CALENDARIO DEL ALMA -SEMANA 25

GA346 Dornach, 11 de septiembre de 1924 visión profética de un abandono del principio Crístico y un retroceso al principio del padre

Rudolf Steiner

Séptima conferencia

Dornach, 11 de septiembre de 1924

Antes de entrar en más detalle en nuestras consideraciones sobre el Libro del Apocalipsis, debemos añadir ahora una serie de puntos en relación con la manera adecuada de leerlo, puntos que son, sin embargo, más externos. Llegaremos entonces ciertamente a nuestro propio tiempo actual con lo que leemos en este Libro. Primero debemos considerar el trasfondo espiritual del que emergió el Libro del Apocalipsis. Por supuesto, no me refiero con esto al sentido en que se explica hoy en día una obra contra el trasfondo de su tiempo de una manera histórica superficial. Un método tal no es aplicable en el caso de obras que han sido concebidas a partir del mundo espiritual de la manera descrita en el Libro del Apocalipsis. Debemos tener muy claro el hecho de que el Libro del Apocalipsis vino al ser de la manera que lo hizo de acuerdo con las condiciones espirituales de su época, y no según las condiciones históricas o externas.

Miremos ahora a aquella época de los primeros siglos cristianos, y conectémosla con la evolución cósmica general en un sentido espiritual.

GA346 Dornach, 10 de septiembre de 1924 los números secretos en el libro del apocalipsis

Rudolf Steiner

Sexta conferencia

Dornach, 10 de septiembre de 1924

Cuando alguien era iniciado en los antiguos Misterios, primero experimentaba que su comprensión, y la estructura completa de su alma humana, eran guiadas hacia el significado del ciclo de las evoluciones culturales del mundo, un ciclo que se basa en el número siete. En el Libro del Apocalipsis tenemos un claro eco secundario de lo que resulta del principio de la iniciación de los antiguos Misterios. El número siete está contenido en el Libro del Apocalipsis de muchas maneras distintas, incluyendo su estructura, composición y contenido. Con el tiempo, por supuesto, las cosas vinculadas con el número siete no estaban ligadas con él en cualquier sentido externo de la manera que podríamos imaginar hoy. En vez de ello, la persona en cuestión era iniciada en la manera completa en la que los números actúan y se entretejen.

Quiero atraer su atención hacia aquí, queridos amigos, hacia algo que expliqué en un contexto bastante distinto en el otro ciclo de conferencias que estoy dando sobre la ciencia del discurso. Tuve que explicar cómo es posible tener experiencias en los sonidos del discurso, pero que hoy la humanidad ha perdido la capacidad de tener experiencias a través de los sonidos del habla. Considerad cómo un sonido del habla contiene elementos del Verbo formativo, viviente y cómo a través de experimentar tales sonidos el contenido cósmico más maravilloso puede formarse por medio de la combinación de estos elementos sonoros, de los que hay aproximadamente 32. Pónganse en un tiempo –y ha habido tiempos en que esto era una realidad para los seres humanos– que vivía y se movía en estos elementos de los sonidos del habla, experimentando vívidamente la maravilla de ser capaz de crear un mundo al experimentar estos 32 elementos sonoros. En la formación del habla, en la modelación formativa del Verbo, uno sentía el tejer del espíritu que acompañaba a la experiencia de hablar. Uno experimentaba cómo los dioses viven en los sonidos del habla.

GA346 Dornach, 9 de septiembre de 1924 desarrollo creciente de una conciencia de la muerte en la 5ª época

Rudolf Steiner

Quinta conferencia

Dornach, 9 de septiembre de 1924

Nuestra principal preocupación debería ser leer el Libro del Apocalipsis en la forma que es apropiada hoy en día. Hoy la espiritualidad del ser humano ha de desarrollarse bajo el signo del alma consciente; sólo por esta razón, por tanto, es adecuado que la dirección de la vida espiritual deba hacerse plenamente consciente, y en su consecuencia es tarea nuestra adoptar con plena consciencia la orientación apropiada sobre lo que nos dice el escritor del Apocalipsis.

En épocas anteriores las revelaciones del escritor del Apocalipsis sin duda significaban algo sólo para los más altos iniciados, de los cuales había cada vez menos según transcurría el tiempo, y no significaban nada para los sacerdotes ordinarios. Hoy lo que el Libro del Apocalipsis contiene debe entrar completamente en la consciencia de los sacerdotes.

Ayer hablamos de siete congregaciones, y desde un punto de vista señalamos la congregación de Éfeso. El mundo está ciertamente muy lleno de puntos de vista y muchos de estos pueden jugar un papel en el mismo asunto. Podemos describir la congregación de Éfeso como lo hicimos ayer, y encontrar cómo en esta congregación particular el cristianismo se desarrolló a partir de condiciones paganas previas. Otra manera de considerarla sería mostrar cómo estos impulsos contenían una gran parte de la estructura básica de la primera época cultural post-Atlante, incluso más de lo que hubo en India en tiempos posteriores. Así uno puede en cierto sentido contemplar el cristianismo que se desarrolló en Éfeso como una continuación cristiana de la visión del mundo y de la vida de la primera época cultural post-Atlante. La segunda congregación mencionada en el Libro del Apocalipsis es la de Esmirna donde prosperaba la antigua cultura persa antes de la transición al cristianismo.

Después viene Pérgamo, que es presentada como la congregación que vivió durante la tercera cultura post-Atlante. Específicamente en la carta a la congregación de Pérgamo podemos descubrir referencias, más o menos desveladas, al Misterio de Hermes que estaba vivo en esta cultura.

En la carta a la congregación de Thyatira somos remitidos a la cuarta cultura post-Atlante, la época en que tuvo lugar el Misterio del Gólgota. Cuando dejamos que el efecto de esta importante carta actúe sobre nosotros se nos recuerda en todas partes el mensaje directo que el Misterio del Gólgota tenía que impartir.