Euritmia curativa
RUDOLF STEINER
Efecto de las vocales directamente sobre el organismo rítmico, y de las consonantes de forma indirecta a través del organismo metabólico y de las extremidades
Dornach, 15 de abril de 1921
4ª conferencia,
Queridos amigos, como hemos visto, los movimientos eurítmicos de las vocales, actúan en mayor o
Ahora bien, todos estos movimientos relacionados con la digestión están vinculados a todo aquello que, en el proceso de digerir, va más allá de la actividad gastrointestinal; es decir, si nos centramos —¿no es así?— en el espacio intestinal propiamente dicho por el que pasan los alimentos, del que ahora nos abstraemos, sino [centrarnos en] lo que constituye la pared externa del intestino, por donde el bolo alimenticio se abre paso a través de las vellosidades intestinales y demás, para luego pasar a la linfa y a la sangre; es decir, en lo que se encuentra más allá de la actividad digestiva propiamente dicha. De modo que tales movimientos, tal y como acaba de ver que se realizan, repercuten de hecho en la digestión interna, en todo aquello que constituye actividad digestiva en los vasos sanguíneos, y especialmente en los riñones. Así pues, si se tratara de regular la actividad renal, entonces haría que se realizaran tales movimientos. Precisamente estos movimientos, que acabamos de realizar como movimientos B y P, son los que, en el sentido más destacado, también ejercen un efecto regulador sobre la actividad renal, es decir, sobre la micción, por ejemplo. Estas relaciones resultan sin duda extraordinariamente interesantes para quien recuerde cómo todo el sistema circulatorio del ser humano está precisamente relacionado con el lenguaje y cómo, por lo tanto, también se pone de manifiesto una relación entre lo que, desde el punto de vista del metabolismo, se introduce en el sistema circulatorio y esta forma particular de articular los sonidos, de pronunciar las consonantes.
Ahora intentemos hacer una «D». Prueben de hacer el mismo movimiento con las piernas, intentando dar un saltito, pero doblando ligeramente las rodillas mientras salta, de modo que, al saltar, las doble al mismo tiempo por las rodillas. Pero hay que intentar que los pacientes realicen esta flexión de rodillas y estos saltitos cada vez con más intensidad, y que den saltos. Quizás la señora Baumann nos muestre la «T», lo que ahora correspondería a un salto hacia delante intentando formar las piernas en «X». Es decir, intente dar un salto hacia fuera mientras avanza y forme las piernas en «X». Eso es lo que hay que llevar a cabo. Se trata, en primer lugar, de demostrar el concepto. Así pues, tenemos la D y la T. Es cierto que, con estos ejercicios, cuando se pronuncia el llamado sonido suave, se pueden remediar los problemas más leves en este sentido; cuando se pronuncia el llamado sonido fuerte, los problemas más agudos en este sentido. Estos sonidos, la D y la T, son efectivamente así. Por supuesto, hay que hacer que los pacientes las repitan durante varios minutos, hasta que se cansen bastante; en estos casos, se trata realmente de hacer que las repitan hasta el cansancio. Entonces, si se practican hasta la fatiga, estos sonidos «D» y «T», en particular, constituyen una fuerza que estimula la actividad intestinal, y más concretamente aquella que se manifiesta en el estreñimiento. Así pues, se pueden contrarrestar muchos casos de estreñimiento. Para quien conoce las relaciones fisiológicas entre el aparato del habla, —que, al aprender a hablar, asimila el movimiento—, y el organismo metabólico de las extremidades, esto resulta sin duda muy claro.
Bueno, quizá la señorita Wolfram tenga la amabilidad, de mostrarnos cómo se pronuncia el sonido «G». Ahora se trata de que vuelva a intentar dar un saltito hacia delante de forma similar, formando la letra
Es especialmente importante, y resulta terapéuticamente beneficioso, utilizar el sonido «S» (señorita Wolfram). Pues bien, cuando pronuncia este sonido «S», se trata precisamente de que salte, simplemente salte hacia delante manteniendo las piernas en forma de «O» en todo momento, mientras pronuncia ese sonido «S». Y esto está, de hecho, estrechamente relacionado —sobre todo por el hecho de que se apoyan las piernas continuamente en esa forma de «O»— con la actividad digestiva humana, es decir, con la actividad metabólica, que a su vez repercute en todo el organismo humano. Y precisamente en estos movimientos hay algo que también pueden hacer los niños que presentan una digestión deficiente y, por ello, sufren dolores de cabeza, ya que este movimiento tiene un efecto especialmente regulador sobre la formación de gases en el intestino. Si esta no funciona correctamente, es decir, si es demasiado escasa o demasiado intensa, este movimiento en particular tendrá un efecto «importante» en el sentido más destacado.
Luego tenemos el sonido «F» (señora Baumann). Se trata de algo psíquico. Hay que intentar ejecutar el salto de la siguiente manera: se toma impulso para saltar e intenta avanzar, pero al aterrizar hay que apoyar firmemente las puntas de los pies, luego levantar los talones, volver a levantar los talones, y otra vez levantar los talones. Con la «V» sería igual. Tenemos aquí un movimiento que debería practicarse cuando se note que la micción no es correcta. Es decir, tiene un efecto estimulante sobre la micción. Así pues, si por cualquier motivo uno se ve obligado a estimularla de alguna manera, debería realizar este movimiento.
Por supuesto, es perfectamente posible combinar estos movimientos de las formas más diversas, ya que, a la hora de tratar a un paciente, se comprobará que hay que actuar combinando uno u otro en una u otra dirección.
Cuando hacemos una «R» —(señorita Wolfram)—, y ahora le pido que haga esa «R» de tal manera que quede claro que, al avanzar, siempre flexione y luego estire la pierna, y después pise con la [pierna] izquierda, estirándola [aquí Rudolf Steiner demostró él mismo el movimiento de flexión y extensión]. Y mientras intenta, de esta manera y con las piernas flexionadas, dar un paso hacia delante, intente hacer la «R». Así es como debería entrenarse. Esta «R» es algo que, si se practica con una persona durante unos minutos, —aunque habría que practicarla varias veces al día—, regula el ritmo de evacuación cuando este no es el adecuado. Se trata, pues, de algo que incide directamente en el ritmo de evacuación y lo regula.
Bueno, una letra especialmente interesante es la H, esa H que, en realidad, suele ir acompañada de la mayoría de las vocales. Es decir, esa H que hay que acompañar al caminar de tal manera que se intente adaptar el paso a ella: Se intenta empezar de pie con las piernas juntas, dar un saltito hacia delante y, mientras se salta hacia delante, abrir las piernas para volver a juntarlas con las piernas abiertas, siempre avanzando hacia delante. Se trata de un movimiento que, sin embargo —y ruego que se tenga esto en cuenta—, debe realizarse con mucha lentitud. En los demás movimientos es importante realizarlos rápidamente, pero este movimiento debe realizarse lentamente, y también deben intercalarse pausas de descanso entre los distintos saltos. En este movimiento hay que tener esto en cuenta porque tiene un efecto muy potente sobre la regulación de la actividad intestinal en la zona donde se encuentra la transición del estómago al intestino. Por lo tanto, si se observa que alguien no consigue que los alimentos pasen del estómago al intestino, resulta muy beneficioso que realice este movimiento; pero, como ya se ha dicho, con calma y deteniéndose tras cada salto.
Ahora tenemos la M (la señora Baumann). Y esta M la hacemos ahora con el paso de ave zancuda, es decir, hacemos la M con el paso de ave zancuda. Es recomendable hacer un paso con una pierna y el otro paso con la otra (alternando). También se puede hacer el paso de ave zancuda hacia atrás y luego volver a hacerlo hacia delante con la otra pierna. Esta técnica de hacer el paso de ave zancuda hacia atrás es algo que conviene aprender. De hecho, se trata de un movimiento que es importante estudiar, pues la «M», ejecutada de esta forma en el movimiento, tiene un efecto regulador, en el fondo, sobre todo el organismo metabólico, sobre el organismo de las extremidades, y es algo que reviste una importancia extraordinaria, sobre todo si se practica durante la etapa de desarrollo de los niños. Es un ejercicio, este de la «M»: si se practica precisamente en la época de la madurez sexual, tendrá un efecto regulador extraordinario también sobre lo que yo llamaría «lo primordial» de la vida sexual. Actúa regulando lo primordial de la vida sexual cuando se practica, sobre todo, en la edad de desarrollo. Solo hay que haber «adquirido» una perspectiva adecuada para saber si hay que practicarlo de esta manera. No en vano, en una época en la que aún se comprendía algo del significado intrínseco de las letras, la letra M se consideraba una letra de extraordinaria importancia y la que cerraba la sílaba «OM» de Oriente. El hecho de que la sílaba «OM» de Oriente termine en «M» se debe a que, en realidad, todo el ser humano está regulado precisamente por este sonido a través de su sistema metabólico, el organismo de medidas. Y, a su vez, este movimiento tiene un efecto regulador especial. En las culturas antiguas era muy habitual que los jóvenes realizaran este tipo de movimientos, con el fin de educarlos físicamente como personas íntegras y, al mismo tiempo, como personas moderadas.
A continuación tenemos el sonido «N». Este sonido «N» va acompañado de un salto [con] las rodillas flexionadas desde el principio. Es decir, se mantienen las piernas flexionadas, [las rodillas flexionadas], y entonces se salta. Se trata de un movimiento que tiene un efecto extraordinariamente fortalecedor sobre la actividad intestinal, hasta tal punto que se recomienda aplicarlo en casos de tendencia a la diarrea, es decir, cuando se tiene propensión a la diarrea. Esto, a su vez, puede servirles de prueba o de indicación de cómo se percibe precisamente la influencia del sistema locomotor sobre el sistema metabólico. Esto es algo de lo que uno solo se da cuenta realmente cuando tiene en cuenta las relaciones entre el sistema locomotor y el sistema metabólico a través del conocimiento de la tripartición del organismo humano. Esta tripartición del organismo humano arroja, en efecto, luz sobre muchas cosas, y se puede decir, en realidad, que, por un lado, se pueden idear todo tipo de ejercicios en los que se cree tener en cuenta lo anímico en nuestra época actual, en la que el conocimiento del alma consiste casi exclusivamente en palabras; o bien se desarrolla la gimnasia, centrándose únicamente en la fisiología corporal. Se puede hablar largo y tendido sobre estas cuestiones, pero sin el conocimiento de la tripartición del organismo humano no se llegará a una claridad al respecto. De hecho, fue interesante que una vez viniera aquí un fisiólogo contemporáneo que escuchó una de las conferencias que suelo dar sobre la euritmia y que luego también observó la euritmia. Y ahora bien, suelo decir que, en la educación, habrá que dejar que esta gimnasia animada sustituya a la gimnasia que se deriva únicamente de la fisiología. Entonces, ese destacado fisiólogo, —que hoy en día también se considera una gran autoridad en materia de nutrición—, dijo: «Sí, para él eso no sería suficiente; no basta con decir que no hay que sobrevalorar la gimnasia, sino que, para él, la gimnasia no sería en absoluto un medio didáctico, sino una barbarie».
Bueno, verá, detrás de algo así se esconde, en realidad, un síntoma muy significativo de nuestra época. Es igualmente cierto afirmar que la gimnasia, como tal, suele entenderse hoy de forma unilateral, porque se reduce únicamente a la fisiología y la anatomía del organismo, del mismo modo que, por otra parte, es unilateral afirmar que la gimnasia es una barbarie. ¿Por qué? Porque, si se reduce la gimnasia únicamente a la fisiología del cuerpo, entonces se convierte en una barbarie. Nuestra educación y civilización materialistas son las que han convertido la gimnasia en una barbarie. Tal y como se practica hoy en día, es una barbarie. Y, ¿no es cierto?, la visión que se tiene de la gimnasia va unida a ideas totalmente erróneas. Así, por ejemplo, la gente cree, —aunque hoy en día ya no lo crean los expertos, pero de todos modos mucha gente lo cree—, que si se ha sometido a alguien a un esfuerzo mental y después se le deja recuperarse físicamente, como ellos creen, eso es un verdadero descanso. ¡Pero eso no es cierto en absoluto! Da igual si uno está una hora haciendo cálculos o una hora haciendo gimnasia, en realidad se cansa igual; no hay ninguna diferencia. Eso ya se sabe hoy en día, pero no se sabe valorar correctamente cómo hay que incorporar el alma y el espíritu al movimiento gimnástico, cómo lo que se realiza como movimiento debe provenir del ser humano en su totalidad. Bueno, ¿no es así? En la gimnasia ocurre que hay que ir abordando el tema poco a poco, de modo que lo que enseñamos como euritmia artística tenga que integrarse con lo que se puede enseñar como gimnasia fisiológica. Y, de hecho, se puede pasar muy bien de lo eurítmico a lo gimnástico. Solo habrá que velar siempre por que esa euritmia, que en realidad desempeña un papel en la clase como gimnasia animada, se imparta con —diría yo— cierto sentido del humor, es decir, que ante todo divierta a los niños. Tiene que hacerles ilusión a los niños, eso es parte del proceso. Impartir la euritmia como un pedagogo malhumorado y árido es algo que, en realidad, no sería aceptable en absoluto.
Ahora nos queda la «Sch» (señorita Wolfram). Si intenta realizarla acompañándola con un pequeño salto, un salto grande, otro pequeño, uno más grande, y de nuevo uno pequeño, se consigue que la «Sch» tenga también un movimiento que [... ], pero este movimiento también debe ejecutarse lentamente. En el movimiento N no es necesario ralentizarlo especialmente, pero en los movimientos M- y Sch es necesario ejecutarlos lentamente y, también en este caso, descansar tras cada tres pasos, cuando se pasa al siguiente, —lo que, por supuesto, introduce un ritmo—. Corto, largo, corto, —ahora se descansa—; largo, corto, largo, —ahora se descansa—; corto, largo, corto, —ahora se descansa—. Y en este movimiento hay algo que, a su vez, en los casos correspondientes, —pues el movimiento se puede combinar de manera muy específica con aquellas partes iniciales relacionadas con el estómago—, actúa sobre las partes iniciales del organismo intestinal; es decir, cuando alguien tiene una digestión tan débil que la comida se le queda estancada en el estómago. Ya he llamado la atención sobre algo similar en otra ocasión. Esto se da especialmente en el movimiento H, pero en este movimiento Sch es fundamental prestar atención, por ejemplo, a si se produce fácilmente acidez estomacal y cosas por el estilo, y entonces se hará que se realice este movimiento Sch.
Así pues, pueden ver que la articulación de las consonantes está relacionada con la conformación del ser humano de una manera totalmente distinta a como lo está la articulación de las vocales. En el caso de la articulación de las vocales, tuve que llamarles la atención, en cierta medida, sobre cómo lo interno, lo que se encuentra más en el interior, está relacionado con el movimiento. Aquí nos encontramos ante un efecto sobre el tercer miembro del organismo humano tripartito.
Pues bien, si se aplica concretamente lo que comentamos anteayer sobre la vocalización, es recomendable que, antes de que el paciente realice el ejercicio propiamente dicho con una vocal, se le haga pronunciar esa vocal en cuestión de forma prolongada, —es decir, el paciente debe hacerlo lentamente—. De modo que, sin cantar, —cantar sería menos útil en este caso—, sin cantar, simplemente mantenga el sonido durante un tiempo prolongado: mantenga el «A» y la «I» durante un tiempo prolongado. Y luego, cuando lo haya hecho durante un rato, cuando haya mantenido el sonido en voz alta, se le hace realizar el movimiento vocal en cuestión. Y luego, una vez que la haya realizado, se intenta evocar en él la idea de que está oyendo el sonido en cuestión que acaba de realizar, como si lo oyera. Verán que, en la actualidad, muy pocas personas tienen esta capacidad de oír sonidos interiormente, a nivel mental y anímico. Así que, ¿no es cierto?, hay que decirle que se ponga en un estado anímico tal como si ahora estuviera oyendo la «i». Es muy importante comprender esto. Porque, verá, si primero deja que el paciente pronuncie la vocal y la mantenga resonando, el organismo como tal tiene la sensación de que se está activando el sonido en cuestión. Si luego realiza el movimiento, este parece un efecto del sonido pronunciado. Y si uno presta atención, es decir, si pronuncia la «I», realiza después el movimiento que hemos aprendido y se imagina que oye resonar la «I», entonces se produce lo siguiente: la excitación de la «I», aquello que surge en el movimiento de la «I», el oír lo que se ha movido, volver a oír el sonido. Así pues, esto es algo que, de hecho, aporta mucha vida a este cuerpo etérico humano y, precisamente en las direcciones que hemos destacado, aporta una vida auténtica a este cuerpo etérico. Y precisamente eso es lo que se busca especialmente en estas cosas, en estos ejercicios: que se introduzca movimiento en el cuerpo etérico humano, es decir, que la actividad etérica del organismo humano se integre efectivamente en un movimiento regulado internamente. Resulta especialmente interesante observar cómo el movimiento que avanza como peristaltismo intestinal de delante hacia atrás desencadena un movimiento en el cuerpo etérico que avanza de atrás hacia delante y que luego se detiene en la pared abdominal, —no es que se detenga propiamente dicho, sino que desaparece—. Este último movimiento, en la mayoría de los casos, cuando la actividad intestinal no funciona correctamente, se encuentra también en un desorden extremo. Y esta actividad, que es opuesta al movimiento físico, se estimula especialmente, por ejemplo, en el movimiento R. En este se produce una vibración muy viva de atrás hacia adelante, y eso es precisamente lo que, en el movimiento R, influye de manera muy especial en el ritmo de evacuación.
Esto también resulta muy útil desde el punto de vista pedagógico y didáctico, ya que el organismo humano en su conjunto es, al fin y al cabo, una unidad y todo en él funciona de manera unificada. Si observamos, por ejemplo, a los niños en el colegio, encontraremos entre ellos a algunos que casi no saben pronunciar la «R», es decir, que tienen serias dificultades a la hora de pronunciarla. Estos niños, —por supuesto, pueden darse otros factores que lo compliquen, y es posible que las cosas no resulten del todo evidentes—, pero estos niños son, en realidad, casi siempre los que presentan rigidez corporal al mismo tiempo, y de hecho se les hace un gran bien si se les hace algo como lo que hoy les he mostrado: el movimiento de la «R», que favorece el ritmo de la evacuación. Es cierto que estas cosas se pueden aprovechar pedagógicamente. Pero entonces hay que limitarse, diría yo, a dar solo algunas indicaciones, y no hay que ir demasiado lejos. El médico, sin embargo, sí puede ir más allá, pues descubrirá que, naturalmente, aparecen síntomas muy concretos cuando se ha practicado durante días o semanas. Pero, naturalmente, él es capaz de defenderse de esos síntomas, —que, como es lógico, tienen que aparecer—, mediante otros movimientos. Quiero decir que, si, por ejemplo, el efecto del movimiento M fuera demasiado intenso, bastaría con contrarrestarlo con un movimiento D y, de ese modo, se habría logrado, no obstante, lo que se pretende lograr. Es decir, se puede compensar lo uno con lo otro.
Lo único que quiero decir hoy es que realmente no me gustaba que la euritmia artística se viera afectada de alguna manera por las controversias que, naturalmente, deben surgir en torno a la euritmia cuando esta debe considerarse como una disciplina higiénico-terapéutica. Y a los euritmistas artísticos les pido encarecidamente que, cuando practiquen la euritmia artística, se olviden por completo de estas cosas, para que no se vean distraídos por sus pensamientos sobre la actividad digestiva mientras la practican. Eso sería, por supuesto, algo sumamente lamentable. Sin embargo, hay que tener muy claro que el arte humano también está, en otros aspectos, íntimamente relacionado con el ser humano en su totalidad, en su plenitud, y no surge simplemente de la mente. Y esto, naturalmente, hay que tenerlo muy presente precisamente en el caso de un arte del movimiento.
Eso es lo que quería decirles hoy. Ahora, en los próximos días, vamos a hablar un poco más sobre la evolución del ser humano, sobre aquello que, tras pasar por distintos períodos —por ejemplo, en el caso del ejercicio en el organismo infantil—, se manifiesta como efecto en edades más avanzadas.
Traducido por J.Luelmo
