Euritmia curativa
RUDOLF STEINER
Efecto de la euritmia vocal sobre los órganos del sistema rítmico. Escucha de la euritmia consonántica.
Stuttgart, 28 de octubre de 1922
8ª conferencia,
Se me ha pedido que diga algo más sobre nuestra euritmia terapéutica. En el fondo, el material empírico para esta euritmia terapéutica ya lo desarrollé y expuse yo mismo en el último curso para médicos celebrado en Dornach, por lo que apenas es necesario ir más allá de lo que se expuso en aquella ocasión. Porque, si se aprovecha de manera adecuada, puede tener realmente una importancia muy trascendental. Hoy me gustaría hablarles más bien sobre el sentido y la importancia generales de la euritmia terapéutica.
Al fin y al cabo, digamos que surge de una actividad puramente artística, que además se desarrolló inicialmente como tal, y que, en cierta medida, incluso la euritmia artística debe servir de base para la comprensión correcta de la euritmia terapéutica. Ahora bien, quizá me exprese con mayor claridad si, en primer lugar, intento señalar la diferencia entre la euritmia artística y la euritmia terapéutica. En general, la euritmia se basa en que aquello que ocurre en el organismo humano al hablar, se puede en cierto sentido transformar. Por eso, desde un punto de vista artístico, la euritmia es realmente una
Por lo tanto, se puede decir que, si se pone freno de la manera adecuada a los excesos en la actividad artística eurítmica, esta actividad artística eurítmica resulta, en general, saludable. Pero, al igual que todo lo que puede ser saludable puede resultar perjudicial si se exagera, también la euritmia, como actividad artística, puede llevarse al extremo. El profesor Benedikt, el famoso psicólogo forense, como no soportaba el movimiento antialcohólico, subrayaba una y otra vez que mueren muchas más personas a causa del agua que a causa del alcohol. Las estadísticas también deben reconocerlo, ya que un consumo excesivo e inadecuado de agua provoca numerosos síntomas de enfermedad. Así pues, la euritmia, naturalmente, en la medida en que debe practicarse —desde el punto de vista artístico, esto ya de por sí provocará un cierto estado de satisfacción o insatisfacción en el organismo humano—, solo puede ser, en general, beneficiosa para la salud.
En cuanto a la euritmia terapéutica, se trata, en cierto sentido, de la reflexión interior de aquello que en la euritmia artística se vive en la entrega a la configuración del sonido, la palabra y la frase. Ya se refleja hacia el interior por el mero hecho de que, en la euritmia terapéutica, digamos que un sonido «A» debe repetirse muchas veces seguidas. De este modo ocurre algo muy distinto a cuando, en la representación artística, paso del sonido «A» a una «I» o algo similar. Ahora bien, se trata de observar el proceso terapéutico propiamente dicho que puede tener lugar en la euritmia. No quiero dejar de expresar cierta preocupación, que en realidad resulta obvia ante este tipo de cosas. Los legos y los diletantes se apropian muy fácilmente de este tipo de cosas. Sin embargo, he subrayado desde el principio que la euritmia terapéutica debe ser practicada propiamente por el propio médico o la propia médica, o al menos solo debe llevarse a cabo en la más íntima armonía con el médico. Y ello porque también esas ramificaciones —por así decirlo— de lo que la ciencia espiritual pretende en relación con la medicina deben considerarse, al igual que la postura global de la ciencia espiritual respecto a la medicina.
La verdad es que la ciencia espiritual no trabaja en el ámbito médico en la línea de algo como lo que me encontré hace veinte años. En aquellas reuniones antroposóficas también había presentes —sí, se autodenominaban naturópatas— y en una ocasión me entregaron un tratado en el que, en realidad, solo se repetía una y otra vez lo siguiente: «Toda curación se basa en armonizar de nuevo lo que en el organismo está desarmonizado». - A lo largo de seis páginas, esta frase se variaba de las formas más diversas, insistiendo en que hay que armonizar lo desarmónico. No hay la más mínima objeción contra esta frase; la cuestión es solo que se pueda hacer en cada caso concreto, de manera totalmente específica. Y ahí es donde la cosa se vuelve incómoda para las personas que tienen una mentalidad como la que se expresaba en la frase final: Todo lo que se ha escrito hasta ahora demuestra que se puede abandonar la medicina tremendamente complicada y limitarse a armonizar lo disarmónico, y eso sería —así decía textualmente— de una «simplicidad embriagadora». —No puedo ofrecerles nada de esa «simplicidad embriagadora». Más bien es cierto que, a través de la ciencia espiritual, la medicina no debe conducirse hacia tal simplicidad embriagadora, sino, en realidad, hacia una mayor complejidad, como ya habrán deducido de lo expuesto. De modo que ahora no tendrán menos que aprender gracias a la ciencia espiritual, sino que tendrán que aprender más; sin embargo, lo de «aprender menos» resultará bastante complicado, aunque todo se vuelva más claro y manejable y, por ello, el aprendizaje resulte más interesante. Quien reflexione sobre la idea de que la ciencia espiritual debería facilitar la curación, habrá visto ya, a partir de los argumentos que he expuesto aquí, que no es así.
Y debo decir, que lo mismo ocurre con lo que es la euritmia terapéutica. Es cierto que, en realidad, la euritmia terapéutica no debería aplicarse sin un diagnóstico adecuado, y de lo que se trata es, sin duda, que solo se practique en consonancia con la ciencia médica especializada. Porque, en realidad, se trata de la aplicación de un conocimiento tremendamente preciso del organismo humano.
Debido a que, en el organismo humano, ya en el lenguaje habitual, se producen interacciones entre la actividad metabólica y la actividad plástica del sistema nervioso y sensorial, pero esta interacción se descarga en la resultante del movimiento del aire —que se desarrolla de forma relativamente aislada del organismo humano—, de modo que el lenguaje se desprende del organismo, todo aquello que se plasma mediante la euritmia terapéutica se refleja de nuevo en el organismo, y nos encontramos ante lo siguiente: imagínense, por ejemplo, que combinan un movimiento "A" con un movimiento "L". En primer lugar, dejen que los movimientos se repitan, de modo que la energía no se descargue hacia el exterior, sino que la repetición se canalice hacia los procesos internos del organismo humano. Sin embargo, al hacer que la vocalización o la consonantización, —digamos—, interactúen en el movimiento "A" o en el movimiento "L", siempre han logrado que el organismo humano funcione de una manera que implica la interacción entre el sistema metabólico y el sistema neuro-sensorial. Ciertamente, la actividad del sistema neuro-sensorial en la euritmia está, en general, atenuada, pero también en esta relación particular entre ambos componentes —en la actividad atenuada del sistema neuro-sensorial junto con la actividad metabólica intensificada que se produce mediante el movimiento eurítmico—, ambos componentes actúan de manera conjunta. Y basta con, por ejemplo, hacer que se repita un movimiento en forma de "L" para que el ser metabólico se acerque al ser neuro-sensorial, si se asocia el movimiento en forma de "L" con una forma en "A". De modo que se puede decir: en esta estimulación de formas o movimientos necesarios reside una implicación del funcionamiento global del organismo humano. Si, por ejemplo, hacen que se produzca un movimiento consonántico, este actúa en un primer momento de tal manera que descarga esencialmente toda su fuerza, descarga su dinámica interna sobre el proceso de inspiración, de modo que, de este modo, ustedes acaban controlando realmente todo el proceso de inspiración. Dependiendo de la consonante que ustedes activen, podrán controlar el proceso de inhalación. Con cada acción consonántica refuerzan ustedes el proceso de inhalación.
Quizá ustedes ya sepan, por lo que se ha comentado anteriormente sobre la euritmia terapéutica, cómo se modifican ligeramente los movimientos para la euritmia terapéutica, que por otra parte, se expresan en la euritmia artística. Y así se puede decir: cuando se realiza un movimiento 'A' o 'L', este siempre va acompañado de un refuerzo o una atenuación del impulso que se lleva a cabo durante la inspiración. Ahora bien, deben tener en cuenta que la inspiración debe considerarse en su totalidad. De hecho, cuando observamos la inhalación, debemos seguir en primer lugar el recorrido de la misma en su expansión, primero en la parte media del organismo humano, pero luego a través del canal medial, el canal medular, hacia el cerebro; y la actividad cerebral es, en esencia, una resonancia conjunta de la actividad respiratoria, refinada al llegar al cerebro, con la actividad neuro-sensorial. No existe ninguna actividad cerebral que pueda considerarse de forma aislada, sino que siempre se trata de una resultante de la actividad neuro-sensoria propiamente dicha y de la actividad respiratoria. Todos los procesos cerebrales deben estudiarse teniendo en cuenta la actividad respiratoria. Ahora bien, mediante la excitación de ciertas consonantes, —las distintas consonantes—, tienen de hecho en sus manos la posibilidad de influir, de una manera muy evidente, a través de la respiración, en la actividad plástica del ser humano, en la actividad plastificadora del ser humano. Por ejemplo, partiendo de una cierta comprensión artística del organismo humano, basta con saber, digamos, en el caso de un niño al que le están saliendo los dientes definitivos, los superiores: ¿cómo se forman a partir de la actividad plástica que va de arriba hacia abajo? Se forman de tal manera que, en los dientes superiores, la actividad plástica actúa preferentemente de delante hacia atrás. ¿Cómo se forman los dientes inferiores? En los dientes de la mandíbula inferior, la actividad plástica actúa de atrás hacia delante; de modo que, en realidad, si quiero expresar esquemáticamente la actividad que se ejerce durante la dentición, es esta: los dientes superiores se forman de delante hacia atrás, y así se forman las superficies posteriores, mientras que las anteriores quedan separadas. Los dientes inferiores se forman de atrás hacia delante. Así es como actúan conjuntamente las fuerzas.
Si observa que el niño tiene dificultades con la dentición, puede facilitarla en la mandíbula superior simplemente haciéndole realizar, por ejemplo, un movimiento en forma de «A»; en la mandíbula inferior, puede facilitarla haciéndole realizar un movimiento en forma de «O». De hecho, las fuerzas plastificantes se obtienen mediante ciertas acciones con la mano. Sin embargo, para alimentar en absoluto esta actividad plastificante, debe, por así decirlo, centrar su atención principalmente en favorecer primero la inhalación; por lo tanto, debe añadir a la actividad plastificante, —que se lleva a cabo de esta manera mediante los movimientos «A» y «O»—, aquello que se deriva de la constitución general del ser humano. Supongamos que tienen a una persona con una peristalsis débil, propensa a ligeros estreñimientos. En la etapa de la vida en la que tiene lugar la dentición, la actividad intestinal está estrechamente relacionada con la formación de los dientes, y hay que prestar atención a dónde residen las causas de las irregularidades en la dentición. Ayude a la corriente respiratoria que atraviesa el canal medular hasta llegar al cerebro y que, desde allí, estimula aquellas fuerzas plásticas que se obtienen mediante los movimientos vocales; puede hacerlo, precisamente en este caso, haciendo que el niño realice un movimiento en forma de «L». Si se estudia la euritmia terapéutica, el diagnóstico nos indica cómo debe aplicarse. En realidad, no debería aplicarse sin un diagnóstico, ya que, en determinadas circunstancias, se podría hacer todo lo contrario. Pero es cierto que hay que, diría yo, despertar una sensibilidad por lo artístico en la dinámica del ser humano en su totalidad. Hay que adquirir una mirada intuitiva hacia lo artístico. Supongamos, por ejemplo, que el niño presenta dificultades en la etapa en la que empieza a salirle la dentición; muestra malestar o síntomas similares que no deberían estar presentes. Se observa entonces que se producen movimientos intestinales irregulares e insuficientes. En ese momento se recurre a los movimientos en forma de L para preparar al niño. Después de haber realizado estos movimientos en «L» durante un tiempo, se contrarresta lo que se ha dirigido hacia el centro plastificante, haciendo que el niño realice movimientos en «A» u «O». Y es que los movimientos vocálicos actúan sobre la espiración. De hecho, las vocales comienzan a actuar ya en el cerebro. El flujo respiratorio actúa en el cerebro. Y todo aquello que, en un sentido amplio y total, está relacionado con la inspiración, se expresa a través de las consonantes. Esto puede apoyarse y fomentarse mediante la euritmia consonántica. Todo aquello que está relacionado con la espiración puede apoyarse mediante la euritmia vocal. Pero al practicar la euritmia vocal —las repeticiones que deben tener lugar en el sonido deben valorarse en función de la aplicación de la fuerza necesaria—, el elemento plastificante actúa directamente junto con el elemento radiante. Digamos, por ejemplo, que se trata de alguna afección renal; en ese caso, puede pensar que la afección renal se encuentra en una determinada fase, digamos en una fase temprana. En el momento en que realizo ciertos movimientos, por ejemplo, movimientos «A*», favorezco la evolución de la afección renal en una fase temprana. Pero si la afección renal lleva mucho tiempo presente y el mal funcionamiento ya ha provocado una deformación, primero debo preparar el terreno con la euritmia consonántica y, a continuación, aplicar la euritmia vocálica, para poder actuar, a través de esta última, sobre la formación frente a la deformación que se ha producido. En resumen, hay que hacerlo de la forma menos teórica posible, sino partiendo del conocimiento del organismo humano, tanto en estado sano como enfermo, para descubrir lo que he indicado en las normas que expuse en su momento en Dornach y que se les han transmitido.
Ahora bien, si se trata, por ejemplo, de una función cardiopulmonar reprimida que, a su vez, afecta a los riñones, se avanza mucho si se hacen realizar movimientos B o P, sobre todo en las fases iniciales. De ello pueden deducir que, en realidad, se tiene bajo control todo el funcionamiento, y que todo depende de que se comprenda cómo en cada órgano humano existe una especie de dinámica centrífuga, que se redondea plásticamente mediante una dinámica —que actúa de fuera hacia dentro, es decir, no del todo centrípeta, pero que podría calificarse de similar a la centrípeta, que actúa en el interior de cada órgano humano. Solo se podrá practicar una fisiología correcta cuando se pueda considerar cada órgano humano en su polaridad. Porque son estas polaridades las que existen en su interior: una dinámica centrífuga y otra centrípeta en cada órgano humano. Y ahí desempeña un papel fundamental, para todo lo que tiene carácter plastificante, la distribución y la diferenciación de las condiciones térmicas en el organismo humano, así como la organización de las condiciones atmosféricas. Para todo aquello que es centrífugo, que irradia, desempeña un papel fundamental, en primer lugar, aquello que en el organismo humano proviene de la dinámica propia de las sustancias del mundo, y, en segundo lugar, aquello que se desarrolla en el organismo humano al superar la vitalidad propia de la entidad exterior. Estas dos dinámicas deben regularse mutuamente, y cabe esperar que se formen euritmistas terapéuticos que desarrollen una sensibilidad muy fina para lo que puede suceder en cada caso concreto. Por supuesto, precisamente ahí dependerá en gran medida de una disposición artística del alma.
Pues bien, si además se tiene en cuenta que todo el sistema de la euritmia terapéutica puede complementarse con lo propiamente terapéutico, se dispone de dos factores que actúan de forma conjunta. Uno puede decirse a sí mismo que hay algo que actúa de tal o cual manera especialmente sobre el corazón, y que uno lo refuerza aún más mediante un ejercicio de euritmia terapéutica: entonces, estas dos cosas se potencian mutuamente, y eso es algo que realmente abre perspectivas muy amplias, que puede tener un futuro extraordinariamente prometedor. Piense, por ejemplo, en el efecto que ya ha tenido, en muchos aspectos, el hecho de dar masajes. Pero ese «revolver» externo sobre el ser humano, eso es, en realidad —no quiero decir nada en contra, no lo critico, reconozco su importancia—, pero es algo muy insignificante en comparación con aquel masaje que ustedes aplican cuando, simplemente a través de los factores de la euritmia terapéutica, logran que todos los sistemas orgánicos que interactúan allí se muevan desde dentro. Se trata, en efecto, de un amasamiento muy profundo de todo el organismo, que va acompañado de un efecto en los organismos etérico, astral y del yo. De modo que se puede decir: aquello que se puede reconocer como correcto en el masaje, se interioriza allí de una manera infinitamente más intensa a través de esta euritmia terapéutica. - Y, de hecho, solo se podrá llegar a una conclusión sobre los efectos terapéuticos de la gimnasia si se presta atención a la similitud que existe entre los ejercicios libres y los ejercicios eurítmicos. Porque lo que resulta curativo en la gimnasia no es más que un análogo secundario de lo que tiene su importancia en la euritmia terapéutica. En su momento dije en Dornach: si se hacen realizar movimientos E en secuencia rítmica de una determinada manera, tal y como se demostró entonces, se puede hacer muchísimo para ayudar a los niños de aspecto débil —esos niños que realizan las funciones corporales de forma débil— a recuperar la salud y a alcanzar el deseable fortalecimiento; pero en estos casos también es absolutamente necesario tener en cuenta al ser humano en su totalidad. Sin embargo, ocurre una y otra vez que esto no se hace lo suficiente, que no se tiene en cuenta al ser humano en su totalidad. Sé que les estoy diciendo una obviedad, porque dirán: «Eso ya lo sabemos». —Ciertamente, pero en la práctica ocurre una y otra vez que no se tiene en cuenta. Cuántas veces nos dice alguien: «Esta persona tiene un corazón que funciona de forma irregular; hay que ayudarla». —Sí, pero si se tiene en cuenta al ser humano en su totalidad, hay que decir: «Gracias a Dios que tiene ese corazón, porque su organismo no soporta uno normal». Del mismo modo que, por ejemplo, en determinadas circunstancias, hay que decir de alguien que se ha roto el tabique nasal en un caso concreto que ha tenido un golpe de suerte, ya que, si respirara el aire a través de conductos completamente desarrollados, su organismo tendría que procesar una cantidad excesiva de aire. En todos los casos hay que tener en cuenta con el mayor cuidado lo que está fundamentado en la organización global.
Si se realizan los movimientos «I» de una determinada manera, estos tienen un efecto armonizador sobre la asociación entre los lados izquierdo y derecho del organismo humano. Los movimientos «I» pueden ayudar a tratar todas las asimetrías que se producen en el organismo humano. Incluso en casos de estrabismo, se pueden lograr muy buenos resultados terapéuticos con la euritmia mediante movimientos en «I» aplicados con cuidado. Sin embargo, en caso de estrabismo, yo recomendaría no proceder igual que, por ejemplo, cuando alguien camina de forma asimétrica o utiliza los brazos derecho e izquierdo de manera demasiado asimétrica. En el caso del estrabismo, no recomendaría realizar los movimientos «I» habituales, sino solo los movimientos «I» con el dedo índice, y hacer que el paciente los repita tantas veces como sea posible a lo largo del día. En la edad de crecimiento, esto puede dar buenos resultados, sobre todo si además se hace que el paciente realice estos movimientos «I» con el dedo gordo del pie. Y se obtendrá el mayor éxito si se consigue que el paciente los realice con el dedo meñique del pie. Precisamente para las asimetrías relacionadas con la visión, estos ejercicios eurítmicos que se realizan en la periferia también darán muy buenos resultados. Por el contrario, cuando se trata de compensar cualquier torpeza al caminar, puede resultar incluso muy eficaz hacer que el paciente —pero, por supuesto, sin causarle daño alguno— realice los movimientos en forma de «I» con la mirada, de modo que se realicen dichos movimientos con la línea de visión, con la línea de mira. Lo que ocurre es que realmente se puede establecer una especie de ley: todo aquello que es anómalo en el ser humano inferior se ve normalizado por aquello que se crea en el ser humano superior a modo de contrapeso, y viceversa.
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| U |
Si tiene dificultades para mantenerse de pie —que, a su vez, pueden deberse a las causas más diversas—, las formas en U revisten especial importancia; sin embargo, debe asegurarse de que la forma en U se complete por completo, de modo que se produzca realmente un contacto entre las extremidades en cuestión; un contacto real, en el que una extremidad perciba a la otra, lo cual es de especial importancia. Solo así la forma de U queda completa. En la euritmia artística basta con insinuarlo; en la euritmia terapéutica, en cambio, hay que llevar a cabo el contacto entre las extremidades, de modo que, si se realiza correctamente, se logre la llamada «postura firme», en la que las piernas se aprietan una contra otra. Se trata de un ejercicio de euritmia terapéutica extraordinario para personas que padecen espasmos en la cabeza.
Si resulta adecuado tratar mediante euritmia terapéutica, en particular, a los niños con sobrepeso, las formas en «O» resultan especialmente adecuadas para ello. Pero todas estas formas, para que tengan éxito en la euritmia terapéutica, deben ir acompañadas de una percepción clara del sistema muscular correspondiente. Si realiza la forma «O» tal y como lo hacen muchos euritmistas, eso puede bastar para la indicación externa; pero solo tendrá éxito terapéutico si, al realizar el ejercicio, realmente siente los músculos a lo largo de todo el brazo. La forma suelta y floja no surte efecto; es la percepción de todo el sistema muscular hasta en sus detalles lo que produce el efecto terapéutico correspondiente. Es especialmente importante que tenga en cuenta que el ejercicio de euritmia terapéutica se ve reforzado en su prolongación hacia la conciencia. Ahora bien, cuando realiza el movimiento «O», tal y como acabo de demostrarlo, esto conlleva una fuerte proyección hacia la conciencia. Así pues, dígale a una persona con sobrepeso a la que quiera tratar con formas de «O»: «Mientras realizas la forma de “O”, piensa en tu sobrepeso, en tu corpulencia», de modo que haga que la conciencia se concentre precisamente en aquello que se pretende remediar. De este modo, refuerza esencialmente lo que se pretende: que no se debe subestimar en absoluto el factor de la conciencia en la curación.
En este sentido, creo que, en cuanto se preste atención a estas cuestiones, se producirá cierta controversia con los ortopedistas. Hoy en día, a pesar de que han logrado grandes éxitos en el ámbito en el que trabajan, siguen empeñados en tratar el organismo humano como una especie de mecanismo y en adaptarse a ello. Mientras que, por ejemplo, aquellos aparatos que se colocan con la intención de que el paciente los sienta continuamente, es decir, que penetren en su conciencia —digamos que, si considero conveniente que alguien eche los hombros hacia atrás y le coloco vendajes que le hagan tomar conciencia de ello—, debe mantenerse, para que no quede relegado al inconsciente—, esta conciencia de lo que ocurre constituye un excelente factor curativo. Esto es precisamente lo que tiene como consecuencia para la euritmia terapéutica que, como ya he dicho, las cosas se lleven plenamente a la conciencia, de modo que esta concentración supone un apoyo esencial para la euritmia terapéutica.
Me gustaría destacar especialmente que todo lo que son «formas E» tiene, en esencia, un efecto regulador cuando el organismo astral influye de forma excesiva o insuficiente en el organismo etérico. Así pues, en todos aquellos casos en los que se pueda decir que existe o bien una actividad excesiva del organismo astral o bien una actividad insuficiente, en determinadas circunstancias se puede lograr mucho con las formas «E», con la repetición de las formas «E». En los dos complejos de síntomas que he expuesto antes en la otra clase, las formas «E» podrán tener un efecto curativo. Lo que acabo de decir es especialmente cierto cuando el organismo astral está influenciado por el etérico, es decir, cuando es demasiado débil, cuando se deja influir por el etérico, cuando es demasiado fuerte debido a una irregularidad en el organismo astral de la cabeza. Por el contrario, puede darse el caso inverso, cuando lo etérico se ve influido en exceso por lo astral; esto ocurre cuando lo astral se manifiesta con mucha intensidad en la organización intestinal, es decir, cuando, ante cualquier situación que provoque un poco de miedo, se sufre inmediatamente diarrea. En ese caso, las formas «U» tendrán un efecto especialmente beneficioso.
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| E |
Ayer surgió una cuestión que quiero comentar brevemente para terminar: si se puede hacer que las personas que están embarazadas o que padecen enfermedades abdominales realicen ciertos movimientos de euritmia terapéutica. Pero si revisa lo que se ha establecido como norma en Dornach, podrá cumplir sin problemas con ello, aunque deba tener en cuenta que, en el caso de las mujeres embarazadas o de las personas con enfermedades abdominales, hay que dejar en reposo la zona abdominal —de hecho, hay que dejarla en reposo—, no debe ser irritada por la euritmia terapéutica—, a pesar de que se mantenga en reposo, se pueden realizar ejercicios con los brazos, incluso estando sentada o tumbada, con el área que debe descansar en reposo total, y con la cabeza. Y seguirá encontrando suficiente información en las indicaciones que se han dado para poder intervenir con la euritmia en todos los casos. Por supuesto, si la persona en cuestión no puede moverse en absoluto, la euritmia sería lo más beneficioso para ella: por ejemplo, en caso de síntomas de parálisis; pero, en determinadas circunstancias, es posible que no pueda practicarla. Aun así, sería lo más beneficioso. ¿No es cierto que esos síntomas de parálisis son, en esencia, un funcionamiento anómalo del cuerpo astral, que no interviene en la organización etérica y física, y que con los movimientos E se puede lograr mucho en esos casos? En concreto, un movimiento «E» muy beneficioso —para las alteraciones de la parte inferior del abdomen— es el estrabismo artificial, realizado sin exagerar, pero con cuidado. Así pues, es totalmente cierto que esos yoguis algo decadentes que realizan ciertos ejercicios concentrando la mirada en la punta de la nariz, en realidad tienen la intención de provocar una actividad lo más armoniosa posible de su abdomen, porque saben muy bien lo que significa la actividad del abdomen también para lo que estas personas denominan actividad espiritual. De modo que se puede decir: estas cosas son tales que muchas de las acciones que, en el caso de una persona con una parte inferior del abdomen sana, hay que realizar incluso con saltos, pueden sustituirse simplemente por una euritmia terapéutica más suave de los brazos, los dedos e incluso los ojos, cuando sea necesario. Y bajo ninguna circunstancia se debe incitar a una mujer embarazada a realizar ejercicios de saltos de euritmia terapéutica. Eso, por supuesto, no es posible.
Como ven, tampoco se trata en absoluto de haber querido crear una especie de remedio universal que se pueda aprender en medio día; sino que se trata de que la euritmia terapéutica también debe adquirirse mediante un trabajo serio, e incluso es necesario que se adquiera a través de la práctica. Porque casi cada vez que, movido por sus instintos curativos, uno haya practicado un poco los ejercicios de euritmia terapéutica, será capaz de hacerlo mejor. Es así: practicando se progresará especialmente bien precisamente en la euritmia terapéutica.
Bueno, quería ofrecerles esta exposición —diría yo— más teórica sobre la euritmia terapéutica, porque todo lo demás, tal y como se conoce hoy la euritmia terapéutica, ya se impartió en su día en Dornach y lo transmiten nuestros amigos médicos, de modo que siempre pueden disponer de ello; y porque quería precisamente que pudieran comprender también todo el sentido fisiológico y terapéutico de la euritmia terapéutica. Por supuesto, no se debe volver a sobrevalorar algo como la euritmia terapéutica. En muchos casos será un recurso extraordinariamente importante, pero no hay que sobrevaluarla. Y hay que tener muy claro que, en realidad, con la «sencillez embriagadora» no se consigue nada, y que, al igual que no se puede curar un carcinoma mediante esa «sencillez embriagadora» —según la cual hay que «armonizar lo disarmónico»—, tampoco se puede curar una pierna o un brazo fracturados mediante ejercicios de euritmia terapéutica. Hay que tenerlo claro: lo que se pretende alcanzar a través de la ciencia espiritual no es un aumento del diletantismo y del analfabetismo médico, sino, sin duda alguna, un enriquecimiento de los conocimientos médicos especializados. - Disculpen que insista tanto en ello; pero, precisamente para evitar malentendidos, quiero destacar una y otra vez de manera especial que estos métodos no se presentan, como suele ocurrir en los movimientos fanáticos, como una oposición profana a la medicina oficial, sino que tienen plenamente en cuenta el estado actual de la medicina, y solo pretenden seguirla por el camino por el que debe seguir, por la sencilla razón de que no es cierto que el ser humano sea únicamente lo que dicen la fisiología y la anatomía actuales. Es eso, pero también es algo más; debe ser reconocido también en su faceta anímico-espiritual. Y entonces desaparecerán esas ideas extrañas que hoy en día se repiten una y otra vez, como, por ejemplo, la de que el cerebro es una especie de centro telegráfico hacia el que confluyen los llamados nervios sensoriales y desde el que parten los nervios volitivos. Sin embargo, todo ello no se ajusta en absoluto a la realidad, como han podido comprobar en la conferencia de hoy; sino que se trata del sistema nervioso-sensorial como una dinámica plastificante, a la que, en cierto modo, se le arranca algo, a lo que luego se adapta la actividad anímica. Es que hay mucho que hacer para devolver a una fisiología sana aquello que se le ha arrebatado al considerar, de forma errónea, que en el organismo físico existía un correlato de las funciones psíquicas. Es cierto que, durante la vida física del ser humano en la Tierra, existe un aspecto físico para cada función psíquica; pero nada se utiliza para el alma que no tenga, por otra parte, una importancia mucho mayor en la interacción con otros órganos para la organización corporal. Nada se utiliza para el alma únicamente como órgano psíquico. Todo nuestro mundo anímico y espiritual se arranca de lo físico, se extrae de lo físico. Y no debemos reconocer órganos anímicos específicos. Solo podemos decir: las funciones anímicas son aquellas que se separan de las acciones orgánicas y se adaptan especialmente a la actividad anímica. Solo cuando nos tomemos en serio la comprensión de lo que realmente actúa en el organismo físico del ser humano, cuando no procedamos de una manera tan superficial como para considerar todo el sistema nervioso únicamente como un depósito al servicio de la vida anímica, solo entonces podremos esperar comprender a fondo la organización humana. Pero solo una organización humana entendida de esta manera puede servir de base para una fisiología y una terapia que trabajen a la luz y no se limiten a hacer meras pruebas en la oscuridad. Esto es precisamente lo que quería decirles para terminar, para que no se vayan con un malentendido y para que puedan contrarrestar los malentendidos que surgen una y otra vez.
Por ejemplo, se ha lanzado al mundo una crítica contra nuestro medicamento contra el cáncer, calificando su «simplicidad embriagadora», y esto se ha conseguido precisamente porque no se sabe en absoluto a partir de qué conocimientos se ha obtenido dicho medicamento; sino que se han construido analogías superficiales y se cree que, al descartar estas analogías superficiales, se descarta el asunto en su totalidad. Esto es precisamente lo que constituye una condición indispensable para que prospere la medicina desde el punto de vista de las ciencias espirituales: que se pongan un poco de freno a los malentendidos. Porque la gente ya se dará cuenta de que, si ya no pueden difundir malentendidos, entonces ya no podrán decir gran cosa, ya que lo principal de la oposición es precisamente la difusión de malentendidos sobre toda la antroposofía. Intenten solo por una vez averiguar cuántos detractores dicen algo más que meros malentendidos. Debo decir que a menudo leo artículos o escritos de la oposición, y si allí no figurara mi nombre, podría referirlos a algo completamente distinto. Y es que no se refieren en absoluto a lo que aquí se cultiva, sino que tratan de algo totalmente distinto. A veces me sorprende mucho y me gustaría averiguar dónde está lo que se pretende refutar; en cualquier caso, aquí no está. En medicina se procede igual que en teología: allí nos encontramos con lo mismo. Por ejemplo, se le puede decir a un teólogo que está a la vanguardia de la ciencia: «Lo que dices sobre Cristo, nosotros también lo decimos, ¡pero añadimos algo más!». Sin embargo, no le basta con que se diga lo mismo que él y se añada algo más; dice: «No se debe añadir nada». No critica aquello que contradice sus afirmaciones, sino aquello sobre lo que él no dice nada en absoluto. Lo critica simplemente porque se habla de aquello de lo que él no sabe nada. Considera un error saber algo sobre algo de lo que él no sabe nada. La medicina no debe caer en este error. Debemos examinar las cosas con detenimiento y no contradecir, pero también debemos añadir todo tipo de aportaciones a partir de un conocimiento ya bastante bien fundamentado sobre el ser humano sano y enfermo.
Traducido por J.Luelmo
*En otra nota añadida aquí se indica S en lugar de A.



