CALENDARIO DEL ALMA -SEMANA 29

GA316 Dornach, 24 de abril de 1924 Encuentro nocturno con jóvenes médicos

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 RUDOLF STEINER

CONFERENCIAS PARA MÉDICOS Y ESTUDIANTES DE MEDICINA

Encuentro nocturno con  jóvenes médicos

Dornach, 24 de abril de 1924

En respuesta a una pregunta sobre la percepción del «ser líquido» a través de la contemplación imaginativa, Rudolf Steiner respondió lo siguiente:

Pero claro está, ustedes no lo entenderán bien si parten de los detalles y no del conjunto. Sería necesario que partieran de esas reflexiones sobre el conjunto y, sobre todo, que siguieran meditando sobre las cosas que ya he mencionado. De hecho, en la naturaleza, cuando consideramos las relaciones de manera global —me refiero únicamente a lo que debe conducir gradualmente a una representación imaginativa—, encontramos la forma de la gota. Normalmente se imagina como una gota que se mantiene unida desde dentro. Pero eso no es necesario. También se puede concebir la gota formada desde todos los lados, desde el exterior. Entonces, en la superficie de una gota se tiene la unidad de la extensión del mundo.

Por supuesto, en estos asuntos también hay que tener en cuenta que la representación imaginativa debe apuntar hacia lo verdadero, y que las representación actuales, que uno se forma a partir de la cultura general, se alejan, en la medida de lo posible, de la verdad. Hoy en día, el ser humano tiene la representación de que existe el espacio infinito y que en él se encuentran dispersas las estrellas. Pues bien, partir de una idea así significa, de manera descarada, no tener en cuenta nada más que lo que uno mismo ha concebido. Tomen, por ejemplo, una noticia que apareció hace algún tiempo en la prensa y que hay que tomarse más en serio de lo que se cree: cómo se ha logrado demostrar que, a partir de una determinada distancia de la Tierra, el cosmos no está vacío, sino que es sólido y está lleno de nitrógeno cristalizado. Como ven, hoy en día las cosas son aún tan inciertas que esta visión es perfectamente posible. Bueno, claro que tampoco es así, pero al menos de todo esto se desprende lo superficiales que son, en realidad, las suposiciones que se han extraído hasta ahora de la observación. Porque cualquier día de estos alguien podría decidirse a imaginar que vivimos aquí como en un espacio vacío, donde en el centro se encuentra la Tierra, algo más densa, y a su alrededor el nitrógeno solidificado, que nos hace creer que vemos el cielo estrellado. Por supuesto, eso también es una tontería, pero creo que, de hecho, es cierto que aún se pueden concebir todo tipo de ideas, incluso a partir de las informaciones externas, sobre la forma en que está realmente constituido el cosmos. Ahora bien, es cierto que esta noticia sobre el nitrógeno cristalizado bien podría ser una broma de abril, pero muchas personas pueden creerla. No se es más tonto por creer esa noticia que por atenerse a lo que hoy se acepta de forma generalizada. Y es un materialismo brutal imaginarse lo que hoy se da por sentado. Porque, en realidad, el universo entero parece una esfera hueca, como si desde la periferia entraran fuerzas por todas partes. Es totalmente cierto que se trata de estructuras que se han formado firmemente desde el exterior y que solo pueden modificarse o diferenciarse según las estrellas, de modo que ya en la configuración de las estrellas que vemos tenemos una imagen original de lo que vuelve a suceder en nuestro interior. Así se llega a una imaginación a través de esta representación, que muestra la cabeza humana.

Ahora fíjese: una vez que haya dirigido la mirada primero hacia la cabeza humana y luego hacia el pájaro, hacia la estructura del pájaro. La estructura del pájaro, sobre todo en lo que respecta al esqueleto, se interpreta erróneamente si se compara sin más con un ser humano completo o con un mamífero completo. En realidad, si se quiere comparar la estructura del pájaro, solo se puede comparar con la cabeza humana, y entonces hay que imaginarse que en la cabeza humana se encuentra la estructura del pájaro modificada y que el pájaro tiene el resto de su cuerpo en forma de órganos anexos cortos de las más diversas formas. Las patas, como es sabido, siempre están atrofiadas en el pájaro.

Ahora imagínense la gota formada de tal manera que la estire hasta convertirla en un cilindro (se dibuja). Si extienden la gota hasta convertirla en un cilindro e imaginan que lo que se ha diferenciado del cosmos en la mente permanece, solo que, al estirar la gota hasta convertirla en un cilindro, se modifica de las formas más variadas, entonces obtienen al ser humano de torso. Para imaginarse al ser humano de torso, hay que pensar en la bóveda craneal atrofiada. Pero entonces, una vez que ha obtenido el cilindro y lo ha invertido aquí, debe imaginarse que ha llegado a la tercera etapa. Así se obtiene al ser humano de extremidades. Sin embargo, al principio se obtiene al ser humano de extremidades de tal manera que lo que he dibujado aquí se manifiesta, en realidad, primero en los brazos. Así pues, deben imaginarse que se expande y que, en realidad, primero se forman los brazos, y que la segunda expansión se produce entonces al crearse desde el interior una segunda imagen que proviene de la Luna. Pero dejen de lado los brazos para que resulte más sencillo. De este modo, pasan de la esfera a la expansión y luego a la invaginación. - Si se acostumbran a crear imágenes mediante la expansión y la invaginación, estarán dando los primeros pasos hacia lo que necesitan para que el alma se acostumbre realmente a trabajar en el ámbito imaginativo. Porque, en realidad, toda la vida orgánica consiste en expansión e invaginación, y piensen solo en lo maravilloso que es eso.

Supongamos, pues, que me imagino la esfera y, a continuación, la esfera alargada; eso es la expansión hacia arriba, provocada por la circunferencia. Si, como imagen opuesta a la circunferencia, se imaginan aquí la Tierra con sus fuerzas, tendrán a la Tierra bajo el ser humano como aquello que lo invagina. Hacia arriba: el cosmos se expande; hacia abajo: la Tierra se invagina, de modo que ya han extraído la imagen del cosmos y han invaginado al ser humano desde la Tierra. Así pues, ahora pueden responder imaginativamente a la pregunta: ¿qué pasaría si no estuviera la Tierra debajo de ti y el cielo estrellado encima de ti? - Y así, en realidad, si desean crear imágenes, no deben limitarse en ningún momento a remodelar, por ejemplo, la forma en el ser humano, sino que deben acostumbrarse a contemplar, en la transición de lo sólido a lo líquido, todo el universo como un todo y a imaginar gradualmente contornos sólidos y nítidos; lo líquido siempre lucha contra lo sólido y quiere someterlo al flujo, a la corriente de todo el universo. Y así se llega a ver por todas partes esta expansión y esta invaginación. Pero también se llega a buscar por todas partes las imágenes opuestas.

Ya saben que, en embriología, se parte de la base de que nunca se tienen indicios de por qué las cosas son como son. Se parte del óvulo, se pasa al conjunto celular, se observa que, de repente, se produce una invaginación y se forma la gástrula. Pues bien, en realidad tampoco deben imaginárselo de otra manera, sino que, por un lado, donde está la superficie, se crea la oportunidad para que el cosmos pueda actuar, y donde se produce la invaginación, para que la Tierra pueda actuar (se dibuja).



Tomemos una célula de la epidermis situada cerca de la superficie. Las hay por todas partes. Ahora tenemos una célula situada cerca de la superficie. Lo que, como principio de la Tierra, provoca la invaginación, sigue actuando en el ser humano. Y así, estos principios terrestres siguen actuando en todas partes. Por ello, siempre existe la tendencia a dirigir lo que es líquido en el ser humano, de modo que se mueva siempre de esta manera, de tal forma que se produzca una invaginación tras otra: invaginación —tras otra— invaginación —tras otra—, y esto se produce en las más diversas direcciones. Ahora imaginen que esto ocurre como si cualquier sustancia acuosa se desplazara y se solidificara. Ahora observen cualquier órgano desde este punto de vista. En todas partes podrán ver en él lo que se ha solidificado, lo que se ha vuelto firme, lo que se ha invaginado y, por otro lado, podrán percibir cómo se ha evaginado. Y así se llega a la forma de los órganos y a la visión de cómo actúan las fuerzas desde los distintos lados, y se llega a reducir todos estos órganos a una unidad. Solo hay que tener claro que hay que partir de un punto muy concreto: el de los elementos plásticos. Ya lo ha señalado: las formas deben comprenderse mediante la modelación. Pero inténtelo de verdad una sola vez con cualquier material plástico y blando, para hacerse una idea real de ello, de tal manera que, en la lámina 19, por un lado coja el material que hay aquí y, con la otra mano, empuje la arcilla. Ahora inténtelo al mismo tiempo y vea cómo queda. Tendrá la sensación de que el espacio vacío es una auténtica tontería. El espacio está diferenciado en todas partes según las fuerzas, y de esta manera aprenderá poco a poco a comprender todo lo plástico.

Ahora bien, si quiere comprender a las personas de forma plástica, por supuesto también debe ser capaz de llegar a los extremos. ¿No es así? Para empezar, puedo imaginarme aquí la esfera. Me imagino que la esfera se expande por un lado y se hunde por el otro. Sí, pero ahora imagínese que va más allá, que la encoge aquí hasta tal punto que supera la expansión, y entonces obtiene una estructura así, o mejor dicho, dos estructuras. Pero ahora piensen más allá, que esas estructuras no actúan solo en un lado. Imaginen que hacen una expansión, una invaginación —expansión, invaginación—; luego, además, una invaginación desde abajo y una expansión hacia arriba; si repiten esto tres veces, obtendrán, de forma plástica, la forma de los dos pulmones. Así irá adquiriendo poco a poco una idea de cómo todo el ser humano está interrelacionado en su interior con tales fuerzas, y luego pase a lo siguiente.

Se trata de un concepto muy importante, cuya relevancia patológica y terapéutica solo quedará claramente de manifiesto cuando se publique el libro que edita la Dra. Wegman. Será entonces cuando, por primera vez, quedemos claro qué relación existe entre el órgano formado y la función del órgano. Tomemos como ejemplo la función de los órganos. La función de los órganos es aquello que se mantiene en estado líquido y fluctúa continuamente; lo mismo que el órgano ha completado, es lo que genera la actividad, de modo que uno puede preguntarse: ¿qué es el movimiento de los jugos en el estómago? Es, en estado líquido, lo mismo que el propio estómago una vez solidificado. Si el movimiento de los jugos se solidifica, entonces se tiene el propio estómago. Si no fuera así, no se podría curar ningún órgano en absoluto. No se puede actuar sobre el órgano sólido, sino solo sobre el órgano fluctuante.

El ácido silícico tiene la misma función que el riñón humano. Si ahora administro al ser humano, de la misma manera, el ácido silícico que se encuentra en el equiseto, creo en la zona donde se encuentran sus riñones la imagen de un riñón. Esta imagen sustituye entonces, en ese lugar, a la actividad astral. Esta expulsa la antigua sustancia renal y permite que, a partir de lo que se encuentra en estado fluido, se forme la nueva sustancia renal, tal y como se forma de por sí al cabo de siete u ocho años. El proceso se acelera al provocar este fantasma. Hay que comprender que, allá donde hay un órgano, también está presente continuamente la actividad que lo forma, y esta siempre se solidifica en el órgano. Así se entra en el ámbito de los fluidos.

Pero luego surge otra cuestión. Entonces hay que llegar a la siguiente conclusión: sí, cuando observo al ser humano «sólido», lo que veo son precisamente las imágenes que aparecen en los libros de anatomía. Lo que vemos ahí no es más que el diez por ciento del ser humano. Bueno, así es. Mientras contemple esos contornos sólidos en el ser humano sólido, ahí está el hígado = hígado, el pulmón = pulmón, el estómago = estómago. Pero si paso ahora al ser humano líquido, puedo descubrir cómo ese flujo de jugos se concentra de manera muy especial, digamos, en el hígado, y se dedica a construir un hígado a partir del líquido. Pero cada órgano quiere convertirse siempre en el ser humano completo. De hecho, en el ser humano líquido existe esta tendencia en cada órgano, de modo que hay que imaginarse lo siguiente: si extirpo el hígado, este sigue siendo hígado. Pero si extrajera el líquido a partir del cual se ha formado el hígado, este tendría la tendencia a convertirse en el ser humano completo. Tienen que imaginárselo así: por un lado, la tendencia a adoptar contornos; por otro, la de impregnar todo en todas partes.

Cuando uno se lo toma en serio, suele ser así. El punto de partida de las fórmulas de meditación es que, poco a poco, puedas decirte a ti mismo lo que yo te estoy diciendo. En todas ellas se encuentra el punto de partida para adentrarte en tu propia imaginación. Quien empieza a meditar siente al principio un enorme deseo interior de hacerlo, pero a partir de cierto punto, cuando la cosa empieza a ponerse seria, surge una resistencia, porque se vuelve tremendamente complicada. Si no se aborda la meditación con una seriedad extraordinaria, le ocurre lo mismo que a quien busca a Lucifer y obtiene a Ahriman como imagen. Entonces la meditación surte el efecto de que se obtiene lo contrario de lo que se busca. Quien busca a Ahriman, se encuentra con Lucifer. Esa es la dificultad. La mayoría de las veces se pierde la paciencia, no se persevera. No se trata tanto del tiempo, sino de la aplicación intensa de la paciencia; en ese caso, cinco minutos de meditación pueden ser, en determinadas circunstancias, un tiempo muy largo. Pero da igual si se pierde la paciencia en medio año o en cinco minutos. Deben tener paciencia; entonces verán cómo empiezan a comprender las cosas y cómo pueden pasar de ser personas sólidas a personas fluidas.

Pero entonces necesitará el principio musical cuando pase al ser humano de forma etérea. Para ello, debe comprender el proceso de la respiración, y si realmente medita, prestará atención a su respiración. Y entonces se perfila interiormente el ser humano astral, de forma etérea. Y verá, entonces deberá aprender a sentir: en realidad, el ser humano recorre el mundo sin autoconocimiento. Ahora aprende a percibirse a sí mismo, a sentir a través de su respiración. Esto es algo que ocurre en primer lugar: cuando uno tiene la costumbre de pensar de forma matemática, también cualitativamente, llega a decirse de repente: «¿Acaso eres tres mitades?». Uno tiene la sensación de ser como si fuera tres mitades. ¿En qué se basa esto? En que uno empieza a sentir a través de la respiración que, por un lado, tiene un pulmón dividido en tres partes y, por otro, un lóbulo pulmonar dividido en dos. Y así, al experimentar las estructuras internas en proporción a través del aire, uno puede ascender hacia lo astral-aéreo,

Y si uno es capaz de escucharse atentamente mientras habla, esa es la forma de estudiar realmente la organización del yo. También puede alcanzar la organización del yo meditando primero y avanzando luego hacia la comprensión real: tome cualquier mamífero, digamos un perro, un esqueleto, y concéntrese intensamente en la parte trasera y en la parte delantera. Una no es más que la modificación de la otra parte. Ahora debe pasar a lo cósmico y concebir la forma trasera a través de las fuerzas lunares y la forma delantera a través de las fuerzas solares; y así debe imaginarse cómo el Sol mira a la Luna, de modo que en el lado lunar tendrá la parte trasera del animal y en el lado solar, la parte delantera del animal. Y luego imaginen que ahora tiene lugar la modificación por parte del Sol y la Luna para que el ser humano se erija, y así obtendrán la transformación. De este modo, todo el asunto se desplaza un nivel, y así también pueden llegar a la organización del «yo». Pero deben proceder de esta manera: lo espacial debe desaparecer en lo plástico, lo plástico en lo musical y lo musical en aquello que pueda tener sentido.

Si procede así, se centrará en lo general, y esa es, en realidad, la forma más sensata de actuar; de lo contrario, acabará sumido en la confusión. Debe partir de estos principios y no de los detalles.

Traducido por J.Luelmo

GA316 Goetheanum, 11 de marzo de 1924 - PRIMER BOLETIN CIRCULAR

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 RUDOLF STEINER

CONFERENCIAS PARA MÉDICOS Y ESTUDIANTES DE MEDICINA

PRIMER BOLETIN CIRCULAR

Goetheanum, 11 de marzo de 1924

Queridos amigos:

Cumpliendo con lo que, a modo de promesa, comunicamos sobre la dirección de la Sección Médica del Goetheanum —y que expresamos con motivo del encuentro de Navidad—, enviamos este primer boletín a quienes, junto a nosotros, se dedican al cuidado de la medicina. Está impregnado del espíritu que nos unió durante los cursos de medicina de Año Nuevo. Su principal objetivo es transmitir, a través de cada palabra, algo de los sentimientos hacia la humanidad que sufre, de los que debe surgir no solo la dedicación al arte de curar, sino también su verdadera fuerza.

Era en tiempos antiguos,
cuando en las almas de los iniciados
vivía con fuerza la idea de que todo ser humano
está enfermo por naturaleza.
Y la educación se consideraba
equivalente al proceso de curación,
que, cuando el niño alcanzaba la madurez,
le proporcionaba al mismo tiempo la salud
para alcanzar la plenitud humana en la vida.

Es bueno dejar que esos pensamientos tan poderosos, extraídos de la visión de la antigua sabiduría instintiva, se impongan en el alma cuando, con la debida concentración interior, se quiere preparar el alma para comprender los efectos curativos.

No olvidemos que al proceso curativo hay que dotarlo de un alma, ya que no solo debe dirigirse al cuerpo, sino también al alma. Cuanto más asimilen estos pensamientos los jóvenes médicos, más se incorporará a la vida médica aquello que el médico sensato anhela con fervor cuando percibe los límites del estado actual de su arte, y que el enfermo experimentará como una gracia cuando lo viva en el proceso de curación.

Queridos amigos: vosotros, en la medida en que os reunisteis aquí en enero, habéis acogido con el corazón abierto lo que, desde ese espíritu, quería llegar hasta vosotros. Nunca olvidaremos cómo se reflejaba esto en vuestras miradas y cómo nos llegaba a través de vuestras cálidas palabras. Nuestros pensamientos han estado con vosotros, y hoy, por primera vez, se dirigen hacia vosotros en respuesta a las preguntas que habéis planteado.

Enviamos lo siguiente a direcciones concretas y rogamos a quienes reciban nuestro envío directo que se encarguen de que se reenvíe a las direcciones que les hemos facilitado.

Goetheanum, 11 de marzo de 1924


Respuestas a las preguntas

I. Ante una consulta sobre las dificultades que encuentra hoy en día el futuro médico tanto en los estudios de medicina convencional como en los cursos de medicina del movimiento antroposófico, solo podemos responder que nuestro objetivo será precisamente eliminar esas dificultades con el paso del tiempo mediante la difusión de estas circulares. La Dra. Wegman está dispuesto a facilitar la meditación, que en la carta se describe como complementaria, a quienes la necesiten.

II. En cuanto a los estudios en el Goetheanum. Por supuesto, se procurará facilitar, en la medida de lo posible, la realización de los estudios prácticos, pero les pedimos paciencia al respecto. En estas circulares indicaremos la fecha a partir de la cual se podrán realizar las inscripciones.

III. En cuanto a la solicitud de que se traten determinados temas para los colaboradores de la sección médica [de la Universidad] de Ciencias Espirituales, señalamos que nos gustaría orientar el trabajo en esa dirección. Sin embargo, la forma de tratar dichos temas no se hará tanto mediante su inclusión en este boletín como a través de la correspondencia individual. No obstante, les rogamos que tengan un poco de paciencia; nos acercaremos cada vez más a nuestros objetivos, pero solo podemos avanzar paso a paso. - Asimismo, queremos añadir que, en el futuro, no se responderán en el boletín las preguntas terapéuticas que se planteen sobre casos muy específicos. Por supuesto, son bienvenidas las preguntas de carácter terapéutico general relacionadas con los cursos de medicina impartidos, así como aquellas que se refieran a problemas fisiológicos y anatómicos, al estudio o a la actitud moral y humana del médico.

IV. Para aquellas personas que nos han preguntado si podrán venir aquí próximamente para participar en las actividades de la Escuela Superior, o que —por ejemplo, tras haber superado sus exámenes— tienen ese deseo, les informamos de que, inmediatamente después de las conferencias de Semana Santa, del 19 al 22 de se impartirán entre tres y cinco conferencias más, en las que los interesados podrán recibir, en primer lugar, orientaciones para continuar su trabajo. Tema: El ser humano y la orientación en el mundo en relación con la educación y la curación, así como con las tareas de la humanidad que, en un primer momento, revisten especial importancia en este ámbito.

V. La creación de botiquines domésticos con nuestros medicamentos sería, sin duda, deseable, pero por el momento no puede llevarse a cabo, ya que la ley solo permite que los médicos municipales dispensen ellos mismos los medicamentos homeopáticos. Cuando nos encontremos en la misma situación que estos médicos homeópatas (es decir, en lo que respecta al reconocimiento legal), también podremos hacer lo mismo. Por el momento, debemos conformarnos con suministrar los medicamentos a través de las farmacias.

VI. En respuesta a la pregunta de si se debe informar al paciente sobre el modo de acción de los remedios, cabe señalar que el efecto se ve, efectivamente, afectado cuando el paciente asimila esta información mentalmente. Sin embargo, esta merma es menor cuando los pensamientos son meramente intelectuales, mayor cuando son imaginativos y máxima cuando el paciente es capaz de seguir en su interior todo el proceso de curación. No obstante, esto no debe impedir que se proporcione toda la información deseada sobre el modo de acción, ni privar de la curación a un paciente informado. Porque lo que se pierde por el conocimiento puede recuperarse por completo si el paciente desarrolla un respeto reverencial por los métodos terapéuticos. Hay que velar por ello a la hora de transmitir la información.

VII. Cuestión relativa al tipo de inyecciones. Por regla general, la inyección debe administrarse por vía subcutánea; solo si el paciente no reacciona tras varios intentos, se debe administrar por vía intravenosa, en dosis muy potentes. En este caso, hay que esperar a ver el efecto de la primera inyección.

VIII. En una carta se habla de dos líneas, una de las cuales discurre en la dirección de la columna vertebral y la otra desde la cabeza hacia abajo, y que indican el hueso hioides, el arco mandibular, el cartílago tiroideo y la parte lateral de las costillas. Y la pregunta es qué significado tiene la dirección de esta línea. Esta última línea corresponde a lo que, en los animales, el cuerpo astral moldea a partir de las sustancias más sólidas. En el ser humano, esta línea, debido a la postura erguida, se orienta en una dirección en la que forma un ángulo oblicuo con la vertical. Esto viene determinado por la organización del yo, de tal manera que, a lo largo de las vértebras, el yo terrenal actúa, en cierto modo, de forma hipertrófica; el yo en formación, que permanece tras la muerte, orienta de forma hipertrófica la parte cartilaginosa de las costillas y el esternón. Dado que en seres espirituales como Lucifer se omite lo humano, deben desaparecer tanto la columna vertebral como la parte cartilaginosa de las costillas y el esternón. Por eso, el autor de la pregunta ha visto en la escultura de Lucifer un pecho puntiagudo y una tendencia a las costillas laterales.

IX. En cuanto a una pregunta sobre las cavidades de la cabeza y su significado, tenemos que decir lo siguiente: la parte física y la parte etérica de la cabeza están dispuestas de tal manera que, en ciertos puntos, predomina lo físico, y en otros, lo etérico; es en estos puntos donde se manifiestan las cavidades. Son los verdaderos portadores del pensamiento, mientras que las zonas físicamente completamente llenas son las portadoras de la vida en la cabeza y las que reprimen la vida mental. Si su actividad es demasiado intensa, se producen desmayos, alucinaciones y fenómenos similares.

X. Sobre la cuestión de la predisposición mediúmica. La predisposición mediúmica de una persona se basa en que, en estado de trance, existe una conexión incompleta del cuerpo astral y del yo con la zona abdominal y las extremidades de los cuerpos etérico y físico. De este modo, las extremidades y la zona abdominal se conectan de forma irregular con el entorno etérico y astral, actuando, en cierto sentido, como órganos sensoriales. De este modo se producen percepciones espirituales; sin embargo, al mismo tiempo se desactivan los impulsos morales y convencionales que normalmente actúan a través de estos órganos, al igual que se desactivan en los órganos sensoriales habituales. El ojo ve el azul, pero no las calumnias. La curación física de los médiums es extraordinariamente difícil de lograr. Solo podría lograrse mediante inyecciones de tabaco altamente potenciado en una parte de un órgano sensorial, por ejemplo, en el interior de la trompa de Eustaquio o en la córnea del ojo, lo cual, naturalmente, es muy peligroso. Una curación psíquica requiere imperativamente que el sanador tenga una voluntad más fuerte que la del médium fuera del trance y que pueda actuar mediante la autosugestión.

XL A la pregunta de si, en el caso de una interrupción del embarazo realizada para salvar a la madre, se interviene en el karma de la madre y en el del niño, hay que responder que, si bien es cierto que ambos karmas se desvían temporalmente hacia otras trayectorias, pronto vuelven a seguir su curso natural en la dirección correspondiente, de modo que, desde este punto de vista, apenas se puede hablar de una intervención en el karma. En cambio, sí se produce una fuerte intervención en el karma del cirujano. Y este debe preguntarse si desea asumir plenamente lo que le llevará a establecer vínculos kármicos que, de no ser por la intervención, no habrían existido. Sin embargo, las preguntas de este tipo no pueden responderse de manera general, sino que dependen de las particularidades de cada caso, al igual que muchas otras cosas que, incluso en la vida cultural puramente espiritual, suponen una intervención en el karma y pueden conducir a profundos y trágicos conflictos vitales.

XII. Una cuestión relativa al aceite de hígado de bacalao. El aceite de hígado de bacalao puede evitarse si se diagnostican las causas subyacentes del mal en cuestión y se utilizan los remedios que indicamos: como

Waldon I: proteína vegetal, grasa vegetal. 
Waldon II: proteína vegetal, grasa vegetal, hierro silícico.
Waldon III: proteína vegetal, grasa vegetal, hierro silícico y Calcarea carbonica.

XIII. En el caso de los heridos que hayan entrado en contacto con el suelo, Belladonna D 30 junto con Hyoscyamus D 15 ya resultará útil, incluso si solo se administra una única inyección.

XIV. Sobre el caso de un diabético de 35 años. Para este diabético, la cura con romero sería sin duda la más adecuada. Podría complementarse administrando ácido silícico en dilución decimal de 10.

XV. Una pregunta sobre el tratamiento del zumbido en los oídos. En general, se recomienda como tratamiento para el zumbido en los oídos el jugo de amapola en dilución de 6 decimales. Desde el punto de vista psíquico, si la persona es capaz de reunir la fuerza suficiente para transformar la aceptación pasiva del zumbido en una imaginación activa, como si ella misma lo provocara, se puede lograr una mejoría al cabo de un tiempo. El zumbido en los oídos se debe a un debilitamiento del cuerpo astral frente al cuerpo etérico en la zona de la vejiga.

XVI. Pregunta sobre un caso de gripe cerebral con secuelas. Habría que intentar inyectar con «hongo de mosca» D 30 al paciente de 38 años que sufre las secuelas de la gripe y que no responde a los remedios aplicados, y velar por que, tras la inyección, mantenga un estado de ánimo optimista y alegre.


Fdo. Rudolf Steiner Fdo. Dr. I. Wegman

ga316 Meditación para los médicos antropósofos, otoño de 1923

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 RUDOLF STEINER

CONFERENCIAS PARA MÉDICOS Y ESTUDIANTES DE MEDICINA

MEDITACIÓN
(A Helene von Grunelius)
Dornach, otoño de 1923

MEDITACIÓN

Preparación: ¿Cómo encuentro lo bueno?

1. ¿Puedo pensar en lo bueno?

No puedo pensar en lo bueno.

El pensar alimenta mi cuerpo etérico.

Mi cuerpo etérico actúa en el líquido de mi cuerpo.

Por lo tanto, no encuentro lo bueno en el líquido del cuerpo.


2. ¿Puedo sentir el bien?

Es cierto que puedo sentir el bien; pero cuando solo lo siento, 

no está presente gracias a mí.

El sentir alimenta mi cuerpo astral.

Mi cuerpo astral actúa en la parte aérea de mi cuerpo.

Por lo tanto, en la parte aérea de mi cuerpo 

no encuentro a través de mí el bien que existe.


3. ¿Puedo desear el bien?

Puedo desear el bien.

El deseo alimenta mi yo.

Mi yo actúa mediante el éter calorífico de mi cuerpo.

Así pues, en el calor puedo hacer realidad físicamente el bien.

Siento mi humanidad en mi calor.


1. Siento la luz en mi calor.

(Presta atención a que esta sensación de luz se produzca en la zona donde se encuentra el corazón físico)

2. Siento la sustancia del mundo resonando en mi calor.

(Presta atención a que la peculiar sensación sonora vaya desde la parte inferior del abdomen hacia la cabeza, pero extendiéndose por todo el cuerpo)

3. Siento cómo la vida del universo se agita en mi cabeza, envuelta en mi calor.

(Fíjate en cómo esa peculiar sensación de vida

se extiende desde la cabeza hacia todo el cuerpo)