GA034 Lucifer-Gnosis,1 de octubre de 1904 - Sobre la herencia de disposiciones y habilidades

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Revista Lucifer - Gnosis  octubre de1904

RUDOLF STEINER

SOBRE LA HERENCIA DE DISPOSICIONES Y HABILIDADES

1 de octubre de 1904

Se ha planteado la siguiente pregunta: «Según la ley de la reencarnación, hay que imaginar que la individualidad humana posee sus aptitudes, capacidades, etc., como resultado de sus vidas anteriores. ¿No contradice esto el hecho de que tales aptitudes y capacidades, por ejemplo, el coraje moral, el talento musical, etc., se heredan directamente de los padres a los hijos?».

Si se tiene una idea correcta de las leyes de la reencarnación, la reencarnación y el karma, no hay ninguna contradicción en lo expresado anteriormente. Sin embargo, solo pueden heredarse directamente aquellas características del ser humano que pertenecen a su cuerpo físico y a su cuerpo etérico. Por este último se entiende el portador de todas las manifestaciones de la vida (las fuerzas de crecimiento y reproducción). Todo lo relacionado con él se hereda directamente. En menor medida, también se hereda lo que está vinculado al llamado cuerpo anímico. Por ello se entiende una cierta disposición en las sensaciones. Que tengamos un sentido de la vista agudo, un oído bien desarrollado, etc., puede depender de si nuestros antepasados adquirieron tales características y nos las transmitieron. Por el contrario, nadie puede transmitir a sus descendientes lo que está relacionado con la esencia espiritual del ser humano, como por ejemplo la agudeza y precisión de su imaginación, la fiabilidad de su memoria, el sentido moral, las habilidades cognitivas y artísticas adquiridas, etc. Estas son cualidades que permanecen dentro de su individualidad y que se manifiestan en sus próximas reencarnaciones como habilidades, aptitudes, carácter, etc. Ahora bien, el entorno en el que entra el ser humano que se reencarna no es casual, sino que está necesariamente relacionado con su karma. Supongamos, por ejemplo, que un ser humano ha adquirido en su vida anterior la predisposición a tener un carácter moralmente fuerte. En su karma está escrito que esta predisposición se manifieste en una reencarnación. Esto sería imposible si no se encarnara en un cuerpo con unas características muy concretas. Sin embargo, estas características físicas deben ser heredadas de los antepasados. La individualidad que se encarna se siente atraída, por una fuerza inherente, hacia aquellos padres que pueden proporcionarle el cuerpo adecuado. Esto se debe a que esta individualidad, ya antes de la reencarnación, se une a las fuerzas del mundo astral que aspiran a determinadas condiciones físicas. Así, el ser humano nace en la familia que le puede transmitir las condiciones físicas correspondientes a sus predisposiciones kármicas. En el ejemplo del coraje moral, parece entonces como si este fuera heredado de los padres. En realidad, el ser humano, a través de su esencia individual, ha buscado la familia que le permite desarrollar el coraje moral. También se puede considerar que las individualidades de los niños y los padres ya estaban conectadas en vidas anteriores y que, precisamente por eso, se han reencontrado. Las leyes kármicas son tan complejas que nunca se puede juzgar por las apariencias externas. Solo puede hacerlo, en cierta medida, aquel cuyos órganos sensoriales espirituales están parcialmente abiertos a los mundos superiores. Quien, además del cuerpo físico, es capaz de observar el organismo del alma (cuerpo astral) y el espíritu (cuerpo mental), comprende claramente que parte le ha sido transmitida al ser humano por sus antepasados y que parte es su propio patrimonio, adquirido en vidas anteriores. Para la mirada común, estas cosas se mezclan y puede parecer fácilmente que algo que es kármico es simplemente heredado. Es muy sabio decir que los hijos son un «regalo» para los padres. Lo son por completo en el sentido espiritual. Pero se les regalan hijos con ciertas cualidades espirituales precisamente porque tienen la posibilidad de desarrollar esas cualidades espirituales de los hijos. 

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