CALENDARIO DEL ALMA -SEMANA 25

GA156 Dornach, 5 de octubre de 1914 -Experiencias internas y "estados de ánimo" del alma como vocales y consonantes del mundo espiritual

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    RUDOLF STEINER. 


EXPERIENCIAS INTERNAS COMO VOCALES Y CONSONANTES 
DEL MUNDO ESPIRITUAL

 Dornach, 5 de octubre de 1914

tercera conferencia

Por lo que se dijo ayer y anteayer, se habrán dado cuenta de que la lectura oculta y la audición oculta consisten en experiencias del alma. Me he servido de diversas comparaciones para mostrar la manera en que el hombre debe llegar a ser uno, primero con los signos que se revelan al vidente en la Imaginación, y luego, huelga decirlo, con lo que estos signos significan de las realidades espirituales.

Quisiera comenzar hoy dándoles una idea más precisa, -en la medida de lo posible en las pocas conferencias que se pueden dar, y aunque sólo pueda ser una idea aproximadamente precisa-, de lo que es necesario para pasar de la clarividencia desordenada a la verdadera clarividencia que puede llamarse lectura oculta y audición oculta.

Lo primero de que hablaré puede llamarse las "vocales" del mundo espiritual. La manera en que el hombre aprende a oír y leer las "vocales" del mundo espiritual es, por supuesto, un proceso mucho, mucho más profundamente interior que cualquier proceso de la vida ordinaria. Son necesarias muchas descripciones indirectas antes de que podamos siquiera comenzar a aproximarnos a lo que podría llamarse la experiencia de las vocales, de los sonidos intrínsecos del Cosmos. Por lo que indiqué ayer, se habrán dado cuenta de que podemos hablar de siete de esas vocales, un paralelismo simbólico con el sistema planetario.

Volvamos al ejemplo que puse ayer: la búsqueda de un muerto. Lo tomé como punto de partida e intenté describir el tipo de experiencias a través de las cuales crecemos gradualmente en el conocimiento del mundo espiritual. Hemos oído que, a través de las diferentes formas de preparación a las que tiene que someterse el vidente, éste ve, en primer lugar, una serie de imágenes, y se enfrenta a ellas igual que se enfrenta a las cosas del mundo exterior. Nosotros también nos enfrentamos a una imagen onírica, igual que nos enfrentamos a las cosas del mundo exterior. Sólo gradualmente aprendemos a identificarnos con las imágenes, a consumirlas, a convertirnos en uno con ellas, a vivir enteramente en ellas.

Pero hay que tener claramente en cuenta que cuando estas imágenes nos llevan finalmente a encontrar a los difuntos o algún otro acontecimiento o ser en el mundo espiritual, son signos de realidades espirituales. Como imágenes, son realidades en sí mismas; expresan realidades espirituales.

Esas imágenes están ahí. Y ahora debe surgir la pregunta: ¿Estas imágenes sólo existen cuando el vidente se ha preparado correctamente y es capaz de contemplarlas?

Estas imágenes no sólo existen en tales condiciones. Y es muy importante tener esto en cuenta. Supongamos que estás sentado o de pie en algún lugar y estás suficientemente preparado para poder ver algo. Ante usted aparece una serie de imágenes fluctuantes. Ahora supongamos que, en lugar de un vidente, hay una persona normal que no tiene el don de la clarividencia y no ve nada de esas imágenes, sino sólo las imágenes del mundo físico. ¿Acaso las imágenes no existen? - Siempre están ahí.

Permítanme decirlo como lo hice anteayer. En realidad, estamos dentro del ramo de flores que tenemos delante; nuestra percepción de él depende de que se refleje a través de nuestro propio organismo. En el momento en que el vidente entrenado tiene una Imaginación espiritual, él también está dentro de ella. En el procedimiento subsiguiente, -de identificarse con las imágenes-, él está simplemente representando un proceso de conciencia; en realidad, está dentro de las imágenes. Esto no se aplica únicamente al vidente; incluso cuando un hombre se enfrenta a un objeto con ojos físicos ordinarios y actividad mental ordinaria, no sólo está dentro del objeto físico, -que, como hemos visto, es en sí mismo meramente una ilusión-, sino que está dentro de lo Espiritual. Está siempre dentro de los Seres espirituales que no están encarnados físicamente. Él está realmente todo el tiempo dentro de esas imágenes espirituales de las cuales el clarividente ve una parte. Ellos están siempre en el ambiente y nosotros estamos siempre dentro de ellos. Permanecen imperceptibles, invisibles, porque la facultad de percepción del hombre es demasiado embotada, demasiado grosera para percibir con los sentidos ordinarios esos seres y formaciones delicadamente entretejidos.

Pero esto es hablar en abstracto. También podríamos preguntar: Todo lo que teje espiritualmente el mundo, -en el que nosotros mismos estamos-, ¿por qué no nos damos cuenta de ello? ¿Por qué?

Comenzamos a comprender por primera vez por qué es así cuando nos hemos identificado con la Imaginación, cuando realmente llevamos a cabo el proceso que describí ayer. Entonces comprendemos realmente por qué el ser humano no puede ser consciente en el mundo espiritual que le rodea. ¿Qué es esta experiencia?

Repitámoslo una vez más. - Una serie de imágenes se presenta ante el alma; tratamos de identificarnos con estas imágenes. Sabemos, entonces, a través de las experiencias de nuestra propia alma, que consumimos estas imágenes, por así decirlo; estamos unidos a estas imágenes. Ahora sabemos que esto es así.

Pero también en este momento podemos responder a la pregunta de por qué tenemos que estar fuera del cuerpo, por qué tenemos que salir del cuerpo e identificarnos con las imágenes si queremos percibirlas. Sólo pueden ser reflejadas desde nuestro propio cuerpo etérico. Cuando esto se ha convertido en una experiencia real, sabemos por qué es necesario.

A través de nuestras experiencias en relación con estas imágenes con las que nos hemos identificado, sabemos lo siguiente. Si, habiéndonos identificado completamente con las imágenes, volviéramos a pasar al cuerpo físico, si no permaneciéramos fuera del cuerpo y esperáramos hasta que el cuerpo etérico reflejara de nuevo las imágenes, entonces deberíamos llevar de vuelta al cuerpo físico todo aquello con lo que nos habíamos identificado, deberíamos llevarlo de vuelta al espacio que está encerrado por la piel, e inmediatamente destruiríamos el cuerpo físico hasta el punto de la muerte. El germen de la muerte estaría en el cuerpo físico. No podemos llevar al cuerpo físico aquello con lo que nos hemos identificado. Esto solo puede suceder cuando la muerte llega en realidad. Cuando la muerte llega realmente en la existencia terrenal, el alma ha llegado al punto en que puede identificarse con lo que vive en el mundo externo como Imaginación en el curso natural de la vida. Pero eso es la muerte.

Como ven, mis queridos amigos, podemos adoptar con gran seriedad el gran lema que atraviesa todos los estudios ocultos. Es lo que dicen todos los que se han convertido en ocultistas en el verdadero sentido del mundo. - En el momento en que se alcanza la auténtica clarividencia, la experiencia es la de enfrentarse a la muerte. Llegamos a la Puerta de la Muerte.

A menudo he hecho hincapié en esto desde otro punto de vista. Aprendemos a saber cómo es un ser humano cuando atraviesa la Puerta de la Muerte. No se puede alcanzar la clarividencia sin pasar por este momento tan solemne que los ocultistas describen como "Estar ante la Puerta de la Muerte".

Pero debemos aprender algo más. He hablado de ello desde otro punto de vista en una conferencia pronunciada en Munich. [El título de la conferencia era: Sobre la iniciación, la eternidad y el instante que pasa. 

Aprendemos con profunda seriedad a formular una pregunta que es una pregunta vital de la Ciencia Espiritual. La pregunta es: ¿Cuál es la verdad de nuestra existencia como seres humanos, viviendo como vivimos dentro de la fluctuante maraña de Seres espirituales que no nos atrevemos a llevar a nuestro cuerpo físico porque eso significaría siempre el germen de la muerte? Ahí fuera, las Imaginaciones están siempre a nuestro alrededor, estamos dentro de una esfera de Imaginaciones, y éstas no deben pasar a nuestro interior. De estas imaginaciones, ¿Qué viene a nosotros? Imágenes sombrías reflejos, espejismos, - éstas nos llegan al igual que nuestras imágenes mentales. En el exterior, son las verdaderas imaginaciones de pura sangre. Se reflejan en nosotros y las experimentamos en la forma debilitada y sombría de nuestros pensamientos e imágenes mentales. Si las llevásemos en su plena realidad dentro de nosotros y no las tuviésemos meramente como reflejos, nos encontraríamos en cada momento ante el peligro de la muerte.

¿Qué significa esto? Significa que el orden del mundo cósmico nos impide experimentar, en su plena realidad, estos Seres y acontecimientos espirituales, que están siempre a nuestro alrededor; estamos protegidos, en la medida en que en nuestra conciencia cotidiana sólo tenemos contacto con las imágenes sombrías de estos Seres espirituales. Sin embargo, muchas de estas imaginaciones nos pertenecen, pertenecen a las fuerzas que actúan creadoramente en nosotros. Las fuerzas creadoras que están dentro de nosotros viven en este mundo de Imaginaciones. Puede que no las experimentemos en su forma primaria, sino sólo en la forma sombría en la que están dentro de nosotros como pensamientos. Esto sólo puede ocurrir si alguien nos quita la experiencia de las imaginaciones que pertenecen a nuestros pensamientos.

Sin embargo, hay que experimentarlas. Pero nosotros no podemos hacerlo. Tienen que ser experimentadas por Seres más fuertes que nosotros, por Seres que puedan soportarlas en su organización anímico-espiritual sin llegar al peligro de muerte. Siempre que estamos pensando, siempre que estamos activos en nuestra vida anímica, un Ser espiritual debe dominarnos todo el tiempo, privándonos de la experiencia de las Imaginaciones subyacentes a nuestros pensamientos e imágenes mentales. Si ustedes tienen algún pensamiento, alguna experiencia en su vida anímica, esta experiencia corresponde a un mundo de Imaginaciones. Y un Ser debe gobernarle, vigilarles y protegerles, quitándole lo que ustedes mismos no pueden llevar a la práctica.

Aquí hemos llegado a un punto en el que podemos hablar, en un sentido más real que hasta ahora, de los Seres de la Jerarquía inmediatamente superior, de los Ángeles. Ahora son espiritualmente comprensibles. Los vemos allí, vemos cómo deben vigilar y custodiar lo que nosotros mismos no somos capaces de realizar.

Pero puede y debe sucederle al vidente que se dé cuenta con mucha mayor nitidez de lo que acabo de decirles. Y eso ocurre cuando avanza una etapa más en su videncia.

Ayer hablamos de lo que conduce a la identificación con la serie de imágenes que aparecen ante nosotros. Las imaginaciones son consumidas, absorbidas. Así desaparecen como imágenes fuera de nosotros, pero las experimentamos dentro de nosotros, nos hemos identificado con ellas.

Pero la cosa puede ir aún más allá. Empezaré describiendo la experiencia subjetiva. Ayer les dije algo que he descrito repetidamente. Cuando uno está sumido en la meditación y la concentración, se acerca algo que se está buscando, surge una serie de imágenes con las que uno puede identificarse. Dije que puede suceder algo más. Cuando la meditación y la concentración han suscitado estas imágenes y hemos intentado meternos de lleno en ellas, la lectura y la audición ocultas, la percepción real del ser espiritual de los muertos no surgen necesariamente. Todo el proceso puede interrumpirse como un proceso en un sueño y las consecuencias pueden aparecer sólo más tarde.

Pero si vamos más allá, si tenemos la paciencia y la resistencia necesarias para progresar en el desarrollo oculto a través de la meditación y la concentración, entonces experimentamos el proceso de otra manera.

Puede experimentarse de la siguiente manera. - Nos proponemos la tarea de observar algún ser o proceso en el mundo espiritual. Nos sumergimos en la meditación o la concentración. De este modo nos salimos del mundo físico y pasamos a la condición en la que la meditación, es decir, el contenido del alma que nosotros mismos hemos evocado, fluye y podemos sentir la transición. Parece haber una mayor oscuridad... lo que el alma ha evocado fluye lejos de las imágenes, y éstas vuelven a surgir, mucho, mucho más vívidamente que en un sueño.

Ahora nos enfrentamos a ellas conscientemente y volvemos a sumergirnos en ellas. De nuevo, puede llegar un momento en que sepamos: "Ahora te has identificado con las imágenes, te has hecho uno con ellas, estás dentro de ellas". Pero ya no sentimos nuestra propia existencia; nos sentimos como si nos hubiéramos hundido en el Cosmos, sin embargo, como si estuviéramos en la nulidad universal.

Así, nos hemos identificado con las imágenes, las hemos extinguido - y no tenemos nada en su lugar. Pero ahora, a través de la práctica de la meditación, hemos logrado no ser llevados a la desesperación por la creencia de que nos estamos perdiendo en la Nada. No tenemos la sensación de estar completamente abandonados que podría surgir fácilmente. En resumen, nos sumergimos, como si nadáramos en un océano de nulidad, en el Cosmos. Y entonces es como despertar, pero no de un sueño, sino de algo con una realidad mucho más fuerte. En el momento de despertar, lo sabemos: ¡Esto no era sueño! No hemos pasado por el vacío del sueño. Algo ha sucedido en el intervalo, algo en lo que estuvimos presentes, ¡y ahora hemos despertado de nuevo! Tenemos en nuestra conciencia los sucesos que no pudimos experimentar en ese momento con plena conciencia. Pero después sabemos con certeza que los hemos vivido. Es como un recuerdo. Recordamos algo que hemos vivido no con el yo ordinario, sino con lo que trasciende al yo ordinario. Ahora entra en nuestra conciencia y experimentamos aquello a lo que apuntamos, la tarea que nos propusimos. Y ahora, cuando meditamos sobre lo que ha sucedido, nos cercioramos: "Has pasado por algo como ser pensante (sólo que "pensar" aquí tiene un significado mucho más elevado que en el mundo físico). Has pasado por esto como un ser pensante. Pero por muy desarrollado que estés como ser humano, no puedes experimentar lo que has experimentado ahora'. Es algo que el propio ser humano no puede experimentar. Por lo tanto, en el tiempo que ha transcurrido entre la inmersión y el resurgimiento, otro Ser ha tenido que asumir la función de pensar por ti y pensar en ti. No puedes pensar por ti mismo. Sólo puedes recordar después lo que este Ser pensó en ti. ¡Era un Ángel que pensaba! Y sabemos que en ese periodo intermedio estuvimos entrelazados con nuestros ángeles. Los ángeles lo experimentaron por nosotros y porque los ángeles lo experimentaron, nuestra propia conciencia fue suprimida. Ahora despertamos y recordamos con la vida ordinaria del pensamiento lo que los ángeles experimentaron en nosotros.

Este es el proceso. Esta es la forma en que, por regla general, se alcanzan las experiencias espirituales. Las alcanzamos de tal manera que sabemos: Primero debemos pasar a una condición en la que un Ser de la Jerarquía inmediatamente superior entre en nosotros, se identifique con nosotros. Lo que no podemos hacer en nuestra propia debilidad, podemos hacerlo a través de un Ser de la siguiente Jerarquía superior que está dentro de nosotros, pero nuestra conciencia está suprimida. No podemos tener la experiencia en su realidad inmediata, pero la tenemos después, en la memoria y en plena conciencia del yo.

Y así, las experiencias espirituales que se nos conceden se experimentan en un momento, pero tomamos conciencia de ellas en otro.

He hablado de una experiencia que tuve en relación con nuestro querido amigo Christian Morgenstern, una experiencia real, huelga decirlo. Pero tomamos conciencia de tal experiencia después, porque un Ser de la Jerarquía inmediatamente superior debe asumir la función del conocimiento durante la experiencia real.

Una vez más, entenderán por qué debe ser así. Si lleváramos a nuestro propio organismo lo que un Ser de las Jerarquías superiores experimenta en nosotros, no sólo mataríamos a nuestro organismo, sino que lo reventaríamos, como por una explosión, en sus propios átomos. Si lleváramos estas experiencias a nuestro propio organismo, no sólo provocaríamos su muerte, sino simultáneamente su cremación.

Ahora se ve de nuevo que la videncia nos pone en relación con lo que llamamos la Puerta de la Muerte. En realidad, sólo podemos saber lo que significa la muerte elevándonos a esa vida del alma que puede provenir de las experiencias descritas. [Véase la conferencia titulada La naturaleza interior del hombre y la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento. 

Sólo así podemos comprender la individualidad humana cuando está fuera del cuerpo físico. Pero entonces también sabemos cómo tiene que ser recibida en las Jerarquías superiores, para que no actúe como una fuerza destructora y portadora de muerte para un ser del plano físico, nuestro propio ser, para empezar. El sentimiento del alma humana descansando en el seno de un Ser de las Jerarquías superiores se hace real, infinitamente real. Ahora, por primera vez, llegamos a saber cómo aparecen las cosas del otro lado de la muerte. Lo sabemos: Aquí, en nuestra vida terrena, estamos rodeados de minerales, plantas, reinos animal y humano. Al otro lado de la muerte entramos en el reino de las Jerarquías superiores, a cuyo entorno pertenecemos igual que aquí pertenecemos al entorno de los seres físicos que nos rodean. Llega a nuestra alma un sentimiento de parentesco con los Seres de las Jerarquías superiores. Entonces aprendemos a saber que la verdadera entrada en el mundo espiritual simplemente no es posible sin aportar en su tránsito sentimientos de piedad, sentimientos de entrega al mundo superior, espiritual. Pero estos sentimientos tienen los matices que he descrito.

Esto es capaz de evocar un necesario "estado de ánimo" del alma. Sólo puedo expresarlo llamándolo ese estado de ánimo del alma en el que nos sentimos descansando en los mundos espirituales. Necesitamos este estado de ánimo del alma para cualquier experiencia real de los mundos espirituales, del mismo modo que aquí, en el mundo físico, para poder comprender a nuestros semejantes, tenemos que utilizar la laringe y otros órganos del habla, para emitir el sonido EE. Lo que hace posible en el habla humana ordinaria pronunciar el sonido EE, produce, en los mundos superiores, la experiencia que fluye de la devoción. Esta clase de devoción es una de las vocales de los mundos superiores. No podemos percibir nada, leer nada, oír nada en los mundos superiores a menos que podamos mantener este estado de ánimo del alma - y luego esperar lo que los Seres de los mundos superiores tienen que impartirnos porque les llevamos este estado de ánimo del alma.

Las vocales del Cosmos se componen de estos estados de ánimo, de esta actitud hacia los mundos superiores.

Si existe este sentimiento: A su alrededor hay un mundo, pero ustedes no pueden vivir en él con sus débiles poderes humanos. Lo que les rodea mientras viven en su cuerpo físico sólo puede ser percibido en las imágenes sombrías de sus pensamientos y conceptos, o más bien es reflejado por ellos. No pueden experimentar estas Imaginaciones directamente. Su Ángel de la Guarda debe alejar de usted esta experiencia en su vida ordinaria. - Cuando un hombre siente esto interiormente, con el timbre necesario de piedad interior, es capaz de tomar conciencia de una de las vocales del mundo espiritual.

La siguiente etapa depende del desarrollo de algo que indiqué en mi libro El umbral del mundo espiritual. Crecemos en el mundo espiritual como allí he descrito. El proceso consiste en que salimos de nosotros mismos por así decirlo y nos identificamos con otro ser. Pero esto no es suficiente, de ninguna manera es suficiente. Es necesario no sólo ser capaces de identificarnos con otros seres, sino también ser capaces de transformarnos en otros seres, de modo que no permanezcamos meramente en lo que somos, sino que seamos capaces de metamorfosearnos en otros seres, de convertirnos realmente en aquello en lo que penetramos.

Una buena preparación para esta facultad es practicar una y otra vez un interés amoroso por todo lo que nos rodea en el mundo. Es imposible expresar cuán infinitamente significativo es para el ocultista en desarrollo despertar este interés amoroso por todo lo que hay en el mundo circundante. Este es un indicio que, desgraciadamente, no suele tomarse con la suficiente profundidad, de ahí la falta de éxito que a menudo acompaña al ocultismo. Es demasiado natural que el poder necesario del interés se mantenga sólo en uno mismo. Aunque el hombre no lo admita, el poder necesario del interés sólo se aplica a sí mismo. Se le puede dar otro nombre, pero de todos modos hay muy poco interés real por otras cosas, y con mucho el mayor por uno mismo.

Por supuesto, hay que decir que la ley cósmica decreta que un hombre debe tener interés en sí mismo, y de hecho se requiere un gran esfuerzo para no estar interesado todo el tiempo en sí mismo. Después de todo, es una parte natural de la vida en el plano físico. Ignoraré el hecho de que si tenemos alguna enfermedad, dolor o trastorno, este interés siempre está ahí. No puede ser de otro modo. En tal caso, por supuesto, los esfuerzos podrían hacer posible que un hombre no se interesara por sí mismo, pero eso es extremadamente difícil. Puede ocurrir que un hombre caiga enfermo y no le interese especialmente el hecho de tener esa enfermedad; puede que le resulte bastante indiferente. Lo que sí le interesa puede ser cómo esta enfermedad ha surgido de todo el Cosmos, cómo en algún momento del Cosmos surgió algo que ahora está dentro de su propia piel. En tal caso, el hombre está interesado en una enfermedad grave de la misma manera que si fuera algo fuera de sí mismo.


Reconocerán que lo que he descrito es muy difícil. Y así es con la mayoría de las cosas, al menos en el plano físico. Es muy difícil tomar las cosas más ordinarias que experimentamos en nuestros sentidos y pensamientos como si estuviéramos fuera de ellas como objetos. Pero esto es justo lo que debemos intentar hacer. Y como es tan difícil, por regla general no se intenta. Pero todo el mundo puede estar seguro de que si lleva a cabo con gran celo los ejercicios descritos en el libro Conocimiento de los Mundos Superiores, alcanzará gradualmente este conocimiento.

Pero para ello debemos adoptar el punto de vista allí descrito: los ejercicios no se practican en absoluto adecuadamente. El conocimiento sólo se alcanzará por caminos secundarios, porque es extremadamente difícil. Se alcanzará en la misma medida en que disminuya el interés por nuestro propio yo, de modo que ya no seamos un sujeto interesante para nosotros mismos, sino un objeto interesante. Esto no es perjudicial; es muy útil, porque nosotros mismos somos un objeto que está siempre a mano, ¡sólo que no debe confundirse con el sujeto!

Ahora bien, en la misma medida en que nosotros mismos empezamos a convertirnos en un objeto, empezamos a interesarnos por todo lo que está fuera de nosotros, y entonces desarrollamos un interés amoroso por el mundo y sus fenómenos. Cuando la devoción amorosa por el mundo y sus fenómenos se desarrolla cada vez más, el estado de ánimo del alma es capaz de intensificarse hasta el punto de que no sólo salimos de nosotros mismos, sino que somos capaces de metamorfosearnos en otros seres. Poco a poco llegamos a ser capaces de ello. Pero estas cosas son difíciles para el alma del hombre y hay que buscar todo tipo de ayuda para que exista esta devoción amorosa.

Voy a indicar algo que puede ser una ayuda. Se puede comenzar haciendo del mundo físico un motivo para una especie de lectura oculta. A menudo he dado un ejemplo del que es bueno partir. Si nos enfrentamos a un ser humano y miramos su semblante, nos damos cuenta: este límite de la piel, estas líneas, lo que ve el ojo - eso no es lo esencial, eso es la expresión fisonómica del alma que mora en él. Y si tuviéramos un dibujo de las líneas - las líneas no serían lo esencial, sino el alma que se ha dado a sí misma estas líneas como su forma. Y entonces podemos mirar la naturaleza externa que nos rodea como si también fuera una fisonomía externa. Los investigadores materialistas se enfrentan a las cosas de la naturaleza externa como si se dijera de un ser humano: "Hablar de un alma que mora en nosotros es irreal, es una superstición fantástica. Lo único que me preocupa son las formas que se pueden medir e investigar'.

Así es como los hombres corrientes investigan la naturaleza externa. Pero podemos decirnos a nosotros mismos: Así como es natural ver el semblante de un hombre como la fisonomía de su alma, así podemos mirar toda la naturaleza externa, no de la manera ordinaria, sino como la fisonomía de los Seres espirituales que están detrás de ella. Y aquí es bueno mirar todo el mundo de los animales como la fisonomía de la naturaleza externa. Se requiere mayor perspicacia y estudio para no ver en los animales lo que se ve habitualmente, sino para ver en ellos algo que puede transmitirse con las siguientes palabras. 

Ahí está el águila, volando hacia el Sol; esa es la dirección hacia arriba, hacia los mundos espirituales. Te tomaré a ti, el águila, como el símbolo de la elevación hacia los mundos espirituales. Miro la frente humana y veo algo que sugiere la naturaleza del águila, algo que se esfuerza hacia arriba, hacia los mundos espirituales. Veo cómo lo que se expresa en el alma humana da la fisonomía. El águila forma parte de la fisonomía de la naturaleza externa. En el águila que se eleva veo algo sugerente de la frente en el rostro humano. Miro a un toro y veo cómo está ligado a la Tierra mientras mastica su comida, cómo sólo está en su verdadero elemento cuando se entrega por completo al proceso de la digestión, cómo en todo su proceso vital está ligado a lo que toma de la Tierra. El toro me sugiere la gravedad terrestre. Luego miro al ser humano y siento, espiritualmente: En él también hay algo de gravedad terrestre, pero la naturaleza del águila en el hombre la mantiene bajo control, en equilibrio. Siento cómo la naturaleza del toro también está en el hombre, pero no se expresa de la misma manera que en el toro mismo. La naturaleza del toro se ve como una expresión fisonómica. Lo mismo ocurre con la naturaleza del león cuando contemplo el corazón en el hombre y lo comparo con el león en la naturaleza externa. De este modo podemos contemplar todo el mundo de los animales superiores e inferiores.

Ha habido hombres que han relacionado el águila, el toro y el león con el alma humana y han hecho dibujos. Tales hombres han intentado leer lo que está escrito en el mundo animal y sacar conclusiones a partir de él - pero en este caso separado en sus letras individuales - lo que se experimenta como una totalidad en relación con el ser humano. Brevemente, podemos decir: La fisonomía de la naturaleza es el mundo animal.

Pero no es sólo la fisonomía lo que nos interesa cuando contemplamos al ser humano. Cuando tratamos de profundizar en el alma, nos interesa lo que llamamos las expresiones faciales. Cuando la fisonomía está en movimiento, nos acercamos más al alma a través del juego de las expresiones faciales que a través de la fisonomía como tal. De nuevo, en la naturaleza externa podemos encontrar este juego de expresión del mundo espiritual que hay detrás. Lo encontramos cuando observamos el mundo de las plantas, sus matices de color, sus brotes en primavera, su florecimiento a lo largo del verano. La Tierra primero la empuja hacia fuera y luego, desde el otro lado, las fuerzas de las esferas entran en ella, provocando movimientos vivos en su infinito florecer, crecer y reverdecer. Cuando observamos este mundo de plantas y lo relacionamos con una realidad espiritual del Cosmos que hay detrás de él, del mismo modo que relacionamos las expresiones faciales de un hombre con su alma, esto también es un ejercicio.

Así, podemos decir: El mundo vegetal es el aspecto de la naturaleza. Y luego vienen los gestos, los movimientos que emanan del alma. Así como podemos llamar al mundo animal la fisonomía de la naturaleza, al mundo vegetal el aspecto de la naturaleza, podemos ver ahora las formas del mundo mineral como los gestos de la naturaleza. Y para el que practica la lectura y la audición ocultas de manera real, es una de las cosas más bellas que le pueden suceder experimentar el mundo mineral de tal manera que en las formas de los límites de la superficie de los minerales, en sus relaciones características con el Cosmos exterior, en su iridiscencia, transparencia, en la claridad cristalina del cuarzo, de las sales de cal, de la esmeralda y de la crisoprasa, ve los gestos infinitamente diversos de los Seres espirituales que están detrás de la naturaleza.

Si realizamos tales ejercicios, si podemos experimentar realmente en las piedras, que de otro modo estarían muertas, lo que se expresa a través de este reino mineral muerto y es como si un alma expresara en un gesto vivo lo que vive en ella, esto es una ayuda para adquirir un interés amoroso por todos los seres que nos rodean. Entonces alcanzamos gradualmente una etapa de desarrollo en la que, -cuando el logro de la videncia es posible-, también somos capaces de transformarnos en los seres que nos rodean. Nos damos cuenta de que tenemos el poder de hacerlo. Podemos transformarnos en todos los demás seres humanos, pero es necesaria la práctica de la forma descrita. El ser humano es capaz de infinitas metamorfosis en este sentido.

Una vez más, podemos plantear una pregunta, pero antes permítanme hablar de los sentimientos que están ligados a lo que he descrito. La primera experiencia provoca una actitud hacia las Jerarquías; la conciencia de estar protegido se convierte en un sentimiento impregnado de piedad. El sentimiento de poder transformarse en todos los seres diversos trae consigo el respeto por la humanidad del hombre. Aprendemos a valorarla en toda su magnificencia: la humanidad que no encontramos en el mundo físico, que no encontramos en nosotros mismos, sino que sólo encontramos cuando nos hemos convertido realmente en otro ser. El sentimiento que acompaña necesariamente a la facultad de transformación no nos lleva al orgullo, pues cada transformación nos dice que no somos tan dignos como el ser en el que debemos transformarnos. La realización de la facultad de transformación significa, al mismo tiempo, humildad. Un sentimiento de profunda humildad religiosa está ligado a la realización de la facultad de transformación.

Pero cabe plantearse otra cuestión. Evocamos estas facultades de transformación desde nuestro interior. ¿Están, entonces, dentro de nosotros todo el tiempo? Sí; al igual que las imaginaciones que evocamos de la manera descrita ayer y hoy están siempre a nuestro alrededor, así también estas facultades de transformación están siempre dentro de nosotros. Pero para poder controlarlos conscientemente, debemos desarrollarlos de la manera que les he dicho. En todo momento no sólo somos nosotros mismos, sino también todos los demás seres. Sólo que no desarrollamos nuestra conciencia lo suficiente. Comprenderemos mejor esto pensando en los casos de la vida en que un hombre en el plano físico se transforma en otro ser.

En el plano físico, por supuesto, el hombre utiliza las fuerzas que en otras circunstancias son las fuerzas de transformación. Pero las utiliza sin saber nada de ellas. Las utiliza cada vez que domina a sus semejantes ejerciendo injustificadamente su voluntad sobre ellos, cada vez que comete injusticias contra sus semejantes. Así incorpora a su prójimo algo injustificado. De este modo adquiere cierto poder, porque la mentira sigue viviendo en el otro hombre.

Lo mismo ocurre cuando se hace el mal. Las fuerzas con las que se hace el mal en el mundo son estas mismas fuerzas de transformación, pero en el lugar equivocado. Todo el mal en el mundo es la aplicación ilegítima de estas fuerzas de transformación. La comprensión profunda del secreto de la existencia surge cuando sabemos de dónde vienen la injusticia, el mal, el crimen y el pecado que se producen en el mundo. Ocurren porque los mejores y más santos poderes que existen en el hombre, los poderes de transformación, se aplican de manera equivocada. No habría maldad en el mundo si no existieran estas santísimas fuerzas de transformación.

Incluso en una conferencia pública 1 indicó una vez este misterio del poder del mal, diciendo que es la aplicación distorsionada del poder que, en su lugar apropiado, conduciría al bien más elevado. [El título de la conferencia era: El mal a la luz del conocimiento Espiritual. Berlín, 15 de enero de 1914. (GA063)] Este estado de ánimo en el alma que surge cuando conocemos: Aquí en cada alma humana hay algo que por un lado puede transformarse en todos los seres, y por otro, en egoísmo, este es el estado de ánimo con el que debemos enfrentarnos al Cosmos si es nuestro objetivo tener oído espiritual. Es una segunda vocal.

El estado de ánimo que podemos tener con respecto al misterio del mal, tal como les he presentado, es la tercera vocal - lo que experimentamos cuando sabemos por qué un hombre puede llegar a ser malo. Si comprendemos el misterio de que son las fuerzas superiores las que en el mal se aplican de manera distorsionada, entonces tenemos el estado de ánimo de una tercera vocal cósmica. Estos estados de ánimo del alma deben experimentarse realmente.

Así pues, hemos hablado de tres vocales cósmicas. Hoy nos ha llevado algún tiempo; mañana hablaremos de las otras. Primero tenía que hablar del principio que es esencial para establecer en la experiencia interior esa relación con el Cosmos por la cual, al dedicar nuestros propios poderes del alma, nos convertimos en oyentes y lectores de lo que está sucediendo allá en el mundo espiritual.

Traducido por J.Luelmo mar2023



GA245 Guía para un entrenamiento esotérico




GUÍA PARA UN ENTRENAMIENTO ESOTÉRICO
por Rudolf Steiner









NOTA PRELIMINAR

Los contenidos de este libro se han seleccionado a partir de diversos temas de la Escuela Esotérica de Rudolf Steiner. La escuela se mantuvo durante diez años desde 1904 hasta 1914, cuando el estallido de la Primera Guerra Mundial impidió su continuidad. Durante dicho período, Rudolf Steiner todavía pertenecía a la Sociedad Teosófica, y por tanto utilizaba las palabras 'teosofía' y 'teosófico', aunque siempre (tal como nos dice en su Autobiografía) en la dirección en que su ciencia espiritual antroposófica había ido desde el principio señalando.
Después del lapso de otros diez años, cuando fundó la Sociedad Antroposófica General y se convirtió en su Presidente, la orientación esotérica de aquellos miembros que la buscaban, continuó si bien de manera algo diferente, en una relación más estrecha con la organización y la dirección de la sociedad.
La institución de la Escuela Esotérica en 1904 fue seguida rápidamente por la publicación de descripciones del camino que los alumnos deberían seguir, en el libro Teosofía, en la serie de Ensayos, "¿Cómo se alcanza el Conocimiento de los mundos superiores?" (publicado por primera vez en forma de libro en 1909), y también en "La Ciencia Oculta, un bosquejo", que apareció a principios de 1910.

También se puede encontrar en esos libros, una descripción de las condiciones básicas para el desarrollo interno, particularmente de los "ejercicios subsidiarios", y después de su publicación, Rudolf Steiner a veces aludía a tales ejercicios refiriéndose a ellos.
En el Capítulo V de La Ciencia Oculta un esquema ("Conocimiento de los mundos superiores concerniente a la iniciación") establece la condición previa necesaria para todos los ejercicios, de la siguiente manera. No obstante, de su lectura podemos entender cuán necesario es, que el hombre no pretenda exigir la entrada al mundo espiritual, hasta que haya aprendido y entendido ciertas verdades esenciales de ese mundo, mediante el simple ejercicio de desarrollar su intelecto ordinario en el mundo físico. Si el desarrollo espiritual sigue el camino correcto y normal, antes de aspirar a entrar en el mundo suprasensible, el alumno ya habrá dominado con su intelecto ordinario todo los contenidos previos de este libro. En 1947, treinta y tres años después de la Primera Guerra Mundial interrumpió la Escuela Esotérica y dos años después del final de la Segunda, Marie Steiner, en respuesta a las solicitudes de los miembros de la Sociedad Antroposófica, se dedicó a publicar el Contenido más importante de la escuela esotérica. Por aquellos días estaban apareciendo numerosos trabajos sobre métodos de entrenamiento orientales (Yoga, etc.), cuyo objetivo era oponerse a estos elementos de la disciplina europea de Rudolf Steiner. "Al ponerlos a disposición'', escribió en una carta, "ejemplos de los cuidadosos consejos, entregados personalmente de Rudolf Steiner, yo quería asegurarme de que pudiera salir algo de esa corriente rosacruz que esté más en sintonía con la era actual que los decadentes métodos Tibetanos e Hindúes". Habían aparecido previamente en 1948, 1949 y 1954, tres series separadas de selecciones traducidas al inglés, tituladas From the Contents of the Esoteric School.
La siguiente incluye una traducción revisada de todo lo que contienen junto con material adicional no publicado previamente en inglés.



TAREA DE LA CIENCIA ESPIRITUAL


Notas de una conferencia dada en Berlín en 1903 o 1904: Hay un hermoso dicho de Hegel: El pensamiento más profundo está ligado a la Figura histórica, externa de Cristo. Y la grandeza de la religión cristiana es que está ahí para cada etapa de desarrollo. Está al alcance de la conciencia más ingenua y al mismo tiempo es un desafío para la sabiduría más profunda. La historia misma de su desarrollo demuestra que la religión cristiana es comprensible para cada etapa de la conciencia. Si la religión cristiana es bien entendida, debe ser tarea de la Teosofía, o de la Ciencia Espiritual en general, demostrar que la religión cristiana exige penetración en las más profundas enseñanzas de Sabiduría. La teosofía no es una religión, sino un instrumento para comprender las religiones. Su relación con los documentos religiosos es más bien como la relación de las propias matemáticas con los escritos en los que se enseñaba originalmente. Un hombre puede entender las matemáticas a través de sus propias facultades espirituales y comprender las leyes del espacio sin tener que referirse a ningún texto previo. Pero cuando haya absorbido realmente las verdades de la geometría, valorará aún más los textos originales a través de los cuales se presentaban por primera vez estas leyes. Lo mismo pasa con la Teosofía. Sus fuentes no están en documentos antiguos, ni residen en la tradición; residen en la realidad de los mundos espirituales. Es allí donde deben ser encontrados y comprendidos mediante el desarrollo de los poderes espirituales de la persona, del mismo modo que comprende las matemáticas tratando de desarrollar las facultades de su intelecto. Nuestro intelecto, por medio del cual estamos capacitados para comprender las leyes del mundo de los sentidos, está respaldado por un órgano, el cerebro. Del mismo modo, para comprender las leyes de los mundos espirituales, necesitamos órganos apropiados. ¿Cómo se han desarrollado nuestros órganos físicos? Se debe a que las fuerzas del exterior han trabajado sobre ellos: las fuerzas del Sol, las fuerzas del sonido.
Así fue como surgieron los ojos y los oídos, a partir de órganos neutros y lentos en los que, al principio, el mundo de los sentidos no podía penetrar, y al cual se abrieron solo gradualmente. Si nuestros órganos espirituales son trabajados por las fuerzas correctas, ellos también se abrirán. ¿Qué fuerzas son pues las que inciden sobre nuestros órganos espirituales todavía inertes? Durante el día, el cuerpo astral se ve asaltado por fuerzas que actúan entorpeciendo su desarrollo, e incluso destruyen los órganos que previamente poseía antes del despertar de su clara conciencia diurna. En épocas pasadas, la gente recibía directamente impresiones astrales. El mundo circundante le hablaba a través de imágenes, la forma a través de la cual el mundo astral se expresa. Las imágenes y los colores vivos, internamente orgánicos, flotaban libremente en el espacio circundante como expresiones de placer y repugnancia, simpatía y antipatía. Luego, estos colores se envolvieron, por así decirlo, alrededor de la superficie de las cosas, y los objetos adquirieron contornos fijos. Esto fue cuando el cuerpo físico del ser humano iba afianzando constantemente su solidez y estaba cada vez más organizado. Fue entonces cuando sus ojos se abrieron plenamente a la luz física, al mismo tiempo que el velo de Maya se extendía sobre el mundo espiritual, y su cuerpo astral dejaba de recibir directamente las impresiones del mundo circundante, salvo a través de sus cuerpos físico y etérico. El propio cuerpo astral transmitía estas impresiones al "yo" y del "yo" pasaban a su conciencia. Así era como se mantenía personalmente involucrado y continuamente activo. Pero las fuerzas que actuaban sobre él, tejiendo fuerzas que eran similares a su propia naturaleza, ya no eran plásticas, sino que eran fuerzas que se alimentaban de él, que lo destruían, para despertar la conciencia del yo. Solo durante la noche, cuando se hundía en el mundo rítmico-espiritual homogéneo a sí, (el mundo astral), adquiría una nueva fuerza y volvía a ser capaz de realimentar las fuerzas perdidas de sus cuerpos físico y etérico. De resultas de ese conflicto de impresiones, de la mitigación de los órganos astrales que anteriormente trabajaban inconscientemente en el ser humano, surgió la vida del «yo» individual, la conciencia del yo. A partir de la vida-muerte; a partir de la muerte-vida. El anillo de la serpiente se completaba. Y ahora, a partir de este despertar de la conciencia del yo, tuvieron que surgir fuerzas que alumbrarían la vida nuevamente en los desaparecidos vestigios de los órganos astrales, modelándolos y moldeándolos. La humanidad se está dirigiendo hacia esa meta, guiada por sus Maestros y Líderes, los grandes Iniciados, representados también por el símbolo de la serpiente. 
Es una educación hacia la libertad, por eso es tan lenta y difícil. Los grandes Iniciados podrían haber facilitado la tarea, tanto para ellos como para el ser humano, si hubieran trabajado en su cuerpo astral durante la noche, cuando está libre, de tal manera que los órganos astrales pudiesen moldearse desde afuera. Pero tal acción habría escapado a la conciencia despierta del ser humano, pues habría tenido lugar en la conciencia del sueño; transgrediendo su esfera de libertad. El principio más elevado del ser humano, la Voluntad, nunca se habría desarrollado. El ser humano es guiado progresivamente etapa por etapa. Ha habido una Iniciación en Sabiduría, una Iniciación en Sentimiento, una Iniciación en Voluntad. El verdadero cristianismo es la suma de todas esas etapas de iniciación. En la antigüedad la iniciación era el anuncio profético, la preparación. Lenta y gradualmente, el ser humano de los últimos tiempos se ha emancipado de su Iniciador, de su Gurú. La iniciación, al comienzo procedía sumiendo en una profunda conciencia de trance, pero estaba provista para imprimir en el cuerpo físico un recuerdo de lo que había sucedido fuera del cuerpo. De ahí la necesidad de liberar el cuerpo etérico, el portador de la memoria, así como el cuerpo astral.
El cuerpo astral y el cuerpo etérico se sumergían en el Océano de la Sabiduría, en Mahadeva, en la Luz de Osiris. Esta iniciación era llevada a cabo dentro de un profundo secreto, en el más absoluto aislamiento. Ningún aliento del mundo exterior podría interferir. Era como si hubiese muerto para la vida exterior, y las tiernas semillas se nutriesen de la luz cegadora del día. Así, la iniciación salió de la oscuridad envolviendo aquellos misterios con la luz más clara del día. En una gran y poderosa Personalidad, el Portador del más elevado Principio unificador de la Palabra, de Aquel que es la expresión y manifestación del Padre oculto, y que tomando forma humana se convirtió en el Hijo del Hombre y, por lo tanto, en el Representante de toda la humanidad, el Vínculo que une todos los Yoes - en Cristo, el Espíritu de Vida, el Unificador Eterno, la Iniciación de la humanidad en conjunto se consumó, como un hecho histórico y al mismo tiempo como un símbolo, en el plano del sentimiento. Este evento fue tan potente que en cada individuo que modelase su vida acorde con él, su poder seguiría actuando, directamente en lo físico, expresándose incluso en la aparición de los estigmas y en los dolores más penetrantes. Los sentimientos eran sacudidos hasta lo más profundo. Una emoción tan intensa, como nunca antes había surgido en el mundo, afloró en poderosas oleadas. En la Iniciación en la Cruz del Amor Divino, el sacrificio del 'Yo' por Todos había tenido lugar.
La sangre, la expresión física del 'yo' había fluido en el amor por la humanidad, y el efecto que causó fue tal que por millares avanzaron hacia la Iniciación, hacia esa Muerte, al dejar que su sangre fluyera en amor y devoción por la humanidad. Que esa sangre inedita se derramase en tal manera, nunca se ha insistido lo suficiente; tal pensamiento ya no entra en la conciencia de los hombres, ni siquiera en los círculos teosóficos. Sin embargo, las oleadas de enardecimiento que fluyeron en esta corriente de sangre y que después ascendieron, han cumplido su tarea. Se han convertido en manantiales de poderosos impulsos. Han hecho que la humanidad madure para la Iniciación de la Voluntad. Y este es el legado de Cristo.


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CUESTIONES GENERALES QUE EL ASPIRANTE AL DESARROLLO OCULTO DEBE PLANTEARSE. (Ejercicios subsidiarios)

A continuación, se establecen las condiciones que deben constituir la base de cualquier desarrollo oculto.
Que nadie se imagine que puede progresar mediante cualquier medida aplicada a la vida externa o interna, a menos que cumpla estas condiciones.
Todos los ejercicios de meditación, concentración o ejercicios de otro tipo carecen de valor, de hecho, en cierto sentido, son dañinos si la vida no está regulada de acuerdo con estas condiciones. 
No se pueden impartir fuerzas a un ser humano; todo lo que se puede hacer es, que se desarrollen las fuerzas que ya están dentro de él. No se desarrollan por sí mismas porque los obstáculos externos e internos las obstruyen. Los obstáculos externos se reducen mediante las siguientes reglas de vida; los obstáculos internos por las instrucciones especiales sobre meditación, concentración y similares. La primera condición es el cultivo de un pensar absolutamente claro.
Para este propósito, la persona debe librarse de los fuegos fatuos del pensamiento, aunque sea por un tiempo muy corto durante el día, unos cinco minutos (cuanto más, mejor). Debe convertirse en el dueño en su mundo de pensamiento.
Él no es el dueño cuando las circunstancias externas, la ocupación, alguna tradición o lo que sea, las relaciones sociales, incluso la pertenencia a una raza en particular, la rutina diaria de la vida, ciertas actividades, etc., determinan un pensamiento y cómo lo medite. Por lo tanto, durante este breve tiempo, actuando completamente por su propia voluntad, debe vaciar el alma del pensamiento cotidiano ordinario y, por su propia iniciativa, colocar un único pensamiento en el centro de su alma.
El pensamiento no necesita ser particularmente llamativo o interesante. De hecho, será mucho mejor para lo que debe lograrse en el aspecto oculto, si se elige un pensamiento completamente insignificante y poco interesante. El pensar se ve impulsado a actuar a partir de su propia energía, eso es esencial, porque un pensamiento demasiado interesante arrastraría consigo el pensar. 
Es mejor si este ejercicio de control de pensamiento se realiza concentrándose en un alfiler en lugar que en Napoleón. El alumno se dice a sí mismo: ahora comienzo a partir de este pensamiento, y a través de mi propia iniciativa interna asocio con él todo lo que le es pertinente. Al final de la sesión, el pensamiento debería ser tan colorido y vivo como lo era al principio. Este ejercicio se repite día a día durante al menos un mes; se puede tomar un nuevo pensamiento todos los días, o se puede seguir el mismo pensamiento durante varios días. Al final del ejercicio, se hace un esfuerzo para ser plenamente consciente de ese sentimiento interno de firmeza y seguridad que pronto se notará prestando una atención más sutil a la propia alma; Luego, el ejercicio se concluye al enfocar el pensamiento en la cabeza y la mitad de la columna vertebral (cerebro y médula espinal), como si la sensación de seguridad se vertiese en esa parte del cuerpo. 
Cuando este ejercicio se ha practicado, por ejemplo, un mes, se debe agregar un segundo requisito. Trataremos de pensar en alguna acción que en el curso ordinario de la vida ciertamente no realizaríamos. Luego, tenemos el deber de realizar esta acción todos los días. Por lo tanto, será bueno elegir una acción que se pueda realizar todos los días y que ocupe el mayor tiempo posible. Nuevamente, es mejor comenzar con alguna acción insignificante que debamos obligarnos a realizar; por ejemplo, regar a una hora fija todos los días una flor que hemos comprado. Después de un cierto tiempo, un segundo acto similar debe agregarse al primero; luego, un tercero, y así sucesivamente. . . tantas como sean compatibles con el desempeño de todas las demás tareas. Este ejercicio, también, debe durar un mes.
Pero en la medida de lo posible durante ese segundo mes, también debe continuar el primer ejercicio, aunque es un deber menos importante que en el primer mes. Sin embargo, no debe dejarse desatendido, ya que de lo contrario se notará rápidamente que los frutos del primer mes se pierden y la desidia del pensamiento descontrolado comienza de nuevo. Se debe tener cuidado de que una vez que se hayan obtenido resultados, nunca más se pierdan. Si, a través del segundo ejercicio, se logra esta iniciativa de acción, entonces, con una atención sutil, nos damos cuenta del sentimiento de un impulso interno de actividad en el alma; vertimos este sentimiento en el cuerpo, dejándolo fluir desde la cabeza hasta un punto justo por encima del corazón. 
En el tercer mes, la vida debe centrarse en un nuevo ejercicio: el desarrollo de una cierta ecuanimidad hacia las fluctuaciones de alegría y tristeza, placer y dolor; Las "explosiones de júbilo" y las "caídas en la desesperación" deberían ser reemplazadas conscientemente por un estado de ánimo equitativo. Se ha de tener cuidado de que ningún placer nos arrastre, ni ninguna tristeza nos hunda en las profundidades, ninguna experiencia nos produzca una ira o disgusto intempestivos, ninguna expectativa genere ansiedad o miedo, ninguna situación nos desconcierte, etc. No hay que temer que tal ejercicio nos haga la vida árida e improductiva; más bien se notará rápidamente que las experiencias a las que se aplica este ejercicio son reemplazadas por cualidades anímicas más puras. Sobre todo, si se mantiene una atención sutil, algún día se notará una tranquilidad interior en el cuerpo; Como en los dos casos anteriores, vertimos este sentimiento en el cuerpo, dejándolo fluir desde el corazón, hacia las manos, los pies y, finalmente, la cabeza. Naturalmente, esto no se puede hacer después de cada ejercicio, ya que aquí no se trata de un único ejercicio, sino de una atención sostenida a la vida anímica interior.
Una vez al día al menos, debe invocarse esta tranquilidad interior ante el alma y luego hay que proceder a realizar el ejercicio de derramarla desde el corazón. Se mantiene una conexión con los ejercicios del primer y segundo mes, como en el segundo mes con el ejercicio del primer mes. En el cuarto mes, como un nuevo ejercicio, se debe cultivar lo que a veces se llama una "actitud positiva" ante la vida. Consiste en buscar siempre lo bueno, lo digno de elogio, lo bello y lo similar, en todos los seres, todas las experiencias, todas las cosas. 
Esta cualidad del alma se caracteriza mejor por una leyenda persa sobre Cristo Jesús. Un día, mientras caminaba con sus discípulos, vieron a un perro muerto tendido junto a la carretera en un estado de descomposición avanzada. Todos los discípulos se apartaron de la vista desagradable; solo Cristo Jesús no se apartó, sino que miró pensativo el cadáver y dijo: "¡Qué dientes tan hermosos tiene el animal!" Donde los demás solo habían visto lo repulsivo, lo desagradable, buscó lo bello. Así, el alumno esotérico debe esforzarse por buscar lo positivo en cada fenómeno y en cada ser. Pronto notará que bajo el velo de algo repugnante hay una belleza oculta, que incluso bajo la apariencia externa de un criminal hay un bien oculto, que bajo la máscara de un lunático el alma divina está de alguna manera oculta. En cierto sentido, este ejercicio está conectado con lo que se llama “abstenerse de la crítica”. Esto no debe entenderse en el sentido de llamar negro a lo que es blanco ni blanco a lo que es negro.
Sin embargo, hay una diferencia entre un juicio que está animado con elementos de simpatía o antipatía personal, que simplemente procede de la propia personalidad, y la actitud de entrar amorosamente en el fenómeno ajeno, (sea persona o cosa), preguntando siempre: ¿Cómo ha llegado a ser o a actuar así? Tal actitud, por su propia naturaleza, se centrará más en ayudar a lo que es imperfecto que simplemente en hallar ocasión para la critica. Aquí no vale objetar que las circunstancias de sus vidas obligan a muchas personas a encontrar fallos y condenarlos. Porque en tales casos, las circunstancias son las de que la persona en cuestión no puede pasar por un entrenamiento oculto genuino. De hecho, hay muchas circunstancias en la vida que hacen imposible la educación oculta, más allá de cierto grado. En tal caso, la persona no debe desear impacientemente, a pesar de todo, hacer progresos que solo son posibles bajo ciertas condiciones. El que conscientemente vuelve su mente, durante un mes, al aspecto positivo de todas sus experiencias, notará gradualmente un sentimiento que se arrastra hacia él como si su piel se estuviera volviendo porosa por todos lados, y como si su alma se abriera de par en par a todo tipo de experiencias y procesos secretos y delicados en su entorno que hasta ahora escapaban por completo a su atención. 
Lo que importa es combatir la tan frecuente falta de atención a estas cosas sutiles. Cuando se ha notado alguna vez que el sentimiento descrito, se expresa en el alma como una especie de dicha, deben hacerse esfuerzos en el pensamiento para guiar este sentimiento hacia el corazón y, desde allí, dejar que fluya hacia los ojos, y luego hacia afuera al espacio de delante entorno a nosotros. Se notará que así se adquiere una relación íntima con el espacio circundante.
De ese modo, la persona se expande más allá de sí misma, por así decirlo. Aprende a considerar una parte de su entorno como algo propio. Para este ejercicio es necesaria una gran concentración y, sobre todo, el reconocimiento del hecho de que todos los sentimientos tumultuosos, todas las pasiones, todas las emociones excesivamente exuberantes tienen un efecto absolutamente destructivo sobre el estado de ánimo requerido. Los ejercicios de los primeros meses se repiten, como en los meses anteriores. 
En el quinto mes, se deben hacer esfuerzos por desarrollar la sensación de afrontar cada nueva experiencia con una mentalidad abierta. El alumno esotérico debe romper por completo con la actitud espontánea de exclamar, ante a algo que acaba de escuchar o ver: "Nunca antes escuché eso, o nunca lo había vito. No me lo creo, es una ilusión". En todo momento debe estar listo para encontrarse y aceptar experiencias absolutamente nuevas. Lo que hasta ahora ha reconocido que está de acuerdo con la ley natural, o lo que ha considerado posible, no debe presentar ningún obstáculo para la aceptación de una nueva verdad.
Aunque expresado radicalmente, es absolutamente correcto que si alguien se dirigiera al alumno esotérico y le dijera: "Desde anoche, el campanario de tal y tal iglesia se ha inclinado", el esoterista debería dejar un hueco abierto para la contingencia de haberse convencido de que su conocimiento previo de la ley natural podría verse aumentado de alguna manera por un hecho aparentemente sin precedentes. Si dirige su atención, en el quinto mes, a desarrollar esa actitud mental, notará que se anima en su alma un sentimiento como si algo se reavivara, agitado, en el espacio mencionado en relación con el ejercicio del cuarto mes. Este sentimiento es extremadamente delicado y sutil. 
Se deben hacer esfuerzos para estar atentos a esta delicada vibración en el entorno y permitir que fluya, por así decirlo, a través de los cinco sentidos, especialmente a través de los ojos, los oídos y la piel, en la medida en que esta última contenga sensación de calidez.
En esta etapa del desarrollo esotérico, se presta menos atención a las impresiones realizadas por estos estímulos en los otros sentidos del gusto, el olfato y el tacto. En esta etapa no es posible distinguir todavía, las numerosas malas influencias que se mezclan con las buenas en esta esfera; por lo tanto, el alumno deja esto para una etapa posterior. 
En el sexto mes, se deben hacer esfuerzos para repetir los cinco ejercicios nuevamente, sistemáticamente y en alternancia regular. De ese modo, se desarrollará gradualmente un hermoso equilibrio anímico. Especialmente, se notará que las insatisfacciones que tenían lugar con ciertos fenómenos y seres en el mundo, desaparecen por completo. Se siente que va adueñándose del alma, un estado de ánimo que reconcilia todas las experiencias, un estado de ánimo que no es en absoluto indiferente, sino que, por el contrario, le permite a uno actuar por primera vez en el mundo para su progreso y mejora genuinos. Uno llega a una comprensión calmada de las cosas que antes estaban bastante cerradas al alma. Los movimientos y gestos de una persona cambian bajo la influencia de tales ejercicios, y si, un día, puede observar que el carácter de su escritura ha cambiado, entonces puede decirse a sí mismo que está a punto de alcanzar un primer peldaño en el camino ascendente. 
Una vez más, se deben resaltar dos cosas: Primero, los seis ejercicios descritos paralizan la influencia dañina que otros ejercicios ocultos puedan tener, de modo que solo queda lo que es beneficioso. En segundo lugar, estos ejercicios por sí solos aseguran que los esfuerzos en meditación y concentración tengan un resultado positivo.
El esoterista no debe conformarse con el cumplimiento, aunque sea concienzudamente, de las exigencias de la moralidad convencional, ya que ese tipo de moralidad puede ser extremadamente egoísta, si un hombre dice: Seré bueno para que se me considere bueno. El esoterista no hace lo que es bueno porque quiere ser considerado bueno, sino porque poco a poco reconoce que solo el bien hace avanzar la evolución, y que el mal, la estupidez y la fealdad ponen obstáculos en su camino.

Para los días de la semana

El alumno debe prestar especial atención a ciertas actividades en la vida anímica que, de manera ordinaria, se llevan a cabo descuidadamente y sin atención. Hay ocho de esas actividades. Naturalmente, es mejor que durante una semana o quincena, realice por ejemplo, solamente un ejercicio a la vez, luego el segundo, etc., y luego comenzar de nuevo. Mientras tanto, es mejor que el octavo ejercicio se realice todos los días. El verdadero auto conocimiento se logra gradualmente y se percibe cualquier progreso realizado. Luego, más tarde, empezando por el sábado, puede agregarse diariamente un ejercicio que dura aproximadamente cinco minutos al octavo para que el ejercicio relevante ocasionalmente caiga el mismo día.

Quedando así: Sábado dedicarlo a los Pensamientos; Domingo - propósitos; Lunes - al habla; Martes - las acciones; Miércoles - el Comportamiento, etc.

SÁBADO; Prestar atención a las propias ideas. Pensar solo pensamientos significativos. Aprender poco a poco a separar de nuestros pensamientos, lo que es esencial de lo que no lo es, lo eterno de lo transitorio, la verdad de la mera opinión. Al escuchar la conversación de los demás, tratar de quedarse en calma interiormente, renunciando a todo asentimiento, y aún más a todos los juicios desfavorables (crítica, rechazo), incluso en los propios pensamientos y sentimientos. Esto puede llamarse: "LA OPINIÓN CORRECTA".

DOMINGO; Tomar una determinación, incluso sobre el asunto más insignificante, solo después de haber llevado a cabo una deliberación completamente razonada. Toda conducta irreflexiva, todas las acciones sin sentido, deben mantenerse alejadas del alma. Uno siempre debe tener razones bien sopesadas para todo. Y uno definitivamente debe abstenerse de hacer cualquier cosa para la cual no haya una razón significativa. Una vez que uno está convencido de lo correcto de una decisión, uno debe aferrarse a ella, con firmeza interna. Esto puede llamarse: "EL JUICIO CORRECTO". habiéndose formado independientemente de las simpatías y antipatías.

LUNES; la conversación. Solo lo que tiene sentido y significado debe provenir de los labios de quien se esfuerza por alcanzar un desarrollo superior. Hablar solo por hablar, para matar el tiempo, es perjudicial en este sentido. Debe evitarse el tipo de conversación habitual, una mezcla inconexa de comentarios. Esto no significa cerrarse a la relación recíproca con el prójimo; precisamente es entonces cuando la conversación debe ser gradualmente llevada a lo verdaderamente significativo. Hay que adoptar una actitud reflexiva ante toda conversación y responder teniendo en consideración todos los aspectos. No hablar nunca sin motivo, mantente alegremente callado. Hay que tratar de no hablar ni demasiado ni muy poco. Primero hay que escuchar en silencio; y después reflexionar sobre lo que se ha dicho. Este ejercicio puede llamarse: "LA PALABRA CORRECTA".

MARTES; Las acciones externas. Estas no debería causar ninguna molestia a nuestros semejantes. Cuando una ocasión requiera la acción del propio ser interior, reflexionen cuidadosamente sobre cómo se puede buscar la ocasión mas conveniente: por el bien del conjunto, y por la felicidad duradera del hombre, por lo eterno. Cuando uno hace las cosas por su propia cuenta, por propia iniciativa: debe considerar de antemano el efecto de sus acciones. A eso se le llama: “LA ACCIÓN CORRECTA”.

MIÉRCOLES; El orden en la vida. Vivir en concordancia con la naturaleza y el espíritu. No dejarse llevar por las trivialidades externas de la vida. Evitar todo lo que traiga inquietud y prisa a la vida. No darse prisa por nada, pero tampoco ser indolente. Considerar la vida como un medio para trabajar hacia un mayor desarrollo y comportarse en consecuencia. A esto le se llama "EL PUNTO DE VISTA CORRECTO".

JUEVES; El empeño humano. Hay que tener cuidado de no hacer nada que esté más allá de nuestras capacidades, pero tampoco dejar nada sin hacer que esté a nuestro alcance. Mirar más allá de lo cotidiano, de lo momentáneo, y fijarse objetivos e ideales relacionados con los más altos deberes de un ser humano. Por ejemplo, en cuanto a los ejercicios prescritos, tratemos de desarrollarnos nosotros mismos para que luego podamos ayudar y asesorar a nuestros semejantes, aunque quizás no en el futuro inmediato. Esto se puede resumir como: "CONVERTIR EN HÁBITO LOS EJERCICIOS PRECEDENTES".

VIERNES; El empeño por aprender lo máximo posible de la vida. Nada nos pasa sin que nos sirva como una oportunidad para obtener experiencias que sean útiles para la vida. Si uno ha hecho algo mal o erroneamente, eso se convierte en un motivo para, en lo sucesivo, hacerlo de manera correcta o más perfecta. Si uno ve a otros haciendo algo, hay que observarlos con la finalidad de ver (sin embargo, no con frialdad o sin corazón). Y no debe uno hacer nada sin antes reflexionar sobre las experiencias pasadas que pueden ser de ayuda en las propias decisiones y logros. De todos se puede aprender, incluso de los niños si uno está atento. Este ejercicio se llama: "LA MEMORIA CORRECTA".

(Recordando lo aprendido de las experiencias).

RESUMEN; Sumergirnos en nuestro interior de vez en cuando, aunque solo sea durante cinco minutos diarios al mismo tiempo. Al hacerlo, debe uno tomar cuidadosamente el consejo haciéndolo nuestro, probar y formar los principios de la propia vida, reflexionar sobre el propio conocimiento, o la falta de él, sopesar nuestras obligaciones, pensar en los contenidos y el verdadero propósito de la vida, sentirse genuinamente apesadumbrado por los propios errores e imperfecciones. En una palabra: trabajar para descubrir lo esencial, lo duradero y apuntar seriamente a objetivos en consonancia: por ejemplo, las virtudes que hay que adquirir. (No caer en el error de pensar que se ha hecho algo bien, sino esforzarse aún más hacia los más altos estándares). Este ejercicio se llama: "EL EXAMEN CORRECTO".



EJERCICIO PRINCIPAL

Temprano en la mañana, inmediatamente después de despertarse, antes de que otras impresiones puedan afectar al alma, el alumno ha de entregarse a su meditación. Esforzándose por lograr la calma interior completa, lo que significa que toda la atención se retira de las impresiones que vienen del exterior y de todos los recuerdos de la vida cotidiana. También debe esforzarse por liberar el alma de todas las preocupaciones y ansiedades, que en ese momento sean susceptibles de oprimirla particularmente. Entonces comienza la meditación.
Para facilitar esa quietud interior, la conciencia debe dirigirse ante todo a una sola idea, tal vez la de "Reposo", y luego hacer que esta idea también desaparezca de la conciencia para que no quede ninguna imagen en el alma.

El contenido de las siguientes siete lineas debe vivir en el alma, con exclusión de todo lo demás.

Estas siete lineas deben mantenerse en la conciencia durante cinco minutos. Si se entrometen otras imágenes, el alumno debe volver nuevamente a esas siete lineas,
en profunda contemplación:

La Divinidad del mundo se derrama
en la más pura y deslumbrante luz.
En el más puro amor hacia todo lo que vive,
se derrama la divinidad de mi alma.
Reposo dentro de la Divinidad del mundo
Allí me encontraré,
dentro de la Divinidad del mundo.

En den reinen Strahlen des Lichtes
Erglanzt die Gottheit der Welt.
In der reinen Liebe zu allen Wesen
Erstrahlt die Gottlichkeit meiner Seele.
Ich ruhe in der Gottheit der Welt;
Ich werde mich selbst finden
In der Gottheit der Welt.

Después de practicar esto durante cinco minutos, el alumno pasa a lo siguiente: Ejercita una respiración calmada y fuerte; Después de la inhalación, exhala, con la misma calma y fuerza, para que no haya pausa entre la inhalación y la exhalación. Luego ha de contener la respiración durante un breve período, tratando sin embargo, de dejar que la respiración permanezca completamente fuera del cuerpo. Los siguientes son los períodos aproximados que hay que observar. El tiempo que se emplee para la inhalación es opcional, se puede ajustar de acuerdo con las capacidades de cada uno. La exhalación debe durar el doble que la inhalación, y contener la respiración debe durar tres veces más que la inhalación. Si, por ejemplo, se necesitan dos segundos para inhalar, se emplearan cuatro segundos para exhalar y seis segundos para contener la respiración. Esta inhalación, exhalación, contener la respiración se repite cuatro veces.

Durante la inhalación y la exhalación, la mente se vacía de todo pensamiento y toda la conciencia se centra en la respiración; pero mientras contiene la respiración la primera vez, el alumno ha de concentrarse en el punto que se encuentra entre las cejas y ligeramente por detrás, en la raíz de la nariz, dentro de la parte delantera del cerebro, mientras llena su conciencia exclusivamente con las palabras: yo soy.

Mientras contiene la respiración la segunda vez, se concentra en un punto dentro de la laringe, mientras llena su conciencia exclusivamente con la imagen: Él piensa.

Mientras contiene la respiración la tercera vez, se concentra en los dos brazos y manos. Las manos se mantienen dobladas o la derecha se coloca sobre la izquierda. Al mismo tiempo, él llena su conciencia exclusivamente con la imagen: ella siente.

Mientras contiene la respiración la cuarta vez, se concentra en toda la superficie del cuerpo; es decir, se imagina a sí mismo con la mayor claridad posible y llena su conciencia con la imagen: Él lo quiere.
Si estos ejercicios de concentración continúan vigorosamente durante varias semanas, se sentirá algo en esos puntos sobre los cuales se ha focalizado la conciencia: en la raíz de la nariz, en la laringe, una corriente en manos y brazos y en toda la superficie externa del cuerpo.
Durante la concentración sobre brazos y manos, el alumno sentirá como si una fuerza estuviera separando las manos; los deja separarse, siguiendo la línea de la fuerza, pero sin auto-sugestionarse.

El sentimiento debe venir por sí mismo. En "Él Piensa", el término "Él" significa el Pensamiento Cósmico universal que debería vivir como poder impersonal en nuestras palabras. En "Ella siente", el término "Ella" significa el Alma Cósmica; significa que debemos sentir, no personalmente sino impersonalmente, en el sentido de que el Alma Cósmica es impersonal. En "Él lo quiere", aquí el término "Él" significa Dios, dentro de cuya Voluntad instalamos todo nuestro ser. Cuando el alumno ha realizado estos cuatro ejercicios de respiración, llena su conciencia por un tiempo con una sola idea en la que está completamente absorto, de modo que durante este tiempo nada más está presente en el alma. Esta idea es: "Mi poder" o "Yo en mí" o "Yo quiero". Luego pasamos a completar la inhalación, durante cinco minutos, en nuestro propio Divino Ideal. 
Este ejercicio debe realizarse con la mayor devoción y reverencia. Toda la meditación no necesita durar más de quince minutos. En todos los períodos especificados anteriormente, no nos guiaremos por el reloj sino por nuestro sentimiento. Se debe tener cuidado de adoptar una posición del cuerpo tal que el cuerpo mismo no pueda (debido a la fatiga, por ejemplo) ser una causa de distracción. El Mantram anterior en una forma bastante más individualizada:

En la Luz más pura derramada,
brilla la Divinidad del mundo.
En el más puro éter, el fuego derrama
el elevado poder que es "el yo".
Reposo dentro del Espíritu del mundo,
Allí me encontraré para siempre,
En el Espíritu Eterno del mundo.

En den reinen Strahlen des Lichtes
Erglanzt die Gottheit der Welt.
En dem reinen Feuer des Aethers
Erstrahlt der Ichheit hohe Kraft.
Ich ruhe im Geiste der Welt,
Ich werde mich immer finden
Im ewigen Geiste der Welt.



EXPLICACIÓN DEL EJERCICIO PRINCIPAL ANTERIOR

Quien se esfuerza por el desarrollo esotérico debe, sobre todo, tener claro que ciertas fórmulas extremadamente simples ocultan una fuerza que surte efecto si estas fórmulas o frases se reavivan dentro del alma. Quien trate de entender tales frases simplemente con el intelecto, no comprende correctamente lo que esto implica. De esa manera le dirán muy poco, para empezar. Durante cierto tiempo debe llenar todo su ser interior con una frase así, vertiéndose en ella con todos la potencia de su alma. Tal frase es: "Yo soy". Todo el secreto de la existencia humana actual realmente reside en esa frase. Solo un ser en posesión de una forma externa similar a la del hombre terrenal, hoy en día es capaz de pensar, sentir e infundir voluntad en estas palabras.

La forma de tal ser debe haberse desarrollado de tal manera, que el objetivo de todas las fuerzas que trabajan en el cuerpo fuese la forma delantera de la ceja arqueada. Esta ceja arqueada y el "yo soy" van de la mano.
Anteriormente en la evolución de la forma humana, hubo una etapa en la que aún no se había proyectado hacia esa ceja. En aquél tiempo, el «yo soy» no podía ser pensado internamente, ni deseado, ni sentido.
Ahora bien, sería un error creer que la forma del cuerpo, como se ha descrito anteriormente, podría por sí misma producir el «yo soy». Este "yo soy" ya existía, solo que aún no podía expresarse dentro de una forma apropiada. Así como ahora se expresa en la forma corporal del ser humano, en un tiempo anterior, se expresaba en un mundo anímico.
Y ese mismo poder del "yo soy" es lo que, habiéndose unido en el pasado lejano con un cuerpo humano que carecía de la formación actual de las cejas, impulsó a la frente a asumir su forma actual. Por lo tanto, es hundiéndose profundamente en el «yo soy», cuando un ser humano, puede sentir dentro de sí, la fuerza que lo ha moldeado en su forma actual. Y esta fuerza es más alta que las fuerzas que, en su vida ordinaria, están activas dentro de él hoy.
Porque es la fuerza creadora del alma la que forma la naturaleza corporal partiendo del alma. Cualquiera, por lo tanto, que se incline hacia el esoterismo debe, por un corto período, vivir completamente en el "Yo soy". Debe pensar este "'yo soy", mientras que al mismo tiempo va experimentando en sí mismo algo como: "Me alegro de que yo, como ser independiente, pueda participar en el trabajo de dar forma al mundo". Y también debe experimentar algo como: "Quiero a mi propia existencia; Quiero situarme en todo el contexto del mundo".
Si concentra todo esto en un solo acto interno de conciencia, y al mismo tiempo desplaza toda la fuerza de su conciencia hacia arriba hacia la región de la frente y los miembros internos del cerebro que están debajo de ella, entonces se traslada a sí mismo, a un mundo superior donde tuvo su origen la formación de las cejas.
Sin embargo, no vaya a creer que puede alcanzar estos mundos superiores mañana por la mañana. Debe tener la paciencia para emprender esta meditación día a día, una y otra vez, durante mucho tiempo.
Si se arma de paciencia, entonces, al cabo de un tiempo, notará que le surge de dentro un pensamiento, que ya no es un mero concepto, sino un pensamiento lleno de vida y fuerza. Podrá decirse a sí mismo: "La fuerza contenida en la semilla de una planta, que la impulsa a formar los órganos de la planta, debe estar internamente viva, como este pensamiento mío''. Y pronto este pensamiento se le revelará como si irradiara luz. En esta radiación interna de luz se siente feliz, lleno de la alegría de la existencia. Se siente impregnado por un sentimiento que solo puede describirse como amor gozoso en la "existencia creadora". Y la voluntad se ve reforzada como si el pensamiento irradiara calor a través de la voluntad, llenándola de energía. Todo esto se puede sacar como consecuencia de hundirse apropiadamente en el "yo soy". Poco a poco se dará cuenta de que de esta manera nace en él, el más elevado poder intelectual, psíquico y moral, y que es llevado hacia una relación cada vez más consciente con un mundo superior. Una segunda frase de este tipo es: "Él Piensa". Este "Él Piensa" representa, de manera equivalente a la explicación dada del "Yo soy", la fuerza a través de la cual se ha desarrollado desde los mundos superiores, la forma de los órganos del habla humanos. Cuando el pensar todavía se ejercía en el mundo anímico superior, y aún no dentro de un cuerpo humano, actuaba desde ese mundo superior de tal manera que los órganos del habla que aún no existían en la forma humana se incorporaron a él.
Por lo tanto, si el alumno esotérico hace llegar su pensar, sentir y su voluntad a las profundidades del "Él Piensa", a la vez que concentra su conciencia en la zona de la laringe, surgirá en él una experiencia de la fuerza creadora de alma que, desde los mundos superiores, está manifiesta en la creación de los órganos del habla.

Si nuevamente tiene la paciencia descrita anteriormente, experimentará cómo de "Él Piensa" surgen irradiaciones que son como las armonías iniciales de la música espiritual; colmándolo de un sentimiento de devoción reverente y, al mismo tiempo, de una fuerza que le dice: "mi voluntad como hombre, aumentará gradualmente en sabiduría". Le llegará un indicio de esa fuerza que, como fuerza divino-espiritual, se esparce por el Cosmos, ordenando todas las cosas según su medida, número y peso.

Una tercera frase es "Ella siente". En tiempos aún más remotos, la fuerza de esta frase, tampoco estaba presente aún dentro del ser humano, sino que habitaba en un mundo anímico superior. Trabajando desde ese mundo superior, remodeló la forma del cuerpo humano. Hasta entonces no había diferenciación entre manos y pies; Eran órganos de movimiento con idéntica forma. Por lo tanto, el ser humano aún no había alcanzado su postura erguida. Fue un gran paso adelante en la evolución humana cuando sus órganos anteriores de movimiento se transformaron en órganos para el trabajo manual. Solo entonces fue capaz de asumir su postura erguida y así superar su naturaleza inferior, en la medida en que su mirada ahora se dirigía hacia los mundos celestiales del Espíritu.
De este modo, también, por primera vez le fue posible crear karma. Porque solo cuando un ser posee esta forma particular, es cuando sus actos pasan a ser de su propia responsabilidad individual. Así fue como los Seres Espirituales transformaron al ser humano, y así fue como la fuerza de "Ella siente", que previamente había reposado solo en ellos, fluyó hacia el cuerpo humano. Por consiguiente, si el alumno esotérico se sumerge en el "Ella siente", nuevamente tal como se ha descrito anteriormente, sentirá que se eleva a las correspondientes fuerzas creadoras de los mundos superiores. Pero junto con el "Ella siente" debe concentrar toda su conciencia en sus brazos y manos. 
Partiendo del pensamiento “Ella siente”, le será transmitida una experiencia de vida indescriptiblemente dichosa. Este sentimiento puede describirse como el del "amor en la existencia activa". De este modo, adquiere conciencia de cómo el Amor Creativo fluye a través del espacio cósmico, y por su acción derrama en todas las cosas el aliento de vida. Una cuarta frase es “Él quiere”. Mediante la fuerza de esta frase el cuerpo humano, en su conjunto, fue cuando en un pasado primitivo, se separó por primera vez de su entorno como ser independiente. Antes de que esta fuerza trabajara sobre él desde los mundos superiores, el cuerpo humano no estaba totalmente encerrado dentro de una piel externa. Las sustancias fluían hacia el cuerpo y salían de él nuevamente desde todos los lados. No tenía vida independiente, sino que estaba completamente inmerso en la vida de su entorno. En esa época, por supuesto, el ambiente era bastante diferente al de nuestro tiempo. Si el alumno esotérico ahora volviese a sumergirse con todo su pensamiento, sentimiento y voluntad en “Él quiere”, concentrando su conciencia en toda la superficie de la piel externa, se trasladaría gradualmente a las sublimes fuerzas creadoras de los “Él quiere”. Tales son las fuerzas del mundo suprasensible por las que las cosas del mundo de los sentidos tienen su forma y figura.
Si es lo suficiente resistente, el ser humano sentirá, en la experiencia profundamente interna de este pensamiento, como si se elevase por encima de toda existencia sensible y corpórea y mirase hacia el campo de la creación sensible, para trabajar en él de conformidad con los pensamientos divinos alcanzados en el mundo espiritual. 
La fuerza que procede de este pensamiento es la de verse transportado alegremente a la espiritualidad pura, obteniendo una conciencia que desde las regiones superiores le permita brindarle al mundo de los sentidos aquello que estaba necesitando. 
A medida que se sumerge profundamente en estos pensamientos que son fuerzas, el esoterista simultáneamente tendrá que enfocar la atención en su proceso de respiración y, por un corto tiempo, transformarlo de un proceso inconsciente a un acto conscientemente regulado. 
Mientras que las fuerzas que trabajan desde los mundos superiores sobre la forma humana estaban logrando la transformación indicada, estas mismas fuerzas produjeron, dentro de esta forma, el sistema de respiración actual, el sistema necesario para un ser cuyo cuerpo tiene una existencia independiente, la labor de cuyas manos es su propia responsabilidad, cuyos órganos del habla pueden causar experiencias en la vida anímica en forma de sonidos audibles externamente.
Dirigiendo la atención de esta manera al proceso respiratorio, se fomenta el ascenso a las regiones más altas de la creación del mundo. 
Si el alumno esotérico aprende gradualmente a experimentar conscientemente las fuerzas cósmicas superiores, que de hecho siempre están latentes en él, pero de las que hasta ahora no se había dado cuenta, entonces lo que ya debería haber asimilado a través del estudio cobra vida en él, comienza a brillar como una realidad perceptible. El ya debería haber adquirido el conocimiento de que el ser humano, junto con la evolución de la Tierra en su conjunto, pasó por diferentes etapas de transformación antes de que surgiera la Tierra actual. Estas etapas de transformación se llaman: la condición de Saturno, la condición del Sol, la condición de la Luna. El esoterista también tiene que adquirir el conocimiento de que en épocas posteriores hay una cierta recapitulación de las condiciones anteriores. Por lo que, las condiciones de Saturno, Sol y Luna se han recapitulado durante la evolución de la Tierra, y de tal manera que la repetición de Saturno corresponde al trabajo creativo de los 'Él quiere' en la envoltura exterior del ser humano.
La recapitulación del Sol corresponde al trabajo creativo del “Ella siente” sobre brazos y manos, y la recapitulación de la Luna al trabajo creativo del “Él Piensa” en los órganos del habla. La idea del cuerpo humano como un mero producto del mundo de los sentidos, se rechaza, y el esoterista encuentra su camino hacia la visión de esos mundos superiores de donde provienen las fuerzas que trabajan creativamente sobre el ser humano. Así, también, los conceptos básicos que se han adquirido de asuntos tales como Saturno, Sol y Luna se convierten en percepciones y experiencias reales. Y, de hecho, así debe ser cada vez más, si se ha de hallar el camino que va de lo exotérico a lo esotérico. Por supuesto, los ejercicios dados aquí deben considerarse solo como un comienzo. Sin embargo, el alumno debe trabajar enérgicamente a través de ellos, y luego llegará al punto en el que puede recibir los ejercicios adicionales a través de los cuales se despiertan fuerzas aún mayores que laten dentro de él.
El objetivo es obtener una idea de los hechos espirituales que subrayan las palabras, “Yo soy'”, “Ello Piensa”, “Ella siente”, “Él Quiere”, y sentir su conexión con los miembros del cuerpo humano, cuya forma ha surgido del mundo espiritual. Hay que añadir para mayor información, que en las palabras de poder anteriores, las tres formas ( en inglés IT-SHE-HE) están bien fundadas en la naturaleza de los mundos superiores.
“Ello” es la Palabra de Poder para el Pensamiento Cósmico: es decir, para aquellos Seres del mundo superior a quienes el pensamiento creador pertenece, a semejanza de como la percepción sensorial pertenece a los seres humanos.
“Ella” es la Palabra de Poder para el Alma Cósmica que origina el Sentimiento que fluye de ella, mientras que el sentimiento humano fluye hacia adentro, siendo estimulado desde afuera. Este sentimiento del alma del mundo es el amor cósmico creativo que hace que todas las cosas existan.
“Él” es la Palabra de Poder para la Voluntad Cósmica, el Espíritu Cósmico cuya Voluntad actúa desde sí mismo, mientras que la voluntad humana se pone en acción a través del mundo exterior. Este 'Él' es el poder creador y arquetípico del mundo.

Traducido por Julio luelmo  Abril 2020