CALENDARIO DEL ALMA -SEMANA 29

Mostrando entradas con la etiqueta formación del destino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta formación del destino. Mostrar todas las entradas

GA224 Praga 28 de abril de 1923 El despertar del alma y el destino humano

ver mas sobre la formación del destino>>>>< GA157a



El despertar del alma humana y la formación del destino

28 de abril de 1923, 2 conferencias pronunciadas en Praga.
primera conferencia


Cuando el ser humano crece por primera vez, a través del estado germinal hacia la vida física terrenal, procedente de esa otra existencia llamada pre-terrenal, vemos entonces, cómo en su existencia física la naturaleza espiritual, que al principio estaba oculta, comienza a afirmarse desde el cuerpo físico; vemos cómo el niño, duerme por así decirlo, en el mundo físico-terrenal. Vemos que la vida del niño en su relación con el mundo circundante es todavía una especie de sueño; que sólo va despertándose gradualmente. Sin embargo, encontramos tres cosas en las etapas de este despertar, que en el niño se manifiestan en puntos especialmente notables. De hecho, algo de esta triplicidad puede observase en esa alegría íntima, en esa amorosa dedicación plenamente humana, con la que siempre se observa a un niño. Pero el significado completo de esta triplicidad, realmente solo se hace claro para nosotros, cuando a través de la ciencia espiritual, podemos observar la vida espiritual en la existencia físico-corporal. Estas tres cosas son: aprender a caminar, aprender a hablar, aprender a pensar. Ustedes saben que el ser humano atraviesa esta triple faceta en una etapa que es como la primavera de su vida. Tal es este relevante orden sucesivo. Pronto veremos por qué deben sucederse en esta orden. De hecho, puede ser diferente, pero la sucesión según la naturaleza es justo esta.
Aprender a caminar es algo que, de una manera totalmente unilateral, indica una serie de cosas que el niño logra al mismo tiempo. El niño entra en el mundo de tal manera que se encuentra en un estado de equilibrio totalmente diferente, con el que más tarde ha de moverse en el mundo. Esto conlleva al mismo tiempo, el uso correcto de los brazos y la correcta posición del organismo humano, en una postura adecuada para el hombre en su relación con el mundo, en la adecuada capacidad de movimiento en relación con el mundo para el ser humano, en la capacidad de movimiento adecuado al ser humano en la existencia terrenal. Esto es lo que el niño debe aprender primero. De la movilidad que el ser humano adquiere con su organismo procede lo que lo sitúa en posición de equilibrio con respecto a lo sólido, lo fluido, o lo gaseoso. En todo esto se halla la base para algo mas. Mientras el ser humano va realizando todas estas actividades: de aprender a caminar, mantener el equilibrio, aprender a usar los brazos, las manos y los dedos, tales movimientos, que tienen lugar en todo su sistema, están avanzando hacia el sistema, que es la base de la actividad humana del habla. Esto tensa los músculos, hace que la sangre fluya, ejerce una influencia sobre el cuerpo etérico, actúa sobre esos órganos físicos, etéricos, astrales de la respiración, y continúa ejerciendo una cierta actividad plástica en el cerebro. Se podría decir que se extiende más allá hacia los órganos que, desde el ser humano interior, producen el habla mediante la imitación del entorno. El lenguaje es la transmutación del movimiento y del equilibrio. Cualquiera capaz de llevar la realidad a la intuición, al contemplar la realidad del alma espiritual ve cómo, la destreza, (no lo que consigue, sino el esfuerzo que el niño emplea para obtener la destreza practicada por las manos para agarrar), hace progresar el melodioso Elemento del lenguaje. Lo que es el ritmo en el lenguaje se manifiesta en la manera en que los pies se apoyan, en el movimiento de caminar. Es de gran importancia observar si el niño, al aprender a caminar, pisa de talón, la planta del pie o el empeine. A partir del habla, se desarrolla lo que sale del ser humano como pensar infantil. Caminar, hablar, pensar, todo esto evoluciona a partir de ese oscuro y soñador estado de conciencia. Cuando el ser humano nace, y aún no es capaz de hacer estas cosas, la fuerza ya se encuentra dentro del niño como las últimas secuelas de su presencia en la existencia pre-terrenal. La ciencia espiritual puede mostrarnos cómo existe esto en la vida pre-terrenal. Los primeros sonidos del lenguaje no son manifestaciones del pensar, sino que proceden de la comodidad o la incomodidad corporal.
¿Qué apariencia tienen el caminar, el habla y el pensar en la vida pre-terrenal? El pensar, a medida que fluye del niño, (quien observe la manifestación de este pensar mientras lo rastrea hacia atrás, encuentra que desaparece en una oscuridad indefinida). Este emerge de nuevo en el último período antes del nacimiento terrenal. Allí se ve al ser humano anímico-espiritual en relación espiritual con una multitud de Seres a los que describo, en mi Ciencia Oculta, como Ángeles. Esta es una relación que puede describirse diciendo que los pensamientos no se conciben ni se expresan de manera abstracta, sino que de aquí y de allá fluye una corriente viva de pensamientos desde un Ser a otro: existe un intercambio vivo con los Ángeles. A partir de lo que fluye en el alma humana en forma de fuerza, se desarrolla algo que se adormece, por así decirlo, durante la vida germinal pero luego se manifiesta como fuerza conceptual del pensar. Esto es lo tenemos para entrar correctamente en relación con los seres humanos. Piensen solamente, lo que seríamos si no fuéramos seres pensantes, ¡lo que seríamos como seres humanos en conjunto! Todo lo que somos como seres humanos en conjunto, es el resultado de que somos seres pensantes. Aquí en esta tierra nos entendemos mutuamente, en la interrelación de hombre con hombre por medio del pensar que expresamos en el habla. La manera en que nos entendemos aquí por medio del pensar, la hemos adquirido a partir de las relaciones pre-terrenales con los Ángeles. El intercambio que practicábamos allí con los Ángeles, también se puede practicar con otros seres humanos que están allí en la existencia pre-terrenal. Esto toma la forma de conversar directamente en forma de pensamientos. Sin embargo, es más elevada la relación con la jerarquía de los Ángeles, ya que esto no solo proporciona satisfacción para el alma, sino una fuerza que reaparece en el pensar que el niño adquiere en la tercera etapa de su vida terrenal.
Consideremos ahora la segunda etapa, la del lenguaje. Este no está tan completamente relacionado con el sistema neurosensorial como lo está el pensar. El habla está relacionada con el sistema torácico, el sistema rítmico del hombre, con lo que se expresa en la respiración, en la circulación sanguínea. Cuando hacemos un seguimiento retrospectivo de lo que sale del niño mediante el lenguaje, imitando el mundo exterior, nos vemos remontados a la vida pre-terrenal, y encontramos que estas fuerzas se adquieren a partir de la relación que se le permite experimentar durante la existencia pre-terrenal con la segunda jerarquía, la de los Arcángeles, aquellos Seres que gobiernan sobre los pueblos, Seres con esta responsabilidad por la misma razón que tienen la relación con los seres humanos que acabamos de describir. Estas fuerzas adquiridas por el ser humano en relación con los Arcángeles se sumergen en la noche y vuelven a manifestarse en las fuerzas de la vida terrenal del habla, por medio de las cuales tenemos un entendimiento mutuo con otros seres humanos. Sin el lenguaje, ¿qué seríamos como seres humanos entre nosotros si no pudiéramos verter las vibraciones etéreas del pensamiento en la vibración más tosca del aire, para que se manifiesten como habla? Es gracias a esta fuerza que recibimos de la Jerarquía de los Arcángeles, que nuestro sistema rítmico se convierta en el portador de una manifestación más densa. Y si podemos seguir este proceso cuando retrocedemos a la existencia pre-terrenal; podemos decir no solo de manera abstracta que el hombre vive allí entre Seres espirituales, sino que podemos afirmar de una manera totalmente específica, qué clase de Seres nos ha otorgado esto o aquello para la vida en la tierra. Agradecemos a estos Seres espirituales, es decir, adoptamos una posición correcta respecto a estos Seres, cuando decimos: Mi facultad de pensar, se la debo a los Ángeles; Mi facultad del lenguaje, se lo debo a los Arcángeles.
Volvamos ahora a lo primero que el niño aprende: a andar, a mantener el equilibrio. Con esta acción, están relacionadas más cosas de las que se suelen pensar. Con esto está relacionado el hecho de que el ego realiza un proceso físico específico que hace que el hombre pase de un ser que se arrastra a un ser andante. Es el ego el que hace erguirse al ser humano; a la par que es el cuerpo astral, el que actúa dentro del sentido del habla en el ser erguido; el cuerpo etérico es el que impregna todo esto con la fuerza del pensar. Pero todos ellos trabajan en el cuerpo físico. Cuando nos fijamos en el animal, cuya espina dorsal se mantiene paralela a la superficie de la tierra, su acción, su andar, su comportamiento, todo lo que procede del cuerpo astral, todas estas cosas son totalmente diferentes en el hombre, que es un ser de acción por la voluntad, merced a su naturaleza vertical, erguida. Todo lo que se realiza en el hombre, ya tenga lugar en el ego, el cuerpo astral o el cuerpo etérico, todo esto es una especie de proceso de combustión en el cuerpo físico. Este es un punto donde nuestra ciencia física, si estuviera interesada por cumplir su verdadera función, podría descubrir su convergencia con la Antroposofía. Hay que decir que los procesos de combustión en el hombre son totalmente diferentes de los del animal. Cuando la llama de la voluntad se produce horizontalmente en el ser orgánico, destruye lo que sale de la conciencia; impidiendo así, a lo que se deriva de la moral de la conciencia, modular esa llama o lo que es lo mismo modular la voluntad. El hecho de que, en el caso del ser humano, estos procesos sean transmitidos por la conciencia se debe al hecho de que la llama de la voluntad en el hombre es perpendicular a la tierra. Gracias a este impacto en la moral, de la naturaleza de la conciencia, el niño se sitúa en la postura externa del equilibrio. Junto con el aprender a caminar, se introduce en el hombre la naturaleza moral humana, en realidad, la impregnación religiosa de la naturaleza del hombre. Estas son fuerzas verdaderamente elevadas que están en marcha cuando el niño pasa del movimiento de gatear, al verdadero caminar. Estas fuerzas, si las seguimos a través de la oscura conciencia infantil, nos llevan a una vinculación aún más elevada del hombre con los Seres a quienes llamamos Fuerzas Primordiales, los Archai. Todo lo que el ser humano ha pasado en la vida pre-terrenal se reactiva aquí. Si deseamos unir una tercera frase a la fórmula parecida a una oración, mi agradecimiento a los Ángeles por el pensar, mi agradecimiento a los Arcángeles por mi lenguaje, debemos decir: Por haberme ubicado dentro de la existencia terrenal de acuerdo con las fuerzas físicas y morales, mi agradecimiento a los Archai, que me han dotado con este poder por Seres aún más elevados.
Y ahora podemos responder la pregunta por nosotros mismos: ¿cómo es que el ser humano, que poseía una conciencia brillante antes del nacimiento, trae consigo al nacer, una conciencia tan apagada? De hecho, dentro de esta conciencia se hallan sumergidos lo que podemos resumir bajo los conceptos de capacidad de caminar, capacidad de hablar, capacidad de pensar, que hemos recibido de las Jerarquías superiores para ser transformados por nosotros mismos. Vemos así que lo que nos hace seres humanos, los hechos por los cuales somos seres humanos entre seres humanos, pone de manifiesto nuestra conexión con los mundos divino-espirituales más elevados. En estos mundos divino-espirituales entramos una y otra vez en cierto modo, durante nuestra existencia terrenal. La verdad es que debemos decirnos: para la naturaleza real del hombre, el estado de sueño, a partir del cual entran en juego los sueños, es al menos tan significativo como el estado de vigilia. Cuando el hombre pasa del estado de vigilia al estado de sueño, estas tres capacidades adquiridas como se ha descrito, comienzan a silenciarse: el pensar, el hablar y el actuar se silencian. Pero entonces vemos, que a medida que el pensar se silencia cuando nos dormimos, el ser humano, en el mismo grado en que el pensar desaparece de su conciencia, se acerca a los Ángeles y a medida que su capacidad de hablar cesa, se acerca a los seres arcangélicos.A medida en que el ser humano va entrando en una completa quietud, mediante la quietud de su actividad pasa y se acerca a los Seres Primordiales, los Archai.
Lo importante, sin embargo, es que durante el estado de sueño, debemos entrar de una manera digna para acercarnos a estas tres jerarquías: que nos acerquemos a los Ángeles, Arcángeles, Archai de manera digna durante el estado de sueño. He ahí el punto en el que se tendría que hablar de una manera especial a los seres humanos de la actualidad; Porque la forma en que entramos en proximidad con los Ángeles depende en gran medida de la forma de pensar de cada uno cuando está despierto. La manera en que el hombre usa dignamente sus fuerzas del habla determina si se acerca dignamente a los Arcángeles; La forma en que el hombre usa correctamente su capacidad de movimiento y su sentido moral determina si se acerca dignamente a los Archai.
Vivimos en una época en que el ser humano ya no está dispuesto a tener en su pensar nada que vaya más allá del mundo físico, cuando desea ser estimulado por el mundo externo. Un pensar puro y auto sostenido, tal como lo recomendé hace más de treinta años en mi Filosofía de la Libertad, como base de la intuición moral, ese pensar, desafortunadamente, se busca poco en la actualidad y es poco cultivado en los niños. Pero a través de ese pensar, que (Goethe y Schiller todavía habrían llamado pensar idealista), a través de ese pensar, uno se libera del mero mundo despierto en la existencia terrenal y retiene algo para el estado de sueño. Poseemos tanto poder para acercarnos a los Ángeles durante el sueño, como idealismo haya en nuestro pensar. Y así de indefensos quedamos en nuestro acercamiento a los Ángeles cuando el materialismo actúa en nuestro pensamiento. En ese mismo sentido, hay que observar que esas personas son víctimas de los espíritus elementales ahrimánicos, (hacia los cuales después se ven obligados a dirigir su pensar), en cambio, quienes a través del idealismo desarrollado durante el estado de vigilia, encuentran las fuerzas para acercarse a los Seres angélicos ¡Es tan hermoso ver cuando el niño ha aprendido a pensar tan directamente, de una manera en que los seres humanos ya no pueden formar ninguna concepto! El pensar del niño justo después de haber aprendido a pensar está lleno de espiritualidad. Es maravilloso ver cómo, (antes que sean mordidos por el materialismo), los niños que duermen se mueven de inmediato como si fueran alas hacia su Ser Angélico, cuán unidos se ven durante el sueño con los Seres Angélicos. Por lo tanto, podemos decir que durante el sueño buscamos, pero solo a través del idealismo, a través de la espiritualización del reino de los pensamientos, aquellos mundos a partir de los cuales hemos evolucionado para aprender a pensar aquí como seres humanos rodeados de seres humanos.
Y si consideramos el lenguaje, la disposición hacia el idealismo tiene el mismo significado para vincularse durante el sueño con los Arcángeles, como el idealismo en el pensar tiene para la vinculación con los Ángeles. La persona que puede, al dirigir sus palabras a otra persona, transmitir buena voluntad en ellas, mostrar un buen estado de ánimo hacia el alma de la otra persona, que no pasa de largo sino que penetra en ella mostrando el interés que uno puede tener por un ser humano, ese estado de ánimo que puede llamarse un estado de ánimo idealista de buena voluntad, es lo que, cuando el cuerpo astral y el ego se han pasado al sueño, le dan al lenguaje el sonido melodioso. Esto que también comparten en el lenguaje, le da al cuerpo astral y al ego, la capacidad de acercarse a los Seres Arcangélicos, mientras que la actitud mental antisocial y egoísta, dispersa estas fuerzas en el reino de los seres elementales Ahrimánicos. Por lo que, el ser humano, cuando se duerme, y no ha usado el lenguaje de la manera correcta, idealista, realmente se deshumaniza a sí mismo.
La misma situación se produce cuando nuestras acciones, nuestra conducta son de tal índole que nos hace humanamente amigables, pero también siendo plenamente conscientes de que el ser humano no es solo esa entidad que vive en la carne, sino que en su naturaleza interior hay un ser espiritual, porque de esta conciencia surge el respeto por la otra persona igualmente como ser espiritual. Es a partir de la acción basada en esta actitud, cuando conseguimos durante el estado de sueño, el poder que nos acerca de manera correcta a los Archai, mientras que, si no estamos en condiciones de realizar acciones humanamente amables, si solo somos conscientes de nuestra propia naturaleza como cuerpos, las fuerzas correspondientes se dispersan en el reino de los seres elementales ahrimánicos: nos alienamos de la verdadera naturaleza del hombre.
Por tanto, el ser humano trae tres tipos de dones desde la existencia pre-terrenal, pero es de esta manera como los conecta nuevamente de una manera triple con su forma primigenia entre el dormir y el despertar, mientras permanece inconsciente, pero regresando una y otra vez de nuevo a las proximidades de estos seres. Así es, entonces, justo como nosotros aquí en la tierra tenemos que formar nuestra asociación con otros seres humanos a partir de tres fuentes: la fuente del pensar, del hablar, del actuar. Así pues durante el sueño estamos en una triple relación con el mundo espiritual: con los Ángeles, con los Arcángeles, con los Archai.
La naturaleza de nuestro vínculo en asociación con estos Seres es de una importancia determinante cuando pasamos por el portal de la muerte. Porque a través de la visión espiritual es posible saber que uno puede acercarse cada vez más a los Ángeles, a los Arcángeles, a los Archai. Pero que es algo que puede volverse extremadamente perjudicial para los futuros seres humanos, si se rinden totalmente a los Seres Ahrimánicos elementales, pensando, hablando, o actuando de forma materialista cada vez más habitualmente. Sin embargo, gracias al mundo espiritual, las almas humanas del momento presente, al menos en lo que respecta a la mayoría de las personas, tienen tal herencia de buena voluntad en el pensar, el hablar y actuar, que el materialismo actual no puede degradarlo todo. Las personas muy materialistas no poseen mucho, partiendo de la vida contemporánea en la tierra, que pueda hacer posible un acercamiento a las jerarquías, pero desde la vida del pasado fluye algo que las lleva allí. Sin embargo, la humanidad puede encontrar fácilmente una recompensa diferente si no se adquiere un concepto espiritual de la vida. La idealización del pensar, hablar y actuar le brinda al hombre la posibilidad de crear de cierta manera, nuevas conexiones con las tres clases de Seres divino-espirituales: los Ángeles, los Arcángeles, los Archai, y esto lo necesita el hombre en el tiempo entre la muerte y un nuevo nacimiento De lo contrario, en un futuro muy lejano, si no ha tenido una conexión en el tiempo presente con los Ángeles, deberá nacer como un ser mutilado en su pensar; si no ha entrado en conexión con los Arcángeles, nacerá como hombre sin el don de la palabra; si no ha tenido una conexión con los Archai, nacerá como un ser paralitico de extremidades y en sus impulsos morales. Está pues, dentro de lo posible que la humanidad en la tierra, a través del materialismo en la civilización y la cultura, arrastren a toda la humanidad terrenal a la ruina, o bien, mediante la espiritualización llevar a la humanidad hacia una altura más elevada, tal como se describe en mi Ciencia Oculta, como los seres terrenales en la Existencia de Júpiter.
La verdad es que la Antroposofía no es una teoría: cada palabra, cada pensamiento pasa a formar parte de nuestra naturaleza humana espiritual. No podemos hacer otra cosa que poseer el pensamiento: si ustedes no establecen la relación correcta con los Seres Superiores serán verdaderamente personas inválidas. Esto nos proporciona el correcto sentido de responsabilidad en una relación moral con el mundo espiritual, y es a partir de ahí cuando surge en el hombre, un correcto sentido de responsabilidad en relación con el mundo físico. Sólo entonces surge. Si ustedes se fijan en lo que le ocurre al ser humano, cómo entra en contacto con los Ángeles a través del idealismo en su pensar, cómo entra en contacto con los Arcángeles a través de sus palabras, a través de la actitud idealista expresada en su habla, cómo se acerca a los Archai a través del idealismo encarnado en sus acciones: cómo se esfuerza, mientras duerme, por acercarse a las tres Jerarquías, encontrarán inteligible lo que nos revela la investigación antroposófica: que la constitución del destino humano se entreteje de esta manera. Todo esto lo llevamos a través del portal de la muerte, y más tarde se vuelve consciente. Después de la muerte debemos formar nuestros pensamientos en asociación con los Ángeles; A través de la disposición mental que poseemos, es como debemos adquirir nuestros conceptos después de la muerte. La manera en que nos situamos entre la humanidad a través del lenguaje, nos da la capacidad, el poder, para asociarnos con los Arcángeles. A través de la forma que usamos nuestros miembros, debemos obtener la posibilidad de poseer la auto-conciencia después de la muerte mediante la asociación con los Archai. De este modo, entramos vivamente dentro y, por lo tanto, es cuando ese entretejido se desarrolla hacia un poder consciente más claro entre la muerte y un nuevo nacimiento.
Ahora, cuando observamos al niño durante los primeros años de vida, contemplamos la existencia pre-terrenal en esos indicios. No solo vemos en la anterior vida pre-terrenal, sino también en su anterior vida en la tierra, y por lo tanto, solamente se obtiene una visión de toda la vida en la tierra. Se observa al niño, cómo aprende a caminar, a usar sus brazos; Se observa si pisa con la planta del pie o el talón. Uno no solo se da cuenta de cómo va dirigiendo su apariencia física, sino de cómo incluso las acciones anteriores son llevadas a cabo con delicadeza, con ternura, con un corazón compasivo, cómo esto le confiere al niño un paso firme en esta vida, o bien cómo un paso inseguro y vacilante es el resultado de una acción brutal y despiadada en la vida anterior. Cada paso que da el niño, el esfuerzo por esta o aquella forma de la pisada, nos revela cómo esta forma es el resultado de la vida anterior en la tierra. Aprendemos a reconocer en su físico, la imagen de lo que vive en el niño como un impulso moral de la anterior vida en la tierra. Lo más impresionante que se puede observar es el aprendizaje a caminar. La libertad humana se ve tan poco afectada por el hecho de que el hombre nace con su destino, como el hecho de que tenga el cabello claro u oscuro.
La medida primordial del destino se expresa en el aprender a caminar. Con el aprendizaje a hablar, realmente se señala a algo más. Este también está relacionado con la existencia pre-terrenal, pero es difícil de describir. Dado que es difícil de caracterizar, lo expresaré en un lenguaje popular. Cuando el ser humano atraviesa el portal de la muerte, de alguna manera, ha formado moralmente su naturaleza. Durante el estado de sueño, siempre ha estado entretejiendo su propio ser, y él mismo comienza entonces a ver lo que ha entretejido. Lo que es una persona, se manifiesta en su aprendizaje a caminar. Cuando ha pasado por el portal de la muerte, y entra de manera correcta en asociación con los Ángeles, Arcángeles, Archai, pero a esto hay que añadir algo más que la persona recibe del segundo grupo de jerarquías. Estos fluyen hacia esta persona, como un karma adicional, más impersonal, que lo sitúa en su próxima vida dentro de un lenguaje específico, lo integra dentro de un determinado grupo nacional. El destino individual está conectado con lo que la persona es en relación con el Archai. La capacidad de hablar la recibimos de los Arcángeles. Pero el lenguaje que aprendemos, este se recibe de seres mucho más elevados: Los Exusiai, Dynamis, Kyriotetes.
Cuando consideramos el pensar, la formación de conceptos, esto está en relación, como les he mostrado, con los Ángeles; estos seres pueden otorgar al hombre el don del pensar. Sin embargo esta capacidad, la adquirieron por primera vez, en el período terrestre de la evolución; no la poseían durante el período lunar. Mediante este proceso se produce un desarrollo en los propios ángeles; Entrando así en relación con los serafines, querubines, tronos. Así, consiguieron la capacidad de asociarse directamente con los Tronos, Querubines, Serafines, y estos otorgan una capacidad que debe ser compartida no solo dentro de un solo grupo humano, sino que debe ser compartida por toda la humanidad. Pensar es realmente algo que pertenece a toda la humanidad. Por esta razón la lógica es idéntica sobre toda la tierra. El andar, con el cual se expresa el destino personal, lo recibimos de los Archai, desde sus propias fuerzas. La capacidad del habla la recibe el ser humano de los Arcángeles, pero estos están dirigidos en esto por el segundo grupo de las jerarquías. De los Ángeles, el ser humano recibe el don del pensar, pero estos otorgan esto al hombre bajo la influencia de las más altas jerarquías.
Así se entretejen las cosas en el orden cósmico, y el hombre solo se concibe cuando se lo ve claramente en esta relación de estar entretejido con el orden cósmico. De esta manera, no solo se entiende la persona individual, sino también la esencia de una raíz lingüista viva o muerta, o una capacidad de pensar deficiente o perfecta. El hombre se halla en una cierta relación dual en la tierra. Él ve las entidades y las ve en una cierta dependencia bajo las leyes naturales. En relación con esto, el hombre adquiere conciencia de su propia relación con la Deidad. Aquí en esta tierra no hay relación entre el orden cósmico físico y moral. Pero, cuando miramos hacia atrás a la vida antes del nacimiento y después de la muerte, entramos en un mundo donde estos dos reinos se fusionan en uno. Además, un ser humano no puede determinar correctamente qué es él mismo a menos que esté en posición de verse verdaderamente como un ser espiritual. El hombre no adquiere una visión del mundo unitaria a menos que pueda ver más allá del nacimiento y la muerte, si no observa los mundos superiores. Para comprender su ser completo, el hombre necesita una conciencia impregnada por el conocimiento de su conexión con el mundo espiritual.


Traducido por Julio Luelmo abril 2019

GA239 Praga, 31 de marzo de 1924 - El misterio del Gólgota y el Islam vol. V-

   Índice

Rudolf Steiner

Relaciones Kármicas
Conferencia III

Praga, 31 de marzo de 1924

En la conferencia de ayer hablé de ciertos aspectos del karma que operan a través de las vidas terrenales de los hombres, y de la formación del destino, y trataré hoy de darles una idea de cómo se forma realmente el destino.

Cuando una persona atraviesa la puerta de la muerte, entra en un mundo espiritual que no es mas pobre, por así decirlo, de acontecimientos y seres como nuestro mundo físico, sino que es infinitamente más rico. Y por muy comprensible que sea el hecho de que sólo se pueda describir una u otra parte de la amplia gama de este mundo espiritual, por otra parte también se desprenderá de las diversas descripciones que se dan, cuán infinitamente rica y variada es la vida que pasa el hombre entre la muerte y un nuevo nacimiento. Aquí en la Tierra, donde transcurre nuestra vida entre el nacimiento y la muerte, estamos rodeados por los diversos reinos de la naturaleza: por los minerales, las plantas y los animales, y por el reino físico humano. Aparte del reino humano, consideramos con razón que los seres comprendidos en estos otros reinos pertenecen a un rango inferior al del hombre. Por lo tanto, durante su existencia terrenal, el hombre se siente, -y con razón-, el ser más elevado dentro de estos reinos de la naturaleza. En el reino en el que entra después de la muerte, sucede exactamente lo contrario: el hombre se siente allí el más bajo entre los rangos de Seres que están por encima de él. Como ustedes saben, en la literatura antroposófica he adoptado para estos Seres los nombres utilizados antiguamente para designar a las Jerarquías superiores. La primera es la Jerarquía inmediatamente superior al hombre, vinculada con él desde arriba así como el reino animal de la Tierra está vinculado con él desde abajo. Es la Jerarquía de los Ángeles, Arcángeles y Archai. Luego, por encima de esta Jerarquía, viene la de los Exusiai, Dynamis, Kyriotetes, y luego la más alta Jerarquía de todas, los Tronos, Querubines y Serafines. Hay nueve rangos, tres veces tres rangos de Seres superiores al hombre. Entre cada grupo de tres rangos superiores (que van de abajo hacia arriba) existe un paralelismo con los tres estadios inferiores (que van de arriba hacia abajo): animal, vegetal, mineral. - Sólo incluyendo todos estos rangos tenemos una imagen completa del mundo al que pertenece el hombre.

La existencia humana también puede caracterizarse diciendo que, en el momento del nacimiento físico o de la concepción, el hombre pasa de una existencia puramente espiritual al reino de los órdenes naturales animal, vegetal y mineral; cuando atraviesa la puerta de la muerte, entra en el reino de los Seres situados por encima de él. Entre el nacimiento y la muerte vive en un cuerpo físico que le vincula con los reinos de la naturaleza; entre la muerte y un nuevo nacimiento vive en un "cuerpo espiritual" que le vincula con los Seres de las Jerarquías superiores. Aquí en la Tierra nuestra atención se dirige, ante todo, a nuestro entorno; nos sentimos en un nivel con este mundo y desde la Tierra miramos hacia arriba, hacia los Cielos, hacia el reino del espíritu, -cualquiera que sea la designación utilizada en las diferentes religiones. Desde la Tierra, el hombre mira hacia arriba con sus anhelos, con su piedad, con sus aspiraciones más elevadas en la existencia terrenal. Y al tratar de imaginar el reino espiritual que está por encima de él, utiliza imágenes tomadas del mundo terrenal, representa lo que está por encima de él con formas derivadas de la existencia terrenal. En la vida entre la muerte y el nuevo nacimiento ocurre lo contrario: su mirada se dirige hacia abajo, desde arriba. Puede que digan: "Pero esto significa que su mirada se dirige a un mundo inferior". No es así, pues el mundo terrenal presenta un aspecto muy diferente cuando se mira desde arriba. Y precisamente en el estudio del karma se nos aclarará cuán diferentes aparecen los acontecimientos en la Tierra cuando se ven desde arriba. 

,Habiendo entrado en el mundo espiritual a través de la puerta de la muerte, llegamos, en primer lugar, al reino de la Jerarquía más baja: Ángeles, Arcángeles, Arcai. Nos sentimos vinculados a esta Jerarquía inmediatamente superior y somos conscientes de que, así como en el reino terrenal todo lo que nos rodea significa algo para nuestros sentidos, lo que contiene el reino espiritual significa algo para el núcleo más íntimo de nuestra alma. Hablamos de minerales, de plantas, de animales, en la medida en que los vemos con nuestros ojos y los tocamos con nuestras manos, en la medida en que son perceptibles en un sentido material. Entre la muerte y un nuevo nacimiento hablamos de Ángeles, Arcángeles, Arcai, en la medida en que estos Seres tienen una conexión con el núcleo más íntimo del alma. Y yendo a través de la larga existencia que transcurre entre la muerte y un nuevo nacimiento, aprendemos gradualmente a formar parte de la vida de los Seres de la Jerarquía inmediatamente superior que se ocupan de nosotros y de los demás. Estos Seres son, por así decirlo, el vínculo que nos conecta con el mundo espiritual exterior. Durante el primer período de vida, entre la muerte y el nuevo nacimiento, también estamos profundamente ocupados con nosotros mismos, porque la Tercera Jerarquía tiene que ver con nuestra propia vida y ser interno. Pero luego, después de cierto tiempo, nuestra mirada se amplía: llegamos a conocer el mundo espiritual fuera de nosotros, el mundo espiritual objetivo. Aquí nuestros guías son los Exusiai, los Dynamis, los Kyriotetes. Ellos nos ponen en contacto con el mundo espiritual exterior. Así como aquí en la Tierra hablamos de lo que nos rodea, -montañas, ríos, bosques, campos, lo que sea-, en aquel mundo hablamos de aquello a lo que nos conducen los Seres de la Segunda Jerarquía. Ese es ahora nuestro entorno. Pero este entorno no es un mundo de objetos como la Tierra; allí todo vive y tiene ser, vive como realidad espiritual. Tampoco en esta vida entre la muerte y el nuevo nacimiento llegamos a conocer sólo a los Seres; llegamos a conocer también sus actos, sentimos que nosotros mismos participamos en estos actos.

Pero entonces llega un momento en que sentimos cómo los Seres de la Tercera Jerarquía, Ángeles, Arcángeles, Archai, y los Seres de la Segunda Jerarquía, Exusiai, Dynamis, Kyriotetes, están trabajando juntamente con nosotros en lo que nosotros mismos hemos de llegar a ser en la próxima vida terrenal. Se abre ante nosotros un panorama imponente y sobrecogedor. Contemplamos las actividades de los Ángeles, Arcángeles y Archai y percibimos cómo estos Seres actúan en relación unos con otros. Nos llegan imágenes de lo que está ocurriendo entre estos Seres de la Tercera Jerarquía; pero todas estas imágenes están relacionadas con nosotros mismos. Y al contemplar estas imágenes de los actos de la Tercera Jerarquía, nos damos cuenta de que representan la contraparte, la contraimagen de la actitud del alma, de la cualidad interna de la mente y del corazón que nos caracterizó en la última vida terrena. Ahora ya no decimos en términos de una idea abstracta de la conciencia: "Fuiste un hombre que actuó injustamente con esta o aquella persona, cuyos pensamientos eran injustos". No, en las majestuosas imágenes de los actos de los Ángeles, Arcángeles y Arcai, contemplamos los frutos de nuestra actitud de mente y corazón, de nuestra vida anímica, de nuestro modo de pensar, en la última vida terrena; percibimos imágenes de esto en lo que están haciendo los Seres de la Tercera Jerarquía. Nuestra actitud, nuestros sentimientos hacia otros individuos, hacia otras cosas terrenales, se extienden ahora en la esfera espiritual del Universo. Y nos hacemos conscientes de lo que significan nuestros pensamientos y nuestros sentimientos. Aquí en la Tierra esta actividad interior se manifiesta en Maya, como si estuviera encerrada dentro de nuestra piel. No es así en la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento. La forma en que aparece entonces es tal que sabemos que cualesquiera que sean los pensamientos, sentimientos o sensaciones que despleguemos, forman parte del mundo entero, actúan en el mundo entero y lo afectan.

Haciéndose eco de Oriente, muchos hablan de Maya, de la ilusión del mundo exterior; pero sigue siendo un pensamiento abstracto. Estudios como los que hemos estado realizando nos hacen conscientes de la profunda importancia de las palabras: "El mundo que nos rodea es Maya, la gran ilusión". También nos damos cuenta de la visión ilusoria que prevalece sobre la vida anímica. Pensamos que es asunto nuestro y sólo nuestro, pues la verdad sólo se revela durante nuestra existencia entre la muerte y un nuevo nacimiento. Entonces percibimos que lo que parecía encerrado en nosotros forma el contenido de un vasto y majestuoso mundo espiritual. A medida que continúa nuestra vida después de la muerte, observamos cómo los Seres de la Segunda Jerarquía, los Exusiai, Dynamis y Kyriotetes, están conectados con las facultades que hemos adquirido en la vida terrena como frutos de la diligencia, la actividad, el interés por las cosas y los acontecimientos de la Tierra. Pues habiendo plasmado en poderosas imágenes nuestro interés y diligencia durante la última vida terrena, los Exusiai, Dynamis y Kyriotetes proceden entonces a formar imágenes de los talentos y facultades que poseeremos en nuestra siguiente vida terrena. En las imágenes y cuadros formados por los Seres de la Segunda Jerarquía contemplamos qué talentos y facultades poseeremos en la siguiente encarnación.

El curso de esta vida prosigue y, cuando está a punto de alcanzarse el punto medio entre la muerte y un nuevo nacimiento, tiene lugar algo de particular importancia. Desde nuestras moradas aquí en la Tierra -especialmente en aquellos momentos en los que, al mirar hacia el firmamento del cielo, las estrellas envían su resplandor, sentimos la sublimidad de los cielos sobre nosotros. Pero algo de mucho mayor esplendor se experimenta cuando miramos hacia abajo, desde los reinos del espíritu. Porque entonces contemplamos los actos de los Seres de la Primera Jerarquía, de los Serafines, Querubines y Tronos trabajando en interrelación mutua. Poderosas imágenes de acontecimientos espirituales nos son reveladas mientras miramos hacia abajo, -porque nuestro cielo ahora está abajo. Así como en la existencia física en la Tierra contemplamos la escritura estrellada por encima de nosotros, cuando miramos hacia abajo desde el reino del espíritu contemplamos los hechos de los Serafines, Querubines y Tronos. Y en esta existencia espiritual somos conscientes de que lo que está ocurriendo entre estos Seres, revelado en imágenes sublimes y majestuosas, tiene algo que ver con lo que nosotros mismos somos y llegaremos a ser. Pues ahora sentimos que lo que está ocurriendo allí entre los Serafines, Querubines y Tronos revela las consecuencias que nuestros actos de la vida terrena anterior tendrán en la vida terrena venidera. Percibimos cómo en la vida terrena nos comportamos de esta manera con un individuo, de aquella manera con otro individuo, cómo fuimos compasivos o despiadados, si nuestros actos fueron buenos o malos. Nuestra actitud y disposición son de la incumbencia de la Tercera Jerarquía, nuestros actos de la Primera Jerarquía, los Serafines, Querubines y Tronos. Entonces, en la memoria cósmica que ahora está viva en nosotros, surge un estremecedor y sobrecogedor conocimiento de nuestros actos y acciones entre el nacimiento y la muerte en la última vida terrenal. Abajo contemplamos los actos de los Seres espirituales, de los Serafines, Querubines y Tronos. ¿Qué hacen? Nos muestran, en imágenes, en qué tendrán que convertirse nuestras experiencias con individuos con los que tuvimos alguna relación en la encarnación anterior, en la nueva relación que se establecerá para que se produzca una compensación mutua por lo que ocurrió entre nosotros en la vida anterior. Y por la forma en que los Serafines, Querubines y Tronos trabajan en cooperación, nos damos cuenta de que el gran problema allí se está resolviendo. Cuando tengo tratos con un individuo en alguna vida terrena, yo mismo preparo el ajuste compensatorio; el trabajo realizado por los Serafines, Querubines y Tronos meramente asegura que la compensación se hará, que se convertirá en realidad. Y son estos Seres los que aseguran también que el otro individuo con el que volveré a entrar en contacto sea conducido hacia mí de la misma manera que yo soy conducido hacia él. Son las majestuosas experiencias que surgen de las imágenes de los hechos de las Jerarquías superiores las que son registradas por los Seres Lunares y posteriormente inscritas por ellos en nuestro cuerpo astral cuando llega el momento del descenso a otra existencia terrenal. Junto con nosotros, en la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento, estos Seres Lunares son testigos de lo que sucede para que el ajuste de la vida terrenal anterior pueda tener lugar en una vida posterior. 

Esto, queridos amigos, les dará una idea de la majestad y grandeza de lo que aquí se revela, en comparación con el mundo de los sentidos. Pero también se darán cuenta de que las cosas del mundo de los sentidos ocultan mucho, mucho más de lo que realmente manifiestan.

Después de haber vivido en la región de los Serafines, Querubines y Tronos, el hombre pasa a otros reinos de existencia. Surgiendo en él, cada vez más, el anhelo de una nueva encarnación, en la que pueda resarcirse de lo que hizo y experimentó en su vida terrena anterior.

La Antroposofía ha fracasado en su propósito cuando se queda en una mera colección de ideas y concepciones, cuando se habla abstractamente de la existencia del karma, de la manera en que una encarnación se prolonga en otra. La Antroposofía sólo cumple su verdadero propósito cuando no sólo habla a la cabeza, sino que despierta en el corazón un sentimiento, un discernimiento, de las impresiones que pueden recibirse en el mundo suprasensible a través de los Seres de ese mundo. Me parece que nadie con una mente sin prejuicios y receptiva puede escuchar tales comunicaciones sobre el mundo suprasensible como las que estoy dando ahora, sin conmoverse interiormente. Deberíamos ser capaces de darnos cuenta de que, aunque aquí en la Tierra vivimos toda la gama de experiencias humanas, desde el sufrimiento más profundo hasta la felicidad suprema, lo que podemos experimentar del mundo espiritual debería afectarnos mucho más poderosamente que el sufrimiento más intenso o la felicidad más elevada. Sólo podemos tener una relación correcta con el mundo espiritual cuando admitimos: "En comparación con los sufrimientos terrenales o la felicidad terrenal, lo que somos capaces de experimentar de las verdades y los seres del mundo espiritual sigue estando en la sombra" - como, de hecho, lo está para aquellos que se limitan a escuchar información sobre la ciencia de la Iniciación. Pero para los propios Iniciados está lejos de ser una sombra. También deberíamos poder decir: "Puedo sentir cuán profundamente afectaría al alma lo que aquí se imparte sobre el mundo espiritual, si el alma sólo tuviera suficiente fuerza y energía". Un hombre debería atribuirlo a la debilidad terrenal si es incapaz de experimentar todos los grados de sentimiento, desde el ardiente entusiasmo hasta el más profundo sufrimiento, cuando oye hablar del mundo espiritual y de los Seres de ese mundo. Si atribuye a su propia debilidad el hecho de ser incapaz de sentir estas cosas con la debida intensidad, entonces el alma ha recorrido algún camino hacia el establecimiento de la verdadera y correcta relación con el mundo espiritual.

A este respecto, mis queridos amigos, hay algo en el destino de la Sociedad Antroposófica que tiene algo de trágico. Pero si se generaliza la necesaria comprensión de estas cosas, al menos entre los propios antropósofos, se justifica la esperanza de que de la tragedia pueda surgir algo bueno, de que de la Sociedad Antroposófica pueda surgir una revitalización de la civilización que tan evidentemente se encamina hacia el caos del materialismo. Pero para que esa revitalización sea una realidad, hay que comprender algo que al principio no se comprendía, y que hoy se comprende más fácilmente porque han transcurrido más de dos decenios de esfuerzos desde la fundación de la Obra Antroposófica.

Al principio, como ustedes saben, el Movimiento Antroposófico estaba dentro del Movimiento Teosófico. Cuando fundamos en Berlín la Sección de la que finalmente surgió la Sociedad Antroposófica, quise dar en nuestro primer encuentro una especie de pauta de lo que realmente debería haber seguido. Y ahora que en la reunión de Navidad en el Goetheanum hemos intentado reorganizar la Sociedad Antroposófica, puedo hablar de un hecho al que probablemente se ha prestado muy poca atención hasta ahora. No podía ser de otra manera, porque, que yo sepa, ninguno de nuestros amigos de Bohemia estuvo presente en aquella ocasión. Di una primera conferencia de carácter similar a las que daría más tarde a los Grupos. Esta primera conferencia tenía un título inusual, que en su momento podría haberse considerado bastante atrevido. El título era: "Estudios sobre el funcionamiento práctico del karma". (Mi intención era hablar abiertamente sobre el funcionamiento del karma.

Ahora bien, los líderes del Movimiento Teosófico, que en aquella época me consideraban una especie de intruso, estaban presentes en la reunión y estaban convencidos desde el principio de que yo no estaba cualificado para hablar de asuntos espirituales internos. En esa época, los líderes del antiguo Movimiento Teosófico siempre reiteraban: "Hay que defender la ciencia, hay que tener en cuenta la ciencia moderna. ..." Muy bien, pero no se hizo gran cosa. Ahora las cosas se han puesto en el camino correcto, pero sólo se han dado los primeros pasos; tampoco se habrá logrado nada esencial hasta que hayamos avanzado más allá de estos primeros pasos. Y así, lo que se pretendía en aquellos primeros tiempos se convirtió en algo más bien teórico. Se anunciaron "estudios sobre el funcionamiento práctico del karma", pero nadie en aquella época habría comprendido su importancia, y menos aún los dirigentes de la Sociedad Teosófica. Por lo tanto, seguía siendo una tarea que había que llevar a cabo bajo la superficie, por así decirlo, de la corriente antroposófica, realizada como una obligación para con el mundo espiritual. Pero hoy, -y cuántas veces ha sido así durante el desarrollo del Movimiento Antroposófico-, me viene a la memoria el título de la que iba a ser la primera conferencia del Grupo Antroposófico: "Estudios sobre el funcionamiento práctico del karma". Recuerdo también lo sorprendidos que estaban los líderes de la Sociedad Teosófica por un título tan presuntuoso.

Pero el tiempo avanza y desde entonces han transcurrido más de dos décadas: se ha preparado mucho, pero este trabajo preparatorio también debe tener sus resultados. Y hoy estos resultados deben hacerse realidad. Los "estudios sobre el funcionamiento práctico del karma" que uno deseaba, -con bastante audacia-, comenzar en aquel momento, deben llevarse a cabo realmente. Tal era, en efecto, el objetivo de nuestra reunión de Navidad: introducir un esoterismo real y vivo en el Movimiento Antroposófico. Hay que tomárselo en serio. El Movimiento Antroposófico no puede regenerar nuestra civilización sólo con formalismos. En el futuro no debemos retraernos de hablar abiertamente de las cosas del mundo espiritual.

Quiero comenzar hoy a hablar de las realidades espirituales que subyacen a los acontecimientos terrenales y a la vida de la humanidad en la Tierra. Dentro de todo el proceso de la evolución terrestre se encuentra el Misterio del Gólgota, el Acontecimiento que dio sentido a esta evolución. Para una observación más profunda, todo lo que precedió a este Acontecimiento tuvo carácter de preparación. Y aunque, debido a las deficiencias de los hombres y a la influencia de las Potencias Luciféricas y Ahrimánicas desde el lado espiritual, los impedimentos para el progreso son más evidentes que el progreso mismo, no es menos cierto que, desde el Misterio del Gólgota, todo lo que procede de los mundos físico y espiritual por igual ha tenido lugar con el fin de llevar al hombre más lejos en el camino de la evolución mundial en su conjunto. Los dones del cristianismo a la humanidad, -si los hombres demuestran ser dignos de recibirlos en su significado espiritual más profundo-, sólo serán revelados en tiempos venideros. Pero el impulso esencial, -y esto vale también para todo lo que la Antroposofía puede realizar-, reside en el Misterio del Gólgota.

Sabemos que la influencia del Misterio del Gólgota se abrió camino, inicialmente, en el sur de Europa y en Europa Central. Pero hoy no quiero hablar de eso. Quiero que piensen en cómo el cristianismo se extendió por el norte de África hasta la civilización europea. Ustedes saben que unos seiscientos años después de la fundación del cristianismo a través del Misterio del Gólgota, una corriente religiosa diferente, -la corriente del mahometanismo-, se extendió desde Asia. En contraste con el cristianismo, la vida espiritual que está conectada con el nombre de Mahoma se expresa más en abstracciones. En el cristianismo hay muchas más descripciones directas del mundo espiritual que en el mahometismo. Pero el destino del mahometismo ha sido absorber mucha ciencia antigua, mucha cultura antigua. Vemos cómo el mahometismo viene de Asia y se extiende siguiendo la estela del cristianismo. Es un espectáculo interesante. Vemos la corriente del cristianismo fluyendo hacia el norte, llegando a Europa Central; vemos también cómo el mahometismo se enrosca, por así decirlo, alrededor de esta corriente cristiana, a través del norte de África, España y Francia.

Ahora bien, es fácil darse cuenta de que si el cristianismo hubiera actuado por sí solo, la cultura europea habría adoptado una forma muy distinta. En un sentido exterior y político, es cierto que Europa rechazó las oleadas de mahometismo, o mejor dicho, de arabismo. Pero cualquiera que observe la vida espiritual de Europa se dará cuenta, por ejemplo, de que nuestra forma moderna de pensar, -el espíritu materialista por un lado y la ciencia con su lógica clara y arabesca por otro-, no se habría desarrollado si el arabismo no hubiera seguido adelante, a pesar de sus reveses. Desde España, desde Francia, desde Sicilia, desde el norte de África, poderosas y potentes influencias han ejercido su efecto sobre el pensamiento europeo, lo han moldeado en formas que no habría adoptado si sólo hubiera actuado el cristianismo. En nuestra ciencia moderna hay más arabismo que cristianismo.

Más tarde, como resultado de las Cruzadas, gran parte de la cultura oriental, -por entonces, por supuesto, en plena decadencia-, llegó directamente al conocimiento de los pueblos europeos. Muchos de los secretos de la cultura oriental llegaron a Europa por esta vía. En la civilización occidental, por encima del estrato del cristianismo, se encuentran los elementos de la vida espiritual oriental que fueron absorbidos por el arabismo. Pero, como ven, nada de esto es realmente comprensible cuando se percibe sólo desde fuera; todo debe percibirse desde dentro. Y desde dentro, el espectáculo que se nos presenta es que, aunque las guerras y las victorias provocaron la supresión del arabismo y de los portadores del mahometismo, los moros, etc., sin embargo, las almas de estos pueblos volvieron a nacer y continuaron trabajando. No se puede sacar nada en claro de los relatos abstractos de cómo el arabismo llegó a Europa desde España; la comprensión sólo puede surgir del conocimiento de los hechos internos y concretos.

Veamos uno de estos hechos. En la época de Carlo Magno en la historia europea, -fue a finales del siglo VIII y principios del IX-, Haroun al Raschid vivía en Asia, en Bagdad, en un séquito de brillantes eruditos orientales. En la corte de Haroun al Raschid se había reunido todo lo que existía entonces en el ámbito del saber asiático occidental y, en general, del saber asiático. Es cierto que todo estaba impregnado de mahometismo, pero todo lo relacionado con la cultura, -matemáticas, filosofía, arquitectura, comercio, industria, geografía, medicina, astronomía-, fue fomentado en esta corte por los hombres más ilustrados de Asia. La gente de hoy en día tiene poca idea de la grandeza y magnificencia de lo que se logró en la Corte de Haroun al Raschid. En primer lugar estaba el propio Harun al Raschid, que no era ni mucho menos un gobernante de inteligencia mediocre o alguien que simplemente para glorificarse llamaba a su corte a los mayores sabios de Asia occidental, sino una personalidad que, a pesar de su inquebrantable adhesión al mahometismo, estaba abierta y era receptiva a todo lo que la civilización oriental podía ofrecer. En la época en que Carlo Magno se esforzaba con dificultad por dominar los rudimentos de la lectura y la escritura, en la Corte de Bagdad florecían muchos conocimientos brillantes. Las condiciones en las que vivía Carlo Magno no son comparables en modo alguno con las que propició Haroun al Raschid.

Esto ocurría en una época en la que muchas regiones de Asia Occidental y amplios territorios de África ya habían adoptado el mahometismo, y el brillante saber cultivado en la Corte de Haroun al Raschid se había extendido por todas partes. Pero entre los sabios de esa Corte, -hombres profundamente versados en geografía, ciencias naturales, medicina, etc.-, había muchos que en encarnaciones anteriores habían pertenecido a antiguas Escuelas de Misterios. Pues los hombres que fueron Iniciados en una vida anterior no siempre dan pruebas directas de ello en otra encarnación. A pesar de haber sido un Iniciado en Misterios anteriores, sólo es posible para un hombre en una época dada absorber la espiritualidad y desarrollar la constitución del alma que el cuerpo de esa época particular permite. Vista en su naturaleza esencial, la vida del alma no concuerda con las ideas intelectuales de la psique en el hombre que prevalecen en la actualidad. El alma se encuentra en un nivel mucho más profundo de lo que se suele imaginar.

Permítanme darles un ejemplo. Piensen en una personalidad como Ernst Haeckel. La primera impresión que se tiene de él es que su visión del mundo está teñida de materialismo, que expone una especie de mecanismo por el que se determina la vida de la naturaleza y también la vida del alma, que en sus invectivas contra el catolicismo es a veces fascinante, a veces fanático, y a veces, también, falto de gusto. Quien conozca los hilos que unen las diferentes vidas terrenales de un ser humano prestará poca atención a estos rasgos; se fijará en las cualidades más profundas del alma. Nadie que al intentar observar las manifestaciones reales del karma se deje cegar por las características externas más llamativas de Haeckel podrá descubrir su encarnación anterior. Para encontrar la encarnación anterior de Haeckel hay que prestar atención al modo y manera en que expuso sus puntos de vista. El hecho de que la erudición de Haeckel llevara el sello del materialismo se debe a la época en que vivió; eso, sin embargo, carece de importancia; lo importante es la constitución interior y la actitud del alma. Si esto se percibe con la visión oculta, entonces en el caso de Haeckel la mirada se remonta al Papa Gregorio VII, el antiguo abad Hildebrand, -en realidad uno de los más apasionados defensores del catolicismo. Si se comparan los dos personajes, sabiendo que ambos entran aquí en escena, se percibirá que son lo mismo y también se aprenderá a reconocer lo no esencial y lo esencial con respecto a los grandes asuntos de la humanidad en su conjunto. Las ideas teóricas en sí no son en absoluto lo esencial; sólo son esenciales en esta época abstracta y materialista nuestra. Entre bastidores de la historia del mundo, lo importante es la cualidad, el modus operandi del alma. Y cuando se comprenda esto, sin duda será posible percibir la similitud entre Gregorio VII y su reencarnación en Haeckel.

Este tipo de conocimiento ha de adquirirse estudiando las realidades concretas del karma, y si ha de significar algo para nosotros que se nos diga que en la Corte de Haroun al Raschid, por ejemplo, había hombres que, aunque sus cuerpos físicos y su educación les hacen parecer exteriormente productos típicos de los siglos VIII y IX, eran sin embargo las reencarnaciones de Iniciados de los antiguos Misterios. Cuando la mirada espiritual se dirige a esta Corte, se destaca audazmente cierta personalidad, que fue un consejero influyente y de profundo discernimiento de Haroun al Raschid y, para aquella época, un hombre de gran universalidad. Tras él se escondía un destino extraordinario. En una encarnación muy anterior, y en la misma región gobernada después por Harun al Raschid, pero habitada entonces por pueblos muy diferentes, había participado en todas las Iniciaciones que allí habían tenido lugar, y en una encarnación posterior, como personalidad diferente, se había esforzado por alcanzar la Iniciación con profundo e intenso anhelo, pero no pudo lograrlo porque en aquel momento el destino se lo impidió. Tal personalidad vivió en la Corte de Haroun al Raschid, pero por esta razón se vio obligada a ocultar en lo más profundo de su vida interior lo que yacía en él como fruto de la encarnación anterior como Iniciado. La incapacidad de alcanzar la Iniciación se produjo en una encarnación posterior y después vino la encarnación en la Corte de Haroun al Raschid. Y en esta Corte, por la razón de que en aquellos tiempos ya no eran posibles las Iniciaciones en el sentido antiguo, esta personalidad fue la que, a partir de un fuerte impulso interior y con una imaginación poderosa y sólida, organizó y vitalizó todo lo que se cultivaba en esta Corte. Allí había eruditos, artistas, poetas y representantes de todas las ciencias; además, la propia Bagdad era entonces el centro de la amplia actividad científica y artística del imperio califal. La organización de todo ello fue obra de esta personalidad, dotada de un gran poder de iniciativa. Este tipo de personas siempre desempeñan un papel importante en el avance de la civilización.

Pensemos en el propio Haroun al Raschid. Si con la visión oculta se disciernen las cualidades anímicas que poseía y luego se intenta descubrir si se ha reencarnado desde entonces, se descubre que Haroun al Raschid continuó asociado y llevando adelante lo que había instituido en la Tierra; habiendo atravesado la puerta de la muerte participó, espiritualmente, en la evolución terrestre de la humanidad; desde el mundo espiritual su influencia fue considerable, pero él mismo asimiló mucho. Y entonces, en la forma apropiada a la época, esta personalidad vino de nuevo como Lord Bacon de Verulam, el fundador de la ciencia moderna. Desde Inglaterra, Bacon de Verulam dio un fuerte impulso al pensamiento europeo. Ustedes dirán: ¡pero qué personalidad tan diferente de Haroun al Raschid! ... Sin embargo, se trata de la misma individualidad. Las diferencias externas son sólo cuestión del mundo exterior. Vemos el alma de Haroun al Raschid después de la muerte moviéndose a través de Asia y luego, desde Occidente, influyendo en la civilización posterior de Europa, haciendo mucho para sentar las bases del materialismo moderno.

La otra personalidad, -la que había sido no sólo la mano derecha sino el alma misma de la Corte de Haroun al Raschid y había tenido ese extraño destino espiritual-, esta personalidad tomó un camino diferente. Lejos de buscar una vida de brillo exterior, el impulso de esta alma tras la muerte era desplegar una rica vida interior, una vida de profunda interioridad. Por ello, no podía tomar el camino de Occidente. Pensemos de nuevo en Haroun al Raschid y su corte: brillo y magnificencia exteriores, consolidación interior de los frutos de la civilización, pero al mismo tiempo el impulso de exteriorizar todo lo que contenía el mahometismo. Todo ello se expresaría en una encarnación posterior. La aplicación amplia y generalizada del método científico tenía que pasar a primer plano, y así fue. La brillantez exterior que había caracterizado a la corte de Harun al Raschid se expresó claramente en el propio Bacon.

La otra personalidad que había sido el alma misma de la Corte de Bagdad era de una naturaleza profundamente interior, estrechamente relacionada con lo que se había cultivado en los antiguos Misterios. Esto no podía expresarse, salvo en todo caso hasta nuestros días, cuando, puesto que Kali Yuga ha terminado y la Era de Micael ha comenzado, sea posible de nuevo hablar abiertamente de lo espiritual. Sin embargo, se encontró que era posible verter lo que se había recibido de los Misterios en tal volumen y con tal poder vital en la civilización que su influencia fue profunda. Algo parecido puede decirse en relación con la otra personalidad cuyo desarrollo en el mundo espiritual después de la muerte fue tal que finalmente, cuando llegó el momento de una nueva encarnación, no pudo aterrizar, por así decirlo, en el mundo occidental donde el materialismo había tenido su auge; fue conducido, inevitablemente, a la Europa Media y allí pudo dar expresión al impulso derivado de los antiguos Misterios, pero conforme a las condiciones alteradas de los tiempos. Esta personalidad vivió como Amos Comenius. Y así, en el curso posterior de la historia del mundo, estas dos almas que habían vivido juntas en la Corte de Bagdad tomaron caminos diferentes: la una, por así decirlo, rodeando el sur de Europa para, desde Occidente, como Bacon de Verulam, convertirse en el genio organizador de la literatura, la filosofía y las ciencias modernas; la otra, tomando el camino por tierra, -como hicieron las Cruzadas-, hacia Europa Central. Él también fue un gran y talentoso organizador, pero los efectos de lo que logró fueron de un carácter totalmente diferente. Es un espectáculo maravilloso y profundamente impresionante: allí estaban, Amos Comenius y Bacon de Verulam, habiendo tomado caminos diferentes. El hecho de que el periodo de sus vidas no coincidiera exactamente está relacionado con el karma mundial, pero en última instancia, -si se me permite expresarlo de forma trivial-, se encontraron en la Europa Media. Y mucho de lo que necesita la civilización se haría realidad si las influencias esotéricas contenidas en la obra de Amos Comenius se unieran al poder alcanzado por las ciencias técnicas fundadas a través de Bacon de Verulam. Este resultado de los caminos tomados por dos almas que en los siglos VIII y IX trabajaron en la Corte de Haroun al Raschid es una de las ilustraciones más maravillosas de cómo la historia del mundo sigue su curso. Harun al Raschid atraviesa África y el sur de Europa hasta llegar a Inglaterra, desde donde su influencia se extiende a Europa Central; Amos Comenius toma el camino que le lleva a Europa Central, y en lo que allí se desarrolla a partir de sus logros se encuentra con la otra alma.

Sólo cuando se estudia la historia de este modo se convierte en realidad. Lo que pasa de una época de la historia del mundo a otra no consiste en conceptos abstractos; son las propias almas humanas las que llevan adelante los frutos de cada época. Sólo podemos comprender cómo lo que hace su aparición en una época posterior proviene de una época anterior, cuando percibimos cómo las propias almas se desarrollan de una época a la siguiente. La distinción entre lo que se llama "Maya" y la realidad interior debe ser tomada en serio en todas partes. Percibida sólo en su aspecto exterior, la historia es en sí misma Maya; sólo puede ser correctamente comprendida alejándose de Maya y penetrando en la verdad.

Continuaremos estos estudios en la próxima conferencia a los Miembros. Que la comprensión sea la adecuada para proseguir con la tarea iniciada en la Reunión de Fundación de Navidad: hacer realidad lo que al principio se anunció, quizá con cierta ingenuidad, como "Estudios sobre el funcionamiento práctico del karma". Tras una preparación que dura ya decenios, en la Sociedad Antroposófica será ciertamente posible un auténtico estudio del karma y de sus manifestaciones, sin causar malentendidos ni aprensiones.

Traducido por J.Luelmo abr,2019