido al mundo a través del cristianismo. Pero Enrique II, el santo, quería una Ecclesia catholica non Romana, porque la Ecclesia catholica Romana se ha convertido en un reino mundano. Y es que allí donde los reinos espirituales se convierten en reinos mundanos, lo ahrimánico se apodera de aquello que vive como santuario y que también vivía ya en las sabidurías primigenias de la humanidad. En la época de Enrique II todavía existía una fuerte conciencia de que la Ecclesia catholica podía separarse de la Ecclesia catholica Romana, y que en realidad se debía luchar por una Ecclesia catholica non Romana.

Yo digo que, en el Breviario, este Enrique II es un santo fuera de sitio. La Ecclesia catholica Romana no tiene la menor razón para colocarlo entre sus santos, pues fue uno de los que, por santo fervor católico, quiso vencer a la Iglesia católica romana precisamente a causa de la Iglesia católica.

Estos son hechos históricos que deberían ser recordados precisamente cuando se señalan las verdades más importantes que pueden ser llevadas a la superficie de la existencia humana consciente a través de la ciencia espiritual antroposófica. Hoy es muy necesario llamar la atención sobre estas cosas, porque en los fenómenos repulsivos individuales que se pueden encontrar aquí en las inmediaciones de la Ecclesia catholica Romana, se puede ver cómo el espíritu ahrimánico fue capaz de penetrar. Por un lado, no hay que dejarse engañar por este espíritu ahrimánico sobre el hecho de que la Ecclesia catholica non Romana alberga sin embargo en sí misma sabiduría eterna llena de luz. Y en el curso de teólogos que se me permitió impartir aquí, se puso de manifiesto que el anhelo protestante de una profundización del protestantismo hacia el lado espiritual, fuera del racionalismo, fuera del intelectualismo, mostró que para algunos de los participantes las palabras: Ecclesia catholica non Romana tenían casi un efecto liberador. Porque hoy somos definitivamente de la opinión de que el racionalismo debe ser superado tanto como lo mundano de la Iglesia romana; que la humanidad debe reunirse de nuevo en una vida espiritual general, que, sin embargo, no debe ser tomada por ningún deseo mundano de dominación.

El espíritu ahrimánico es un espíritu mentiroso. De este espíritu ahrimánico puede suceder que los propios espíritus mentirosos declaren como verdad lo que es falso. Por lo tanto, es necesario que, desde las profundidades de los acontecimientos del mundo, uno desarrolle un profundo aborrecimiento de la mentira. Este profundo aborrecimiento de la mentira se adquiere verdaderamente cuando uno puede pronunciar las palabras con plena conciencia: El cuerpo astral, dormido, se convierte en juez del alma. Dormido, el Yo se convierte en ofrenda de sí mismo.

El espíritu ahrimánico, que también ha penetrado en los credos religiosos de los últimos tiempos, tiene un efecto oscurecedor sobre estas profundas verdades. Debería corresponder a quienes profesan honradamente, pero también con cierta energía, el punto de vista antroposófico, sentir en estas cosas no sólo una inclinación exterior, intelectualista, hacia las sabidurías que esta antroposofía puede aportar, sino desarrollar una verdadera energía interior, una energía de sentimiento y voluntad, que conecte con lo que el espíritu puede captar del mundo espiritual a través de la ciencia espiritual de orientación antroposófica.

Esto, mis queridos amigos, debería ser al mismo tiempo una guía sobre cómo distinguir entre lo que también está contenido en la supervivencia tradicional de las imágenes religiosas y los cultos religiosos y cómo estas imágenes religiosas y cultos religiosos se practican a veces hoy en día.

Quién no sentiría la más profunda reverencia por lo que contienen los actos rituales de la religión ortodoxa rusa, ¡como si resplandecieran desde la gris antigüedad de Oriente! Uno puede relacionarse con estos actos rituales en todas partes de tal manera que penetra, por así decirlo, a través de lo que allí sucede hasta la inmensa profundidad que allí se revela. En estos actos rituales se expresan milenios y milenios de desarrollo instintivo de la sabiduría.

Pues bien, una vez participé en tal acto de culto en Helsingfors hace años, donde tal acto de culto se celebraba en Pascua, y puedo decir: ¡Uno de los recuerdos más tristes de mi vida es lo que los comediantes popes, los terribles mentirosos interiores, han convertido en comedia mezclándolo con la verdad eterna! Hoy en el mundo, bajo la influencia del materialismo ahrimánico, la mentira exterior y la verdad profunda interior chocan de la manera más terrible. Sin poder sentir realmente esto, no podemos hoy llegar a una comprensión enérgica del ser humano.

Pero tenemos una gran necesidad de llegar a esta comprensión enérgica del ser humano, pues pude ver en aquella época cómo incluso las personas dotadas que participaron en aquella ceremonia de Pascua tenían toda la conciencia del ser humano apagada, porque una ceremonia que habría sido la más adecuada si se hubiera celebrado con dignidad fue mal utilizada por popes comediantes.

Pero lo que aquí podría suceder de forma radical, en el fondo está sucediendo hoy en todas partes de forma más o menos intensa. La conciencia antroposófica debe llegar a ver estas cosas, a distinguir cabalmente entre verdad y falsedad incluso allí donde esta distinción está velada por las limitaciones de las circunstancias externas. De la profundización antroposófica debemos obtener algo en todas partes para todo el ser humano y, sobre todo, para la conciencia de la época. Esto es lo que quería deciros hoy en relación con mis últimas reflexiones.


durmiendo

Estado de conciencia

Cuerpo físico

Las fuerzas de la cabeza tienen un efecto formativo sobre el hombre metabólico y de las extremidades

Del hombre espíritu : Auto creador

Cuerpo etérico

Las fuerzas del cosmos tienen un efecto formador sobre la tierra


Del espíritu de Vida: Modelador del mundo

Cuerpo astral

Las fuerzas astrales del cosmos tienen un efecto sobre las fuerzas astrales del ser humano


Del yo espiritual

Durmiendo:
El cuerpo astral se convierte en el "juez" del alma.
El yo se convierte en "ofrenda" de sí mismo.


Traducido por J.Luelmo nov.2023

GA028 El curso de mi vida cap. XXXVIII -El congreso Teosófico de Munich

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 EL CURSO DE MI VIDA

RUDOLF STEINER

1897-1907 / Berlín - Múnich

Cap. XXXVIII El congreso Teosófico de Munich

En lo que sigue será difícil separar el relato de mi vida de la historia del Movimiento Antroposófico. Sin embargo, sólo quiero dar de la historia de la Sociedad lo que sea necesario para describir el curso de mi vida. - Esto ya se tendrá en cuenta al nombrar a los miembros activos. En mi relato me acerco demasiado al presente para evitar cualquier malentendido que pudiera surgir al mencionar nombres. Con toda buena voluntad, algunas personas que encuentren a otra persona nombrada y no a sí mismas tendrán un sentimiento amargo. - Esencialmente sólo mencionaré por su nombre a aquellas personalidades que tienen conexiones en la vida espiritual aparte de su actividad en la Sociedad, pero no a aquellos que no han aportado tales conexiones a la Sociedad.

En Berlín y Munich se desarrollaban, por así decirlo, los dos polos opuestos de la actividad antroposófica. A la Antroposofía se acercaban personalidades que no encontraban ni en la cosmovisión científica ni en los credos tradicionales el contenido espiritual que sus almas necesitaban buscar. En Berlín, una rama de la Sociedad y un público para las conferencias públicas sólo podían surgir de los círculos de aquellas personalidades que también rechazaban todo lo que se había desarrollado en las visiones del mundo en oposición a los credos tradicionales. 

Porque los seguidores de tales cosmovisiones basadas en el racionalismo, intelectualismo, etc. encontraron fantasía, superstición, etc. en lo que la antroposofía ofrecía. Surgió un grupo de oyentes y miembros que aceptaron la antroposofía sin estar orientados con sentimientos o ideas hacia otra cosa que no fuera la antroposofía. Lo que se les había dado desde otros ámbitos no les satisfacía. Este estado de ánimo había que tenerlo en cuenta. Y mientras esto sucedía, el número de miembros y de oyentes en las conferencias públicas aumentaba cada vez más. Surgió una vida antroposófica hasta cierto punto autosuficiente y que miraba poco hacia los otros intentos que se hacían de mirar hacia el mundo espiritual. Las esperanzas residían en el desarrollo de los mensajes antroposóficos. Esperaban progresar cada vez más en el conocimiento del mundo espiritual.

En Múnich fue diferente. El elemento artístico influyó desde el principio en el trabajo antroposófico. Y una visión del mundo como la antroposofía podía incorporarse a ella de un modo completamente distinto al racionalismo y al intelectualismo. La imagen artística es más espiritual que el concepto racionalista. También está viva y no mata lo espiritual en el alma, como hace el intelectualismo. En Múnich, las personalidades que marcaron la pauta para la formación de una membresía y un público fueron aquellas en las que la sensibilidad artística funcionó de la manera indicada.

Esto significó también que en Berlín se formara desde el principio una rama unificada de la Sociedad. Los intereses de quienes buscaban la antroposofía eran similares. En Múnich, las sensibilidades artísticas de los círculos individuales daban forma a las necesidades individuales, y yo me presentaba en tales círculos. El círculo en torno a la condesa Pauline v. Kalckreuth y la señorita Sophie Stinde, fallecida durante la guerra, se fue convirtiendo poco a poco en una especie de centro de estos círculos. Este círculo también organizó mis conferencias públicas en Múnich. La comprensión cada vez más profunda de este círculo generó en él una respuesta muy favorable a lo que yo tenía que decir. Y así la Antroposofía se desarrolló en este círculo de un modo que podría calificarse de muy agradable. Ludwig Deinhard, el teósofo más antiguo, amigo de Hübbe-Schleiden, se integró muy pronto con simpatía en este círculo. Y eso fue muy valioso.

El centro de otro círculo era Frau von Schewitsch. Era una personalidad interesante, y probablemente por esta razón se reunió en su casa un círculo que estaba menos interesado en profundizar como el que acabamos de describir, sino más bien en familiarizarse con la Antroposofía como corriente espiritual entre las demás de la época.

Fue también en esa época cuando la Sra. von Schewitsch publicó su libro "Cómo encontré mi yo". Era un compromiso extrañamente fuerte con la Teosofía. Esto también contribuyó a que esta mujer pudiera convertirse en el interesante centro del círculo descrito.

Para mí, -y también para muchos participantes en el círculo-, Helene von Schewitsch fue una pieza importante de la historia. Ella fue la dama por la que Ferdinand Lassalle encontró su prematuro final en un duelo contra un rumano. Más tarde siguió una carrera como actriz y se hizo amiga de H.P. Blavatsky y Olcott en América. Era una dama mundana cuyos intereses estaban fuertemente espiritualizados en la época en que mis conferencias tenían lugar con ella. Las fuertes experiencias que había tenido daban a su aspecto y a lo que presentaba un peso extraordinario. A través de ella, me gustaría decir, pude ver el trabajo de Lassalle y su época, y a través de ella algunos de los rasgos característicos de la vida de H. P. Blavatsky. Lo que ella decía estaba subjetivamente coloreado, a menudo arbitrariamente moldeado por la imaginación; pero si tenías eso en cuenta, podías ver la verdad a través de algunos de los velos, y tenías ante ti la revelación de una personalidad inusual.

Otros círculos muniqueses se organizaban de otra manera. A menudo pienso en una personalidad que conocí en varios de estos círculos, un clérigo católico, Müller, que se mantenía al margen de la estrecha organización de la Iglesia. Era un gran conocedor de Jean Paul. Publicaba una revista muy estimulante, "Renacimiento", en la que defendía un catolicismo libre. Se interesó por la antroposofía tanto como podían interesarle sus opiniones, pero siempre se mostró escéptico. Hacía objeciones, pero de un modo tan amable y al mismo tiempo elemental que a menudo aportaba un agradable humor a las discusiones que seguían a las conferencias.

Quisiera resumir las características que he descrito de Berlín y Múnich como polos opuestos de la antroposofía No quiero decir nada sobre el valor de uno u otro polo; sólo había diferencias de personas que había que tener en cuenta en el trabajo, que son iguales en su naturaleza - al menos no tiene sentido juzgarlas desde el punto de vista del valor.

La naturaleza del trabajo de Munich hizo que el Congreso Teosófico, que iba a ser organizado por la sección alemana de la Sociedad Teosófica en 1907, se celebrara en Munich. Estos congresos, que anteriormente se habían celebrado en Londres, Ámsterdam y París, incluían actos en los que se trataban problemas teosóficos en conferencias o debates. Seguían el modelo de los congresos eruditos. También se trataron las cuestiones administrativas de la Sociedad Teosófica.

En Munich se introdujeron algunos cambios en todo esto. Nosotros, -como organizadores-, hicimos decorar la gran sala de conciertos, que se iba a utilizar para el congreso, con adornos interiores cuya forma y color debían reflejar artísticamente el ambiente que prevalecía en el contenido de las discusiones orales. El entorno artístico y las actividades espirituales de la sala debían formar un conjunto armonioso. Daba la máxima importancia a evitar el simbolismo abstracto y no artístico y a dejar que el sentimiento artístico hablara por sí mismo.

El programa del congreso incluía una representación artística. Marie von Sivers había traducido hace tiempo la reconstrucción de Schuré del drama eleusino. Yo la adapté lingüísticamente para una representación. Añadimos este drama al programa. <Había un vínculo con los antiguos misterios, aunque débil, pero lo principal era que el congreso tenía elementos artísticos. Elementos artísticos que apuntaban a la voluntad de no dejar la vida espiritual sin lo artístico en la sociedad a partir de entonces. Marie von Sivers, que había asumido el papel de Deméter, ya indicó claramente en su presentación los matices que lo dramático debía adquirir en la sociedad. - Además, nos encontrábamos en un momento en el que el arte de la declamación y la recitación había alcanzado un punto decisivo a través de Marie von Sivers en la elaboración del poder interior de la palabra, a partir del cual se podían realizar avances provechosos en este campo.

Un gran número de los antiguos miembros de la Sociedad Teosófica de Inglaterra, Francia y sobre todo Holanda estaban interiormente descontentos con las innovaciones que les trajo el Congreso de Munich. - Lo que hubiera sido bueno comprender, pero de lo que pocos se dieron cuenta en aquel momento, era que el movimiento antroposófico tenía una actitud interior completamente diferente a la de la anterior Sociedad Teosófica. Esta actitud interna era la verdadera razón por la que la Sociedad Antroposófica no podía seguir existiendo como parte de la Sociedad Teosófica. Sin embargo, la mayoría de la gente puso el énfasis principal en los absurdos que se habían desarrollado en la Sociedad Teosófica a lo largo del tiempo y que habían conducido a interminables disputas.

GA028 El curso de mi vida cap. XXXVII -Maduración del alma - conferencias de París 1906

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 EL CURSO DE MI VIDA

RUDOLF STEINER

1897-1907 / Berlín - Múnich

Cap. XXXVII Maduración del alma - conferencias de París 1906

Mientras las ideas antroposóficas se llevaban a la sociedad, como se puede ver -en parte-, en impresiones privadas, Marie von Sivers y yo cultivábamos el elemento artístico en nuestro trabajo conjunto, que estaba destinado a convertirse en un elemento vitalizador del movimiento antroposófico.

Por un lado, estaba el recitativo, con su orientación hacia el arte dramático, que constituía el objeto del trabajo que había que realizar para que el movimiento antroposófico recibiera el contenido adecuado.

Por otro lado, estaba la oportunidad de sumergirme en el desarrollo de la arquitectura, la escultura y la pintura en los viajes que había que hacer al servicio de la antroposofía.

En varios puntos de esta biografía he hablado del significado que el arte tiene para una persona que experimenta dentro del mundo espiritual.

Sin embargo, hasta la época de mi trabajo antroposófico, sólo pude estudiar reproducciones de la mayoría de las obras de arte a lo largo de la evolución de la humanidad. Los únicos originales de que disponía eran los de Viena, Berlín y algunos lugares de Alemania.

Cuando empecé a viajar por la antroposofía junto con Marie von Sivers, me encontré con los tesoros de los museos del más amplio círculo europeo. <Y así, desde principios de siglo, en la quinta década de mi vida, pasé por una alta escuela de estudios de arte, y a través de esto, una visión del desarrollo espiritual de la humanidad. Marie von Sivers estaba a mi lado en todas partes, quien, con su fina y gustosa respuesta a todo lo que se me permitía experimentar en la visión del arte y la cultura, experimentaba ella misma todo de una manera bella y complementaria. Ella comprendía cómo estas experiencias fluían en todo lo que luego hacía móviles las ideas de la antroposofía. Pues las impresiones del arte que recibía mi alma impregnaban lo que yo tenía que hacer efectivo en mis conferencias.

En la contemplación práctica de las grandes obras de arte aparecía ante nuestras almas el mundo, desde el cual otra configuración anímica de tiempos más antiguos habla a lo nuevo. Pudimos sumergir nuestras almas en la espiritualidad del arte que aún habla desde Cimabue. Pero mirando el arte también podíamos sumergirnos en la tremenda batalla espiritual que Tomás de Aquino libró contra el arabismo en el apogeo de la escolástica.

Observar el desarrollo de la arquitectura fue de especial importancia para mí. En la tranquila contemplación del diseño estilístico creció en mi alma lo que luego pude plasmar en las formas del Goetheanum.

Ante la Última Cena de Leonardo en Milán, ante las creaciones de Rafael y Miguel Ángel en Roma y las conversaciones que mantuve con Marie von Sivers tras estas contemplaciones, creo que hay que sentir gratitud hacia el destino, sobre todo cuando aparecen por primera vez ante el alma a una edad ya madura.

Pero tendría que escribir un libro de no poca extensión si quisiera describir siquiera brevemente lo que experimenté en la forma que he indicado.

Cuando la visión espiritual está detrás, uno ve tan profundamente en los secretos del desarrollo humano a través de la mirada que se pierde en la "Escuela de Atenas" o  la "Disputa".

Y si uno procede con la observación desde Cimabue pasando por Giotto hasta Rafael, tiene ante sí el desvanecimiento gradual de una antigua visión espiritual de la humanidad hacia la moderna, más naturalista. Lo que había surgido para mí de la contemplación espiritual como ley del desarrollo de la humanidad: surge, revelándose claramente, en el desarrollo del arte del alma.

Siempre me produjo la más profunda satisfacción ver cómo el movimiento antroposófico recibía nueva vida a través de esta continua inmersión en lo artístico. Para abarcar la naturaleza esencial de lo espiritual con las ideas y plasmarlo de forma imaginativa, necesitamos movilidad en la actividad de las ideas. La plenitud del alma con lo artístico la proporciona.

Y era absolutamente necesario proteger a la sociedad de la intrusión de todas esas falsedades interiores asociadas al falso sentimentalismo. Un movimiento espiritual está siempre expuesto a esta intrusión. Si la conferencia comunicativa está animada por las ideas conmovedoras que se deben a la vida en lo artístico, entonces se destierra la falsedad interior que proviene del sentimentalismo en el oyente. - Lo artístico, que es llevado por el sentimiento y la emoción, pero que se esfuerza hacia una claridad llena de luz en el diseño y la visión, puede proporcionar el contrapeso más eficaz al falso sentimentalismo.

Por eso considero un destino especialmente favorable para el movimiento antroposófico que en Marie von Sivers me haya tocado una colaboradora del destino que, desde sus más profundas disposiciones, supo cultivar con total comprensión este elemento artístico, emocional pero no sentimental.

Era necesario contrarrestar continuamente este elemento sentimental interiormente falso. Porque siempre penetra en un movimiento espiritual. No puede ser simplemente descartado o ignorado. Porque las personas que inicialmente se entregan a este elemento son, en muchos casos, buscadores en lo más profundo de su alma. Pero al principio les resulta difícil establecer una relación firme con el contenido comunicado desde el mundo espiritual. Buscan inconscientemente una especie de anestesia en el sentimentalismo. Quieren experimentar verdades muy especiales, esotéricas. Desarrollan el impulso de sectarizarse en grupos.

Hacer de la rectitud la única fuerza orientadora de toda la sociedad, eso es lo que importa. Para que los que se desvían hacia un lado u otro puedan ver una y otra vez cómo trabajan los que pueden llamarse portadores centrales del movimiento porque son sus fundadores. Marie von Sivers y yo considerábamos esencial trabajar positivamente a favor de los contenidos de la Antroposofía y no luchar contra sus excesos. Por supuesto, hubo casos excepcionales en los que fue necesario luchar.

Para mí, el tiempo hasta mi ciclo de conferencias de París es algo cerrado como procesos de desarrollo en el alma. Di estas conferencias en 1906 durante el Congreso Teosófico. Participantes individuales del congreso habían expresado el deseo de escuchar estas conferencias además de los eventos del congreso. Por aquel entonces yo había conocido personalmente a Edouard Schuré en París, junto con Marie von Sivers, que había mantenido correspondencia con él durante algún tiempo y que se había dedicado a traducir sus obras. Se encontraba entre el público. También tuve el placer de contar con Merezhkovsky y Minsky y otros poetas rusos entre el público en varias ocasiones.

En este ciclo de conferencias, di lo que sentía que estaba "maduro" en mí en cuanto a las percepciones espirituales que guían al ser humano.

Este "sentimiento maduro" de realización es algo esencial en la exploración del mundo espiritual. Para tener este sentimiento, hay que haber experimentado una visión tal y como surge por primera vez en el alma. Al principio todavía se percibe como poco clara, como borrosa en sus contornos. Hay que dejar que se hunda en las profundidades del alma para que "madure". La conciencia aún no está lo suficientemente lejos como para captar el contenido espiritual de la visión. El alma en sus profundidades espirituales debe estar junto con este contenido en el mundo espiritual no perturbado por la conciencia.

En las ciencias naturales externas, uno no pretende tener conocimiento hasta que no ha completado todos los experimentos y observaciones sensoriales necesarios y hasta que los cálculos considerados no son impecables. En la ciencia espiritual, la conciencia metódica y la disciplina cognitiva no son en absoluto menos necesarias. Simplemente se toma un camino ligeramente diferente. La conciencia debe ser puesta a prueba en su relación con la verdad cognoscente. Uno debe ser capaz de "esperar" con paciencia, perseverancia y conciencia interior hasta que la conciencia pase esta prueba. Debe haberse hecho lo suficientemente fuerte en su facultad de ideas en un área determinada como para poder tomar el punto de vista en cuestión en su facultad conceptual.

En el ciclo de conferencias de París presenté un punto de vista que tuvo que sufrir una larga "maduración" en mi alma. Después de haber explicado cómo se relacionan en general los miembros del ser humano: cuerpo físico, cuerpo etérico -como mediador de los fenómenos vitales-, cuerpo astral -como mediador de los fenómenos sensoriales y volitivos- y el "yo-portador", comuniqué el hecho de que el cuerpo etérico del hombre es femenino; el cuerpo etérico de la mujer es masculino. Esto arrojó luz dentro de la antroposofía sobre una cuestión fundamental de la existencia que fue muy discutida en aquella época. Basta recordar el libro del desafortunado Weininger: "Género y carácter" y la poesía de la época.

Pero la pregunta fue conducida a las profundidades del ser humano. Con su cuerpo físico, el hombre está integrado en las fuerzas del cosmos de una manera completamente diferente que con su cuerpo etérico. A través del cuerpo físico, el hombre está en las fuerzas de la tierra; a través del cuerpo etérico, en las fuerzas del cosmos extraterrestre. Lo masculino y lo femenino se introducen en los misterios del mundo.

Para mí, esta comprensión fue una de las experiencias anímicas más estremecedoras. Porque siempre sentí de nuevo cómo uno debe acercarse pacientemente y con espera a una visión espiritual, y cómo uno debe entonces, cuando experimenta la "madurez de la conciencia", captar las ideas para llevar la visión al reino del conocimiento humano.